'Grecia, mejor que España', Jordi Sevilla dixit. ¿Sí?

No será un servidor el que se alinee con la alegría y el entusiasmo con el que el Gobierno se ha lanzado a vendernos una recuperación

No será un servidor el que se alinee con la alegría y el entusiasmo con el que el Gobierno se ha lanzado a vendernos una recuperación económica que dista mucho de ser tal, si nos atenemos a la fría dureza de los datos objetivos. Pero de ahí a aceptar, como afirmaba este fin de semana Jordi Sevilla en el suplemento Mercados de El Mundo, que Grecia está mejor que nosotros, encabezado de su post, media un abismo. No es así por más que tendencialmente, que es su tesis, los progresos previstos por la Comisión Europea para los helenos en 2014 sean mejores que los patrios en términos de crecimiento, paro o inflación, por citar sólo tres ejemplos. Ni mucho menos.

Coinciden en el tiempo un par de entradas que, de ser cierto lo que recogen, así lo acreditarían de manera taxativa.

Por una parte, el colaborador habitual de Naked Capitalism, Yanis Varoufakis –que fue profesor de Economía en la Universidad de Atenas y es todo un personaje si nos atenemos a la biografía que incluye en su blog– publicó el pasado sábado una contundente pieza, trufada de cifras y gráficos sacados tanto de la estadística oficial como del Banco de Grecia, en la que concluye que no hay indicador que no vaya en la dirección incorrecta si de confiar en una vuelta a la normalidad económica griega se trata.

Actividad real (aunque aquí la cifra que maneja de contracción de PIB nominal no cuadra), sector exterior (con un superávit que se debe al desplome de las importaciones), agregados monetarios y salud del sistema financiero (para el que el FMI pronostica un agujero de 20.000 millones de euros) o endeudamiento público admiten pocas interpretaciones positivas por más que los operadores del mercado hayan querido ver, a lo largo de 2014, la botella medio llena, tema este sobre el que también se entretiene el autor.

Sirvan como muestra de su contenido, que merece sin duda una lectura completa, los siguientes gráficos de producción industrial y financiación al sector privado de la economía local referidos a los últimos cuatro años. No dejen de mirar, en el primero de los charts, los porcentajes que figuran en el eje de ordenadas para no llevarse a engaño. Son datos interanuales. Y sí, el signo 'menos' es el correcto.

La descripción final de la realidad griega que hace Varoufakis no puede ser más espeluznante. Uno de cada tres hogares en el país no puede pagar su factura de la luz, a un tercio de los trabajadores en activo se les debe tres o más mensualidades, mientras que, de la población en paro, apenas el 10% recibe ayudas del Estado. "Grecia se encuentra en una situación parecida a 1943, bajo la ocupación nazi, cuando los griegos apenas tenían para comer" es su demoledora conclusión.

Obviamente, Jordi, España está mejor.

Una línea igualmente apocalíptica sigue el también profesor Francesco Saraceno en un artículo publicado el pasado viernes en su blog: Greek Tragedies, 2014 edition. El titular lo dice todo y su sucinto desarrollo también. Se limita a aportar estos otros cuadros, que reflejan de una manera visual la dramática situación que vive un país cuya capacidad para producir y crear empleo en el futuro se puede estar minando drásticamente.

Más discutible es la tesis del autor de que tal descalabro se debe exclusivamente a los programas de austeridad impuestos desde fuera, sin que hayan importado los desequilibrios estructurales acumulados por Administración y sector privado helenos durante décadas, corrupción generalizada incluida. Pero aun así. En cualquier caso, ponen los pelos de punta y auguran un futuro, cuando menos, complicado.

Efectivamente, querido Jordi, esto no es España. Ni de lejos.

No puede ser que la conveniencia del discurso partidista ciegue la razón hasta el punto de que el análisis peque de una inconsistencia tal que lo convierta en prescindible, como es el caso. Para eso ya están en el otro extremo Luis de Guindos y sus chicos. Aunque, a decir verdad, me da que nos encontramos ante el típico ejemplo de que un mal y errado titular, que lo mismo no es ni del exministro, empaña propuestas más elevadas escondidas en el desarrollo y con las que es imposible no estar de acuerdo, caso de la reivindicación de Pacto Constituyente o de reformas de calado.

Ojalá sea así. Que no le hacía yo a Sevilla tan forofo sino, más bien, de últimas tardes con ZP a lo Marsé…

 

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