Tremendo: el verdadero Pablo Iglesias sale a la luz

Tarde de domingo y paseo por la videoteca para conocer mejor a ese Pablo Iglesias de quien todo el mundo habla. Para los que nunca vemos

Tarde de domingo y paseo por la videoteca para conocer mejor a ese Pablo Iglesias de quien todo el mundo habla. Para los que nunca vemos la tele, un ejercicio aterrador. Tremendo. Frente a la versión maquillada que ofrece en otras cadenas –mano de hierro en guante de seda, compilación de eslóganes para mayor gloria de la ensoñación utópica–, el líder de Podemos muestra su verdadera cara en esa autodenominada "Tertulia política de resistencia" que es Fort Apache, emitida por HispanTV, "canal televisivo de Irán en español" –sí, de la República Islámica de Irán, viva el ateísmo– y que él mismo modera.

Uno está bastante curado de espanto, pero hacer un recurrido por el editorial de uno o dos minutos que precede a sus programas supone descubrir un personaje ladino, siniestro y cínico hasta el extremo, capaz de defender con una sonrisa en los labios –caso del ejemplo que les adjunto– el uso de la guillotina como instrumento de justicia democrática y modo de haber evitado los "horrores vividos por España". O de hacer propio, de la mano de Robespierre y sin inmutarse, eso de que el "perdón es barbarie y el castigo clemencia". Un embaucador que da verdadero miedo no tanto por lo que dice, sino por cómo lo dice, con ese punto de sadismo que ha acompañado a los peores dictadores de la historia, los que han entendido la democracia en términos de laminación del adversario.

La guillotina es la madre de la democracia

No íbamos tan mal encaminados cuando escribimos del movimiento que lidera al calor de las elecciones europeas. Este vídeo es sólo una muestra. Un paseo completo por las distintas entradas de los últimos meses es de película de terror, algo a lo que por otra parte contribuye la escenografía a lo Cuarto Milenio que las acompaña y un lenguaje corporal digno de analizar. Literalmente –en definitiva, es su explícita pretensión–, no deja títere con cabeza, salvo la suya y la de cuantos movimientos revolucionarios mundiales habitan por el mundo, sin importar los muertos que tienen en su haber o la desconexión entre la riqueza de sus mandatarios y la miseria en la que se mueve los por ellos 'liberados'. Alucinante.

Hay que reconocerle su mérito. Buen analista del entorno, no hace sino aprovecharse de las ineficiencias del sistema, lo que en el ámbito financiero supone adherirse a dos errores recurrentes que han cometido Gobiernos y bancos centrales: emisión de deuda e impresión de billetes para financiar gastos asistenciales, bien de forma directa o indirecta. Se lo han puesto a huevo. Eso sí, Pablo Iglesias añade dos elementos propios de su planteamiento intelectual: la primera no se paga, los segundos se controlan. La credibilidad y la inflación no importan. Mira Venezuela, el descrédito administrativo y la pobreza generalizada por el aumento del coste de la vida, desabastecimiento incluido, no impiden para él que el sueño bolivariano siga triunfal su curso.

Que un movimiento como el suyo era necesario es innegable, que hay que regenerar la democracia de abajo arriba también, que la política necesita de nuevas caras capaces de gestionar para el pueblo y no sin él es un hecho. Sin embargo, cuidado con alimentar al monstruo. Como señalamos en su momento, su programa electoral es un compendio de insensateces de imposible materialización y financiación, promesas vanas que son como maná en el desierto para aquellos que no tienen una esperanza a la que aferrarse distinta de tales ensoñaciones libertarias. El día que toque poder, cuando pierda su virginidad ejecutiva, veremos su verdadera cara. ¿Cuál de las dos seránbsp;Ojalá no llegue el día en que su siniestra sonrisa se convierta en franca carcajada… en la cara de aquellos que en su candidez le votaron.

Buena semana a todos.

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