El extraño caso Adolf Todó

No será un servidor el que le enmiende la plana a juez alguno. Se sobran y se bastan ellos mismos en las distintas instancias judiciales. Sin

Foto: Adolf Todó (EFE)
Adolf Todó (EFE)

No será un servidor el que le enmiende la plana a juez alguno. Se sobran y se bastan ellos mismos en las distintas instancias judiciales. Sin embargo, al calor de la imputación de los 52 miembros del Consejo de Administración de CatalunyaCaixa en 2010 por ‘retribuciones e indemnizaciones desproporcionadas y ajenas a la situación real de solvencia de la entidad’, he topado con un documento público que, por lo que sea, no ha interesado publicitar y que puede dejar en evidencia al togado.

Se trata del discurso pronunciado por Adolf Todó el 8 de julio de 2013 ante la Comisión de Economía, Finanzas y Presupuestos del Parlamento de Catalunya. En él, el que fuera primero director general de Caixa Catalunya y, posteriormente, presidente de la fusión a tres con las cajas de Manresa y Tarragona, CatalunyaCaixa, hace un minucioso relato de los cinco años transcurridos desde su incorporación a la firma en marzo de 2008 hasta su salida por la puerta de atrás en junio de este año.

Encierra claves importantes a la hora de determinar la justificación o no de su salario, incluidas determinadas cláusulas indemnizatorias, seguros y fondos de pensiones. Por no hacerlo largo -la comparecencia original es, además, en catalán- destacaría de su intervención cuatro puntos:

  1. A Todó le fichan por su incuestionable éxito -se decía entonces- en la gobernanza de una nave más pequeña, Caixa Manresa, situada entre las mejores por solvencia y mora de todo el océano de cajas de ahorro nacional. Cuando a uno le buscan para un puesto específico, lo normal es que ponga él las condiciones. Si se las aceptan, no se le puede achacar responsabilidad alguna. Más aún: el fichaje se hace con la aquiescencia del Banco de España que le considera como la persona idónea para dar la vuelta a la situación de la entidad, como así reconoció el supervisor en diversos informes privados precisamente en la época que ahora se cuestiona: la primavera-verano de 2010.
  2. De hecho, si uno se lee con detalle la descripción ante el Parlament de la situación que se encontró a su llegada -en términos de exposición inmobiliaria, liquidez, solvencia, rentabilidad o gestión operativa-, no es difícil concluir lo titánico de su tarea y su demanda, como conocedor intuitivo de esa realidad por una mera cuestión de proximidad, de una retribución acorde al reto, compensación que, no obstante, se situaba por debajo de la mediana sectorial para ese perfil de instituciones – de hecho, cuando cuatro años más tarde llega el tío Guindos con la rebaja del 76% a la remuneración media de los gerifaltes de las cajas que han recibido ayudas públicas, esa estimación se convierte en incontestable- e incorporaba buena parte de los derechos consolidados durante su etapa anterior.
  3. Ya a comienzos del 2009, Todó plantea a Gobierno y Banco de España la necesidad de una recapitalización de la entidad que, por aquel entonces, se filtró que ascendía a unos 3.000 millones de euros. Sin embargo, las medidas legales para facilitar esa aportación, vía preferentes del FROB en primer término y entrada directa en el capital después, no se materializarían hasta uno y dos años y medio más tarde respectivamente (desembolsos de 1.250 y 1.718 millones de euros respectivamente para un total de casi… 3.000, andá) perdiéndose por el camino un tiempo precioso para sanear la entidad. Nunca sabremos qué hubiera ocurrido si la entrega de fondos se hubiera producido cuando se demandó. Pero lo que sí parece evidente es que el diagnóstico del directivo fue, de inicio, el correcto. Si el falló, otros también lo hicieron. Los que se van siempre de rositas, por cierto. El torrente que vino después, gracias a los distintos decretos gubernamentales, convirtió cualquier escenario previo en inservible como prueba el nacimiento final del banco malo, las sucesivas ampliaciones de capital de casas señeras o la acelerada reducción de capacidad del sistema.
  4. Resulta interesante ver cómo la denuncia se basa en las decisiones de una serie de Consejos de Administración entre enero y octubre de 2010 en los que se estableció una mejora en las compensaciones del Presidente y otros directivos del Grupo. Mal si se produjeron subidas salariales en ese momento, por mucho que fueran proporcionalmente la mitad de las del conjunto de la plantilla o estuvieran legitimadas por la comparativa sectorial. Y peor aún si se reforzaron las condiciones de entrada de los fichados, si así fue. Sería ciertamente escandaloso. Pero en esto alguien olvida un detalle: ¿qué ocurre en febrero de 2012, cuando se limita el sueldo de los responsables de las cajas nacionalizadas a 300.000 euros? Si lo que mueve a este hombre a quedarse es un sacrificio a cambio de nada, queda desmontada la tesis del enriquecimiento ilícito y/o la posible administración desleal. Pero si lo que firma es un nuevo contrato con el FROB con las cuantías que ahora reclama en Tribunales, ¿es corresponsable el Estado de ese delitonbsp;

Como a tantos otros he conocido a Adolf Todó en su época de esplendor, teniendo oportunidad de departir con él en un par de ocasiones tanto de la evolución de la firma financiera como sobre cocina –es muy amigo de Ferrán Adrià- y motociclismo –donde se precia de haber ayudado a Marc Márquez al comienzo de su carrera-. Siempre me pareció que llevaba la caja en la cabeza y que conocía al dedillo los triggers de un negocio al que quedó vinculado, primero de joven, con la obtención de una beca de La Caixa para estudiar en Estados Unidos a la sombra, entre otros, de Mas-Colell y, después, en su desempeño como territorial del Sabadell cuando esta entidad aún no había perdido su virginidad local.

No pondría la manos en el fuego por él, como por casi nadie. Menos con ese look a lo Roures que me lleva. Sin embargo en este ajusticiamiento público al que se le está sometiendo es importante recordar, antes de dejarse llevar por la superficialidad de las emociones, quién fue el que fijó sus condiciones económicas, qué hizo él -mientras le dejaron- para justificarlas y, sobre todo, si se las reconocen o no con la renovación de hace poco más de un año.

Las alteraciones de sueldo de 2010 fueron, sin duda, una torpeza. Pero son escasamente denunciables al contar con la aprobación mayoritaria por parte de un Consejo formado por cinco decenas de miembros y no suponer una modificación tan sustancial respecto a lo acordado de inicio y ratificado aparentemente después por el propio Gobierno, ese que ahora le niega el pan y la sal. Da la sensación de que pesa más en la actuación de togado y fiscal la necesidad de satisfacer una demanda social de escarmiento que la de hacer justicia sobre hechos objetivos.

El tiempo que es el verdadero Juez que da y quita razones, dirá. Pero mala pinta para la credibilidad de la Justicia tiene este muerto en vida. Extraño caso este de Todó...

Y, además, el que esté libre de pecado…

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