Las lecciones del ‘no’ escocés: la secesión catalana es inevitable
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Las lecciones del ‘no’ escocés: la secesión catalana es inevitable

Son varios los elementos significativos a destacar de la victoria del ‘NO’ en el referéndum por la independencia que tuvo lugar ayer en Escocia. El primero y

Foto: Un grupo de unionistas celebran la victoria (Reuters)
Un grupo de unionistas celebran la victoria (Reuters)

Son varios los elementos significativos adestacar de la victoria del ‘NO’ en el referéndum por la independencia que tuvo lugar ayer en Escocia.

El primero y más relevante, laparticipación cercana al 90% en muchas circunscripciones.Nos encontramos, sin duda, ante lo que los cursis llamarían una ‘fiesta de la democracia’ en la que el pueblo ha decidido mayoritariamente su destino a través de las urnas;algo muy alejado a lo sucedido en recientes ocasiones en territorio español con estatutos y similares. El voto masivo legitima el resultado y zanja la cuestión,en principio, por un largo periodo de tiempo.

Destacaigualmente lo ajustado del resultado (55-45), sobre todo teniendo en cuenta las amplias promesas finales de mayor autonomía de un desesperado David Cameron, por una parte, y, por otra, el bombardeo masivo por tierra, mar y aire de las apocalípticas consecuencias económicas para la región en caso de independizarse:fuga de empresas y capitales,recesión forever and ever y demás calamidades. Han dado igual. Resulta indudable que el sentimiento ha podido a la razón en la mayoría de los que pusieron la cruz en la alternativa independentista.

Un argumento, el sentimental, que es el que empieza a predominar de manera preocupante en Catalunya, por encima de cualquier otra consideración, y que está convirtiendo al movimiento segregacionista en una fuerza cada día más incontrolable. Elmonstruo, alimentado recientementepor el errado tacticismo de políticos irresponsables, encuentra su origen enuna autonomía educativaen laque lo catalán prima frente a lo nacional y donde el adoctrinamiento en el agravio y la tergiversación histórica a sus alumnos es, en muchos centros,el pan nuestro de cada día.

Cuando se renuncia a la educación, se pierde el control del pueblo. Es así. De hecho la tentación de su uso en beneficio propio –el desastre español se justifica también desde la necesidad de unos políticos iletrados de mantener ignorante a una ciudadanía a la que pastorear- es una realidad histórica en España. Pues bien, a día de hoyen Catalunya son aúnrelativamente pocas las generaciones educadas por completo en el valor diferencial de su tierra, su lengua, su aportación histórica, su bandera. En la medida en que el espectro se amplíe, los ‘unionistas’ (léase 'españolistas')se irán reduciendo a la mínima expresión. El deseo de secesión, su exigencia y hasta imposición final serán en unos años elmínimo común denominador del conjunto de los catalanes. Pura realidad demográfica.

Por eso, aunque se ha considerado por muchos analistas como un error la convocatoria escocesa, sobre todo conforme su resolución favorable a los intereses del ejecutivo inglés se complicaba, hay una dosis de inteligencia estratégica en la apertura de aquel proceso que sería extrapolable al momento actual de nuestro país: la posibilidad de dejar el tema resuelto ahora que todavía hay amplias posibilidades de victoria de un ‘no’;antes de que sea demasiado tarde, que lo será. Más aún en la medida en la que ha quedado demostrado que la negativa a encarar de frente el problema está consiguiendo que el proceso de auto convencimiento de la población local sobre el maltrato de Madrid y la necesidad de independizarse se acelere.

No me mal interpreten. Nunca he pensado que fuera la mejor opción. Pero a la fuerza ahorcan. Ya que ha faltado grandeza de estadistas a ambos lados de estaecuación política, esto es: Generalitat y Moncloa, en el punto en el que estamos y sin ninguna concesión previsiblepor uno u otro–en un caso, por el agravio comparativo con el resto de comunidades y, en el otro, porque el aparse de este carro aceleraría aún más, valga la redundancia, su suicidio como dirigente- una consulta con participación masivaparticiparía de la tesis del mal menor. En contra de lo que se piensa, el fenómeno en términos sociales ya no viene de arriba abajo sino al revés. Lo piden los gobernantes locales con la boca pequeña, lo exigea gritos una masa cada vez mayor de ciudadanos a laque se va a añadir la gran mayoría de los que vienen por detrás.

Esta es la doble lección del‘no’ escocés aplicablea España, más allá de que sirva para que las Islas sigan siendo el 'Reino Unido de la Gran Bretaña' yenfriar la tentación de renuncia a la UE de algunos de sus parlamentarios. Una,el pueblo ha hablado masivamente y en democracia su palabra, acertada o no, es soberana;hasta aquí hemos llegado, that´s all folks. Dos, cuando entra en juego el corazón, los argumentos intelectuales o económicos quedan en un segundo plano;hay que acelerar el paso mientras quede un poso de racionalidad, brain is better than brawn dear Margallo. Un escenario el del referéndum catalán indeseable en su origen pero ¿único? ahora.

Si no, y salvo un cambio abrupto de escenario que si el affaire Pujol no ha conseguido, no lo va a conseguir nada,la secesión en un futuro más o menos cercano se antoja inevitable. Al tiempo.

Buen fin de semana a todos.

Escocia