El 'WSJ' salva la cara a Rajoy en vísperas de un CIS demoledor

Hay sensación de pánico en las filas del PP. El inusual gesto de Mariano Rajoy pidiendo árnica a los españoles a través de la sucinta petición

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (Reuters)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (Reuters)

Hay sensación de pánico en las filas del PP.

El inusual gesto de Mariano Rajoy pidiendo árnica a los españoles a través de la sucinta expresión de perdón de ayer así lo acredita.

No es de extrañar. El hartazgo de los ciudadanos es mayúsculo.

España, cada día más, es ese estado de corrupción al que hemos aludido en varias ocasiones en Valor Añadido (VA, “España, estado de corrupción: lo que va de Pujol a Podemos”, 25-08-2014). No se puede solucionar un problema estructural con la semántica de la contrición o el oportunismo de un acuerdo que llega tarde. Exige regeneración. Y como los partidos tradicionales no la ofrecen, presa de sus propias servidumbres presentes y pasadas, nuevas formaciones políticas aún sin mácula –denles tiempo– copan el interés del electorado.

El CIS que se va a conocer la semana que viene va a ser demoledor para los intereses de populares y socialistas. A este paso, ya ni un gobierno de coalición les puede salvar del desastre. El algodón no engaña. El pueblo lo sabe: no hay mimbres para tal cesto. Solos, Podemos, es la conclusión a la que han llegado ya muchos de nuestros compatriotas.

De ahí que sea aún más sorprendente que, en un momento en el que los distintos escándalos patrios copan las páginas de los diarios naciones e internacionales, ese Wall Street Journal que tan poco nos ha querido en el pasado (Valor Añadido, “El ‘WSJ’ saca la artillería pesada contra España; ¿y eso?”, 14-07-2014) se desmarque con una voluntarista pieza editorial en la que pretende destacar el trabajo reformista del Ejecutivo liderado por el gallego “pese a la oposición de los tecnócratas de Bruselas y el FMI en Washington”, su impacto en términos de crecimiento y empleo sobre la economía del país y su consideración como modelo para el resto de los estados europeos que entraron en la crisis con el mismo mal pie que la sufrida piel de toro.

Un documento, cuando menos, extraño.

Y no solo por el timing.

Al principio de su redacción queda cumplido tal objetivo. Bien.

Spain´s Reform Example” arranca señalando cómo los últimos datos de desempleo y actividad dados a conocer por Gobierno y Banco Central ponen de manifiesto que España está remontando el vuelo, algo que el editorialista atribuye tanto a la reforma laboral de 2012 –“que facilitó el despido, rebajó las indemnizaciones y facilitó el trabajo en prácticas”– como a la … ¡fiscal! Una alusión extravagante ya que, como el propio texto reconoce, será en 2016 cuando el bolsillo de los españoles note realmente un recorte medio estimado en el 12,5%... si es que llega. La cosa se empieza a torcer.

A partir de ahí se inicia una clara desconexión entre el encabezamiento del editorial y su contenido.

Así, se justifica la caída del paro por el abandono del mercado laboral de muchos desempleados de larga duración y por la emigración; se señala el impacto de la economía sumergida sobre la recaudación fiscal; se pide que se desjudicialicen las relaciones empresa-trabajador; se reconoce que la subida impositiva a las rentas altas fue un error y se piden nuevos incentivos a la inversión. Un donde dije digo digo Diego que se lleva casi la mitad del texto.

Ni queriendo, pueden.

Vaya.

Se ve en cualquier caso el buen hacer, ya iba siendo hora, de los gabinetes de comunicación de Moncloa, empeñados en contrarrestar por la vía de las buenas noticias económicas el resto de los problemas que afectan a los ciudadanos y que pueden condicionar su voto. Sin embargo, ya no está tan claro que vaya a las urnas, como antaño, con la cartera. Más cuando nos la han robado de esta manera con falsas promesas y programas electorales que han terminado en el inodoro.

De hecho, se está dando en el conjunto del territorio algo similar a lo que ha sucedido en Catalunya: el sentimiento está pudiendo a la razón, precisamente, porque cuando se podía abordar el tema de manera racional no se hizo (VA, “Tremendo: por qué Podemos terminará gobernando España”, 08-10-2014). Los que ahora se disculpan prefirieron mirar hacia otro lado. Son cómplices necesarios por omisión.

¿Puede revertirse el desapego de los votantes, su desafección ante una ‘casta’ que se gana fraude a fraude tal denominación? Estamos probablemente al límite, si no lo hemos sobre pasado ya. Veremos lo que dice la encuesta 'oficial' de aquí a unos días. Como está sucediendo en algunos otros estados de la Eurozona, caso de Grecia, España puede estar iniciando un proceso de deconstrucción democrática en busca de las esencias por la vía más dolorosa para los incumbents, PP y PSOE, PSOE y PP: el paso del poder a la insignificancia. El problema es que lo que viene detrás no asegura, ni mucho menos, un país mejor.

Desgraciadamente.

Editoriales tendrá el WSJ para acreditarlo.

Al tiempo.

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