IMEXCITY, la alternativa a Eurovegas que duerme en un cajón

Hay cosas que no se entienden, la verdad. Resulta que buena parte del crédito político del PP de Madrid se había fiado en esta legislatura a

Hay cosas que no se entienden, la verdad. Resulta que buena parte del crédito político del PP de Madrid se había fiado en esta legislatura a la concreción del proyecto de Eurovegas para el que incluso, en un error estratégico de libro, se cambió la ley de la Comunidad antes de tiempo, lo que situó al Gobierno regional en una asimetría negociadora evidente. Uno de los puntos más relevantes de la nueva norma, de la que nos hicimos eco en su día en Valor Añadido, era la posibilidad de decretar determinados proyectos como de interés (alcance, decía en su literalidad) regional, lo que facilitaría, entre otras cosas y ventajas fiscales aparte, la expropiación de los terrenos destinados a llevarlos a cabo (Valor Añadido, "Las cartas sobre la mesa: nace la Ley Eurovegas", 30-11-2012)

Pues bien, ya desde antes de que la potencial inversión de los americanos estuviera encima de la mesa, una parte sustancial de los propietarios del suelo de Alcorcón donde se iba a desarrollar el complejo –la famosa Venta de la Rubia– propusieron crear de forma alternativa, primero, y simultánea, después, lo que dieron en llamar IMEXCITY, Ciudad de la Importación y la Exportación. Esta iniciativa –a la que, cierto es, nunca se adhirió la familia González, uno de los dueños significativos del terreno– pretendía servir como vía de escape pública y privada en caso de que, finalmente, Adelson diera la espantada. Como así ha sido. Sin embargo, la obcecación por los dólares de Mister Marshall y, sobre todo, la negativa a tomar decisiones que pudieran afectar a los solares adyacentes, relegaron la idea a un segundo plano.

Y eso que, a priori, tampoco pintaba tan mal.

En esencia, se trataría de replicar el modelo anglosajón. Crear un hub de comercio internacional como ancla para el desarrollo de una amplia panoplia de servicios accesorios, financieros y transaccionales que terminara derivando en una suerte de City madrileña, alternativa a otros núcleos mundiales de negociación. La idea viene de antiguo (VA, "Madrid: centro financiero", 09-07-2008). Un lugar en el que empresas de "valor añadido, intensivas en la utilización de capital humano" pudieran, con independencia de su tamaño, aprovecharse de "las ventajas de la agrupación, la concentración y la economía de escala" y utilizar la privilegiada posición geoestratégica de nuestro país para implantar "el mayor centro import-export del Sur de Europa". Como punto de partida, tres millones de metros cuadrados y el hecho de que sólo en el área metropolitana de Madrid hay más de 30.000 empresas exportadoras.

Aunque es verdad que el papel lo soporta todo, sus objetivos tanto de inversión como de empleo no desmerecían la alternativa procedente del otro lado del Atlántico. Infraestructuras e instalaciones por un valor entre 4.500 y 6.000 millones de euros, incluidas zonas de ocio y residenciales así como líneas de transporte desde y hacia aeropuerto/AVE y el centro; creación de 100.000 empleos directos y 320.000 indirectos; impacto superior al 2% en el PIB de la Comunidad de Madrid, son los números que sus impulsores pusieron encima de la mesa. Ambiciosos pero necesarios en una España en busca de su identidad. Eso sí, sin todas las servidumbres legales y administrativas que llevaba aparejado el desarrollo del complejo de casinos y con el riesgo de promoción y ejecución derivado a los titulares de las parcelas.

Ahora que el fenómeno Eurovegas ha caído en el baúl de los recuerdos, uh-uh-uh, resulta sorprendente que este proyecto, que cumpliría con los parámetros de Interés Regional con sus correspondientes beneficios impositivos, se encuentre durmiendo el sueño de los justos en uno de los cajones de la incompetencia política. Ni Ayuntamiento de Alcorcón ni Comunidad atienden las reclamaciones de sus promotores para que, al menos, se discuta su viabilidad actual o los parámetros necesarios para hacerla viable. Nada, la callada por respuesta. Yampoco un Jaime García Legaz, conocedor del mismo y que ha hecho de la exportación eje vertebral de su discurso. Es verdad que experiencias pasadas de la Administración regional han podido escarmentar a sus responsables, caso de la Ciudad de la Justicia. Pero estamos hablando de un proyecto privado para empresas privadas en el que sólo falta un marco adecuado para su aprobación y desarrollo, si es factible.

Si este es el liberalismo del PP, confiar sólo en el capital especulativo que viene de fuera y negar el pan y la sal al propio, viva Carlos Marx.

Valor Añadido
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