Así destrozará la Catalunya independiente al Tesoro español

Hoy partimos de una recomendación: que echen un vistazo a una presentación que la Generalitat de Catalunya hizo para los mercados financieros allá por el mes

Hoy partimos de una recomendación: que echen un vistazo a esta presentación que la Generalitat de Catalunya hizo para los mercados financieros allá por el mes de marzo. El documento completo lo pueden encontrar aquí.

Está estructurado en cuatro partes: Catalunya en números, consolidación fiscal, situación financiera y conclusiones. Cada una de las tres primeras tiene sus perlitas. De manera transversal subyace la vocación de independencia de los autores. Por ejemplo, ya en la página tres se advierte de que la región podría ser la Suiza o la Dinamarca del Sur de Europa –así, como si na–, mientras que en las siguientes se nos muestra una economía abierta en franca recuperación de acuerdo con el criterio de sus dirigentes. No tenemos nada que perder es el mensaje… y usted como inversor tampoco.

Del apartado dedicado al análisis de las cuentas públicas –que recoge el esfuerzo encomiable realizado por sus ciudadanos vía impuestos y recortes, porque de quitar ‘grasa’ soberanista, lo justo– merece la pena pararse en la página 17, una andanada más al modelo actual de financiación que "no es sostenible y debe ser renegociado". Toda una declaración de intenciones.

¿Aviso entonces a Moncloa, "échame un cable que con eso me contento"nbsp;Si fuera así, se abortó tal posibilidad por indolencia de los unos y prepotencia de los otros.

Sea como fuere, lo verdaderamente mollar se recoge en la sección tercera, de la página 19 a la 25. Vamos a detenernos un segundín en la primera, que reproduzco en su integridad.

De acuerdo con las estimaciones de la Generalitat a la fecha de la publicación, Catalunya cerraría 2013 con una deuda de 56.317 millones de euros. Una cifra que supone multiplicar casi por cuatro su saldo vivo en 2007, cuando adeudaba 14.863 millones. El track-record es, sin duda, inigualable. 

De lo contenido en las diapositivas 22 y 23, se desprende que en 2014 requerirá otros 12.000 millones de euros para cubrir unas necesidades de liquidez inmediatas de 3.346 (que sólo aparecen, curiosamente, en la letra pequeña), unos vencimientos por valor de 6.200 y un déficit presupuestario que estiman en 2.280 (y que incumplieron en 2013: 1,96% del PIB vs. el 1,58 previsto). Eso siempre que cumplan con el objetivo de desinversiones y concesiones sobre el que se sustenta su plan de aumento de recaudación (2.300 millones entre unas y otras) y puedan financiar con la banca otros 2.000. Las necesidades netas las sitúan en los 8.500 si refinancian totalmente el corto plazo.

Pues bien, cuando acabe este año, de esa cantidad, el 47% corresponderá a obligaciones con el Tesoro español, Fondo de Liquidez Autonómica, Financiación para el Pago a Proveedores y contribuciones del ICO. Casi 31.700 kilos, un 2,88% del PIB nacional, en su gran mayoría a 10 años y con dos de carencia. Si nos atenemos a las últimas estimaciones publicadas por AFI la semana pasada (impresionante el gráfico sobre necesidades de financiación y cobertura para este ejercicio), el porcentaje puede escalar al 60% en 2016 sobre una base igual o superior.

Sin duda, estamos ante el mayor riesgo de impago interno del Estado español. Aunque hay comunidades con una dependencia similar en términos relativos (caso de Murcia, Castilla-La Mancha, Andalucía o Valencia), los números de Catalunya están muy por encima de ellas en volumen absoluto pese a que no existe la posibilidad de una separación territorial de quien les da de comer, financieramente hablando. Eso es lo que diferencia a esta región respecto a otras beneficiadas por el aval final del Estado respecto a sus obligaciones.

Las preguntas que inevitablemente surgen, sin que haga falta ser una luminaria, son:

  1. Tal y como está planteado en la actualidad el proceso secesionista, ¿a nadie le preocupa esta cifra?
  2. Llegado el momento de desconectar de España, ¿no creen que el agravio histórico les llevaría a desdeñar esta responsabilidad financiera en aras del maltrato anterior con las balanzas fiscales? Vamos, será lo primero que hagan por más que la última frase de su presentación sea un lacónico "we have always been a serious country". Hasta que a la fuerza ahorquen.
  3. Y aún más, ¿tiene el Tesoro un plan B para el caso de que eso ocurra? Si la respuesta es "no porque no contemplamos esa posibilidad", miren ustedes, son peores de lo que pensaba. Ya se pueden ir poniendo las pilas porque nos estamos adentrando en aguas peligrosas. En Fomento, por ejemplo, están acelerando las obras del corredor oscense para facilitar la salida terrestre de mercancías a Francia, por si las moscas.

Cualquier español tiene derecho a conocer qué opinan desde Economía y Hacienda de esas cuestiones. Exijámoslo. 

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