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La increíble historia de Li Hejun, el Jenaro García chino que amasó 40.000 millones
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Alberto Artero

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La increíble historia de Li Hejun, el Jenaro García chino que amasó 40.000 millones

Hanergy pone el tela de juicio tanto la transparencia como el gobierno corporativo de las sociedades cotizadas chinas a la vez que cuestiona el indolente papel de sus supervisores y reguladores

Foto:  Li Hejun (Archivo)
Li Hejun (Archivo)

Ha sido, sin duda, la historia de la semana.

Hanergy Thin Film Power (HFT), el mayor fabricante de paneles solares del mundo, se desplomaba un 47% en apenas veinticuatro minutos de negociación, mientras buena parte de sus accionistas minoritarios esperaban en vano en la Junta General a que se presentara el fundador y titular de un 74,96% del capital, Li Hejun, emprendedor de 48 años perteneciente al selecto club de los hombres más ricos de China.

Antes del colapso, que tuvo lugar el pasado miércoles, el valor había multiplicado por seis en apenas dos años, si bien ahora se negociaba un 18% por debajo de sus máximos históricos. En su día llegó a valer 40.000 millones de euros frente a los 16.700 del momento en la que fue suspendida de negociación por el supervisor de Hong Kong, restricción que a la hora de escribir esta crónica permanece vigente… a petición de la propia compañía.

Para algunos, como el Financial Times, era la crónica de un desplome anunciado.

El diario británico publicó ya en el mes de enero sus sospechas sobre la falta de credibilidad de sus datos tanto operativos como financieros.

Buena parte de las ventas de HTF eran a su matriz, sin que esta procediera a su abono; la capacidad productiva no justificaba los niveles de facturación agregada publicados por el Grupo –que diferían de los individuales de las distintas fábricas- y, por si fuera poco, una porción significativa de su financiación procedía de la llamada banca en la sombra, que opera fuera del canal habitual.

La defensa del dueño y de los principales ejecutivos de la firma ante tales acusaciones eran que… “hay un montón de gente que no entiende el negocio”. Jenaro García redux.

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Las dudas se extendían, también, a la operativa bursátil sobre el valor.

No en vano, los reporteros del FT descubrieron que, entre enero de 2013 y febrero de 2015, la mayor parte de la revalorización de Hanergy, hasta un 536%, se derivaba de sospechosas compras que tenían lugar en los últimos diez minutos de cada sesión. Algo que situó su precio por las nubes pese a tener unos ingresos tres cuartas partes por debajo de los de sus principales competidores. Una recurrencia que había pasado incomprensiblemente desapercibidapara unas autoridades financieras, las de la ex colonia inglesa, que sólo ahora han abierto una investigación.

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Se abre la veda, otras compañías en el disparadero

Todo es excesivo en la bolsa del gigante amarillo, como nos encargamos de resumir en su díaa través de doce reveladores gráficos.

Lo que ha sucedido con Hanergy pone el tela de juicio tanto la transparencia como el gobierno corporativo de las sociedades cotizadas chinas a la vez que cuestiona el indolente papel de sus supervisores y reguladores, preocupados más de atraer capital que de garantizar la seguridad de los inversores. Prueba de ello es que no existen ni subastas de volatilidad ni ‘limit down’ automáticos en caso de desplome de una acción.

Pero, sobre todo, ha abierto la veda firmas acreedoras de un nivel de sospecha similar.

Así, antes de ayer, las dos principales filiales cotizadas de Goldin, un conglomerado de servicios financieros e inmobiliarios y negocios ligados a la alimentación, se dejaban más de un 40% para una pérdida conjunta de 14.300 millones de capitalización en un solo día. Se había revalorizado un 356% en 2015 hasta el cierre del miércoles.

¿Su delito? Haber sido designado asesor financiero independiente de HFT el pasado mes de febrero. Las similitudes en términos de concentración accionarial, estructura de negocio, falta de justificación operativa al performance en el mercado, incapacidad de general caja, opacidad y desmesura vital de ambos propietarios han hecho el resto.

El miedo es libre.

Claro que, como señalaba la Lex Column del FT este viernes, lo que había sido sucedido con ambos valores no era inversión basada en fundamentales sino jugar a la ruleta rusa. Otras compañías como Jicheng Umbrella o Yan Tat Holdings, que participan de las mismas características de las dos anteriores, pueden estar, en breve, en el punto de mira.

Esto apenas acaba de empezar.

Ha sido, sin duda, la historia de la semana.

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