No es lugar para flacos: la obesidad, pandemia global

“Más de 2.100 millones de personas, cerca del 30% de la población global, sufren de exceso de peso o son directamente obesas. Este factor provoca el

Foto: No es lugar para flacos: la obesidad, pandemia global

“Más de 2.100 millones de personas, cerca del 30% de la población global, sufren de exceso de peso o son directamente obesas. Este factor provoca el 5% de las muertes alrededor del planeta. Si se mantuvieran las tendencias actuales, en quince años el porcentaje de gordos, en cualquiera de sus grados, alcanzaría el 50%. Ningún país ha sido capaz de corregir esta tendencia en las últimas tres décadas”.

De esta manera arrancaba hace un par de semanas The Economist su pieza dedicada al último informe del McKinsey Global Institute sobre la obesidad en el mundo, “Overcoming Obesity: an initial economic analysis”. Las cifras ponen de manifiesto que nos encontramos ante una pandemia global prácticamente imparable, especialmente en los países desarrollados. Hace 35 años, el número de personas con sobrepeso entre los adultos de la OCDE era inferior al 10%. Ahora participan de tal condición más del 50% de sus ciudadanos. El 18% son, directamente, obesos. Y dada su correlación directa con la crisis económica, el problema puede ir a más y no a menos en el futuro inmediato en muchas de esas naciones (OCDE, “Obesity Update”, June 2014, lectura de 8 folios muy recomendable).

España no es inmune. De hecho, aunque se encuentra por debajo de la media por lo que a los mayores de edad se refiere, la tendencia entre los niños de 5 a 17 años es preocupante, como prueba el siguiente gráfico.

Es hora de tomar medidas.

La mayoría de las aproximaciones hasta ahora han sido de carácter parcial, con contadas excepciones, como México. El propio Estados Unidos aprobó la semana pasada una nueva regulación que determina cómo han de publicar los restaurantes las calorías de los menús que sirven a sus clientes, así como sus niveles de colesterol, azúcar o proteínas. Sin embargo, no es suficiente. Hace falta un enfoque integral para un problema que supone un coste anual del 2,8% del PIB mundial y multiplica por dos veces y media el número de afectados por la lacra de la desnutrición, otro mal a erradicar.

Es precisamente en abordar el problema en su totalidad en lo que se empeña la consultora norteamericana. Para ello analiza 74 medidas que se han tomado a lo largo y ancho de la geografía mundial a fin de contener su expansión. Sus conclusiones son inequívocas: la educación y la apelación a la responsabilidad personal no son suficientes por sí solas: se requiere la creación de un entorno favorable a la mejora que debe involucrar a productores, comercializadores, restauradores, educadores, sanitarios y demás partes implicadas.

No obstante, la situación es tan grave que no hay propuesta que no hayan contemplado cuyo coste de implantación no se vea compensado con creces por los beneficios que de ella se derivarían para la sociedad en términos de menor coste para las arcas públicas –sanidad e infraestructuras específicas– o mejora de la productividad de los ciudadanos afectados. Este es el ejemplo en el caso del Reino Unido.

La última vez que me preocupé por mi peso, preocupantemente inelástico a la baja, un buen amigo me dijo: “El punto de partida es el siguiente: estás gordo, la báscula no engaña. Piensa ahora si quieres formar parte de una sociedad de gordos, yo no: ponte las pilas”. Al menos, así, con esa toma de conciencia, mi peso se ha estabilizado. Que baje ya es harina de otro costal.

Ups, perdón.

Valor Añadido
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
10 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios