CatalunyaCaixa salva la cara in extremis a FG

Hace tres años y pico que el BBVA anunció por medio de su presidente que quería hacer crecer su cuota de mercado en España un 50%

Foto: El presidente del BBVA, Francisco González. (EFE)
El presidente del BBVA, Francisco González. (EFE)

Hace tres años y pico que el BBVA anunció por medio de su presidente que quería hacer crecer su cuota de mercado en España un 50% en el trienio 2012-2014. Afirmamos entonces que se trataba de un "ejercicio loable y necesario de confianza" en España, si bien los detalles brillaban por su ausencia. No se sabía si se hablaba "de exposición geográfica, de actividad crediticia, de depósitos o de una mezcla de todos. La referencia genérica al volumen de negocio es poco válida, por las múltiples aristas que presenta", concluíamos (Valor Añadido, “Mi madre, la que puede armar el BBVA”, 04-02-2011).

Teniendo en cuenta que el patio estaba en aquel momento para pocas alegrías en el ámbito de la financiación corporativa (la incertidumbre económica y regulatoria eran mayúsculas) y que la firma era poco dada a entrar en guerras de remuneración de pasivo para captar fondos, la única solución pasaba por "invertir en red mediante compras selectivas de sucursales o masivas sujetas a racionalización". En el horizonte, incrementar del 11% al 17/18% su posición en el mercado nacional. Algo que sonaba, en cierto modo, a boutade: intervención ingeniosa destinada a impresionar, según la definición de la RAE.

Aun así, echamos cuentas y señalamos que la mejor manera para que FG consiguiera su objetivo era comprar CatalunyaCaixa, entre otras cosas porque "Cataluña es una de las regiones donde la entidad financiera tiene menos presencia tanto absoluta como relativa en relación con la riqueza existente. Frente al 22% de Extremadura o el 18% de Canarias, viva la banca vasca, su cuota en la comunidad catalana se sitúa por debajo del 7,5%. El 17,5% local del que disfruta la firma dirigida por el tándem Todó-Massana le podía venir como anillo al dedo para paliar tal situación. Mucho mejor que el 5% de Unimm, el SIP formado por las cajas de Sabadell, Tarrasa y Manlleu". Recuerden, estamos en febrero de 2011.

La transacción sirve para reconciliar a FG con el Gobierno del PP, al que viene como agua de julio que una firma como el BBVA, que ha mostrado tanta resistencia a cualquier injerencia política y tanta lucidez a la hora de abordar las cuestiones esenciales a las que se enfrenta España, decida apostar de este modo por el territorio catalán

Vale, ¿no querías sopa? Pues toma dos tazas. Ambas para la saca y objetivo parcialmente cumplido. La operación, a la que pueden seguir otras en el mercado ibérico, salva de momento la cara al primer ejecutivo del BBVA justo cuando estaba a punto de sonar la campana. Una jugada redonda.

No en vano, y frente a otras aventuras exteriores más discutibles, hay que reconocer a la firma gobernada en el día a día por Ángel Cano su indudable mérito para saber esperar de forma discreta la llegada del momento idóneo para materializar la que, probablemente, siempre ha sido su primera opción. Sólo han puesto la carne en el asador una vez completado el saneamiento de balance de la exnacionalizada, cuando  solvencia y liquidez han dejado de ser un problema, no quedan cadáveres en el armario y ha finalizado su redimensionamiento operativo. Hace ya meses del final de la estigmatización de la banca doméstica española, lo que limita la posibilidad de penalización por el universo inversor. A la tercera, cuando tocaba, va la vencida.

Además, de una manera u otra, la transacción sirve para reconciliar a FG con el Gobierno del PP, al que viene como agua de julio que una firma como el BBVA, que ha mostrado tanta resistencia a cualquier injerencia política y tanta lucidez a la hora de abordar las cuestiones esenciales a las que se enfrenta España, bien directamente, bien a través de su Servicio de Estudios, decida apostar de este modo por el territorio catalán, en lo que se podría interpretar como un ejercicio de confianza sobre su permanencia cierta en el seno de la unidad nacional. Por más que los colchones financieros abunden, el teórico riesgo de segregación, con sus imprevisibles consecuencias, está ahí. No ha importado. Buena señal, sin duda. Desde Moncloa lo agradecerán.

Bonita forma de matar dos pájaros de un tiro, ¿nonbsp;FG queda liberado de la esclavitud de sus promesas, si no del todo al menos en parte, con una compra que le permite recomponer relaciones rotas con el poder ejecutivo. Y todo esto, cuando nadie lo esperaba. Otras veces le han caído palos justificados. Esta vez lo han hecho bien. Zanahoria naranjita para ellos.

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