Diez sombras, diez, pesan sobre la economía mundial

2015 va a ser un año crítico.Probablemente no sepamos a día de hoy hasta qué punto.Son tantas las dudas que siembran el horizonte económico y financiero

2015 va a ser un año crítico.

Probablemente no sepamos a día de hoy hasta qué punto.

Son tantas las dudas que siembran el horizonte económico y financiero que casi dan ganas de saltar a 2016, cuando el panorama, esperemos, se encontrará un poco más despejado.

Aunque sobre algunos de esos condicionantes escribiremos en los próximos días, déjenme que les traiga, a modo de ‘decálogo de Reyes’, una sucinta relación de los mismos.

Seguro que me dejo alguno en el tintero, no duden en completar lo que consideren oportuno (la mayoría de los gráficos son de estos dos post: Business Insider, “Charts of World Economy Trends in 2014”, 30-12-2014 y Seeking Alpha, “7 problems that will keep the markets on edge in 2015”, 02-01-2015).

  1. La fortaleza del dólar con su impacto sobre la repatriación de beneficios en Estados Unidos, el precio de las commodities (cuanto más alto, menor es el daño infligido por su caída) y la deuda en divisa extranjera de naciones y corporaciones emergentes (un billón emitido en los últimos años).

  1. La situación del crudo y su impacto sobre la viabilidad y estabilidad de determinadas naciones como Rusia y Venezuela, el empleo y el capex de Estados Unidos, la deuda high yield asociada al sector, la inflación a nivel global y el reciclado de divisas de naciones exportadoras.

  1. El ciclo bajista de materias primas, resultado tanto de la puesta en funcionamiento de nuevas explotaciones como de la ralentización de la demanda global con un severo impacto en economías como la de Brasil, por poner sólo un ejemplo. De los BRICs sólo la India parece mantenerse, y con reparos, alive and kicking.

  1. La situación de ralentización acelerada de China. Curioso que Japón se encuentre cada vez peor cuando buena parte de su actividad comercial está ligada al otro gran gigante asiático que sigue ofreciendo al público estadísticas sorprendentes. Tan extrañas, de hecho, como el comportamiento reciente de su mercado de acciones, impulsado por una mínima apertura a los inversores extranjeros.

  1. La propia precariedad de Japón, descartada desde hace años como vehículo de sustitución del averiado crecimiento mundial.
  2. La debilidad económica europea, en términos de empleo y actividad, y el riesgo político derivado de las múltiples elecciones que va a haber en la región en los próximos doce meses y sobre los que flota la amenaza tanto nacionalista como populista. España estará en el punto de mira conforme avance el ejercicio.
  3. El posible cambio de ciclo de tipos de interés en Estados Unidos, si finalmente llega a producirse, y sus efectos sobre el carry trade mundial y el endeudamiento denominado en el billete verde. En la medida en que la capacidad de utilización local supera el 80% y el crecimiento, al menos nominalmente, se mantiene a niveles estratosféricos dicha posibilidad gana cuerpo (hay quien discute la 'higiene' de ese 5% anualizado recientemente dado a conocer en USA).

  1. La ingente masa de deuda acumulada por naciones desarrolladas y emergentes en los últimos años que aumenta sustancialmente la sensibilidad de las cuentas públicas a cualquier mínima variación del coste de financiación.

  1. Las altísimas valoraciones de las bolsas estadounidenses tras años de expansión de múltiplos, en términos de price to sales, price to cash flow o price to earnings normalizados del ciclo. Los beneficios sólo crecen gracias a recompras de acciones por valor de 600.000 millones de dólares al año, buena parte de ellas apalancadas. Las compras a crédito están a niveles de burbuja, mientras que las menos fuertes acumulan caja en sus carteras. 

  1. La participación de los beneficios en el PIB de Estados Unidos, cercano a máximos históricos, por encima del 12%.

Como único contrapeso de relevancia la posibilidad de un full QE en Europa, lo cual nos conduciría a una situación a la japonesa dadas las similitudes entre ambas en términos demográficos o de ausencia de reformas estructurales. La similitud entre sus respectivas estructuras temporales de tipos de interés da miedo (vid infra). Toda la demás munición está prácticamente agotada, a la espera de lo que nos depare un impredecible año pre electoral en Estados Unidos y lo que a la desesperada se puedan sacar de la manga los dirigentes chinos.

De ahí que, por primera vez en tiempo, la mayoría de lecturas de este comienzo de año destaquen por sus mensajes de prudencia. Uno que lleva tiempo siendo la voz que clama en el desierto comienza a verse respaldado. Algo que, como no podía ser de otra manera, apenas encuentra reflejo en los optimistas objetivos bursátiles de las casas de análisis, que siguen con su complacencia habitual.

Ustedes eligen a qué carta quedarse.

Que les traigan muchas cosas sus Majestades de Oriente.

Valor Añadido
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
13 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios