16 lecciones del mejor (y más olvidado) inversor de la historia

La historia no ha hecho justicia a Walter Schloss.  Sigue siendo un desconocido para la gran mayoría del universo financiero, incluido un servidor hasta hace dos

Foto: Walter Schloss (Joe Kusnan)
Walter Schloss (Joe Kusnan)

La historia no ha hecho justicia a Walter Schloss. Sigue siendo un desconocido para la gran mayoría del universo financiero, incluido un servidor hasta hace dos lunes. Y eso pese a que Warren Buffett no dudó en calificarle en su momento como el ‘superinversor’. Todo un halago viniendo de quien viene que está, sin duda, justificado. ¿O conocen ustedes a alguien como Schloss, capaz de obtener durante 47 años una rentabilidad anual media a su cartera del 16%? Me temo que…

Discípulo de Benjamin Graham, la simplicidad de sus postulados abruma: “Conócete a ti mismo, haz del sentido común tu guía, mantente en tus principios aunque el mercado no esté de acuerdo, no te dejes influir por la historia o el sentimiento”. Y su proceso de decisión también: “No te obsesiones por los resultados, fíjate en el balance; ni por visitar equipos gestores; si hay algo que no entiendes, descarta esa acción; olvídate del día a día del mercado. Simplemente compra barato y vende a su precio” (compendio de varias citas recogidas en “16 Investment Lessons from a SuperInvestor the World Forgot”, entrada de Seeking Alpha que sirve de guía a este post).

Esas ideas las resumió en 1994 en un documento titulado “Lo que se necesita para hacer dinero en las bolsas” y que se reproduce a continuación (el original, aquí).

 

Impresionante.

Cada una de las dieciséis entradas es en sí una joyita, como lo es el documento vintage. Merece la pena agruparlas en las siguientes advertencias:

  1. Desconfía de la deuda: la ajena (“que el endeudamiento de una compañía no supere el 100% de sus recursos propios”, principio 3), la propia (“cuidado con el apalancamiento, puede volverse en tu contra”, principio 16) y la negociada en los mercados (“compra acciones frente a bonos: no limitarás tu ganancia y te cubrirás contra la inflación”, principio 15).
  2. Desconfía de la información (“no compres por rumores o para obtener una plusvalía a corto. Tampoco vendas solo ante las malas noticias”, principio 5; “sé paciente”, principio 4, y “solo preocúpate de que tu valoración de la inversión es la correcta”, principio 6, tanto a la hora de comprar como, sobre todo, de vender, principio 9).
  3. Desconfía de las modas (“fija una filosofía de inversión y síguela”, principio 8; intenta “que las emociones, euforia y pánico no cieguen tu juicio”, principio 13; y “no olvides el concepto capitalización compuesta y la regla del 72: divide 72 entre la rentabilidad que pienses obtener y te dirá el número de años que necesitas para doblar tu patrimonio”, principio 14).

No han sido pocos los que han profundizado sobre estos planteamientos. Encontramos un ejemplo, obtenido de la misma web, en el siguiente cuadro, que incorpora a todo lo anterior la idoneidad de una vinculación accionarial de los directivos con la firma, la fijación de objetivos de retorno (50%) o normas adicionales para la construcción de una cartera: diversificación y exposición máxima, entre otros.

Ya me dirán qué les parece.

Sea como fuere, concluyo con las palabras de Warren Buffett que Vishai Khandelwai, autor de la entrada original, recoge en su texto. Según el Oráculo de Omaha, Schloss se limitó a saber que la tierra era redonda en un momento en el que la Teoría de los Mercados Eficientes y la tesis de la información perfecta se empeñaba a decir justo lo contrario: que era plana, esto es, que el análisis fundamental no servía de nada. Así le fue... de bien.

Pues eso.

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