Otro damnificado del ciclón Colau: el proyecto de la Torre Agbar, en el aire

Los peores augurios se han confirmado con la previsible llegada de Ada Colau a la Alcaldía de Barcelona y su moratoria a la apertura de hoteles y apartamentos turísticos en la Ciudad Condal

Foto: La Torre Agbar de Barcelona, iluminada de rojo. (EFE)
La Torre Agbar de Barcelona, iluminada de rojo. (EFE)

Allá por noviembre de 2013 se anunciaba a bombo y platillo la venta por parte de la Sociedad General de Aguas de Barcelona, S.A. de su edificio estrella, la Torre Agbar, a un grupo inversor liderado por Emin Capital, que pretendía convertirlo en un hotel de lujo de 417 habitaciones, ni una más ni una menos, gestionado por la cadena Hyatt.

El importe de la transacción se habría fijado en un mínimo de 150 millones de euros, a los que habría que añadir una reforma integral del inmueble –proyectado por Jean Nouvel– que el nuevo propietario estimaba en otros 50. La operación contaba, aparentemente, con el beneplácito de Xavier Trias, ya que permitía descongestionar el centro turístico de la ciudad.

La firma presidida por Angel Simón tenía marzo de 2015 como fecha límite para desalojar el inmueble, plazo que, según alguna de las partes intervininientes, coincidía con la del compromiso vinculante de Emin, renovado –al menos verbalmente– a su vencimiento.

Conforme ha ido pasando el tiempo, la falta de noticias ha aumentado las sospechas de que se podría tratar de una nueva compra fallida del grupo liderado por Jordi Badia. No en vano, tras haber cerrado en abril de 2014 un preacuerdo para convertir la sede de Cuatrecasas de Paseo de Gracia con Diagonal en un Four Seasons, vio como el gato al agua se lo llevaba finalmente un consorcio formado por KKH y Perella Weinberg, por un importe similar al por él ofertado: 90 millones de euros. Eso sí, con algún que otro consuelo para su bolsillo en forma de compensación económica.

A estas incertidumbres contribuyó el hecho de que en la última memoria depositada por Agbar en el Registro Mercantil, correspondiente al ejercicio 2013, no se hiciera mención alguna a una ‘venta’ apalabrada ese año que, en realidad, exigía al adquirente subrogarse en o cancelar un arrendamiento financiero otorgado por CaixaBank, cuyo nihil obstat devenía, pues, en condición necesaria para la ejecución del pacto.

(De la Memoria 2013 de la Sociedad General de Aguas de Barcelona, S.A.)

Pues bien, los peores augurios se han confirmado con la previsible llegada de Ada Colau a la alcaldía de Barcelona y su inclusión, como parte de las medidas urgentes que quiere implantar nada más ocupar el cargo, de una moratoria a la apertura de hoteles y apartamentos turísticos en el municipio.

Ya saben, a la parálisis por el análisis, ¡viva el gobierno asambleario!

En efecto. Tras una reunión de urgencia entre las partes que ha tenido lugar esta semana en Londres, hasta donde se desplazaron los negociadores de la compañía española pero no representantes de CaixaBank, ambas partes han decidido aparcar el cierre de la operación al próximo mes de septiembre, una vez que quede constituido el nuevo Consistorio barcelonés.

¿El motivo oficialmente esgrimido para el aplazamientonbsp;La "inseguridad jurídica" derivada del nuevo entorno.

Blanco y en botella.

Será a la vuelta del verano, en función del resultado final de las negociaciones entre las distintas formaciones políticas, cuando se remate el acuerdo, si es que llega finalmente a perfeccionarse.

Algo que, visto cómo están evolucionando los acontecimientos, se antoja complicado.

Si conseguir un back to back –operador hotelero– y, por ende, la financiación para un proyecto de este tipo era difícil ya de inicio (por más que se daba por hecho el acuerdo con Hyatt, todavía quedaban muchos flecos pendientes de cerrar), las dificultades se han multiplicado exponencialmente. La necesidad de pactos de gobierno puede condicionar extraordinariamente la evolución de los principales hitos urbanísticos de la ciudad por más que el desenlace final sea favorable a los intereses de los involucrados en el deal.

La resolución del compromiso vinculante llevaría aparejada la pérdida de la señal otorgada en su día por el comprador –más los posibles daños y perjuicios en caso de que fueran exigibles–, pero no el abandono de su sede por parte de Agbar, proceso de desplazamiento temporal hacia la Zona Franca, que vivirá sus primeros flujos de trabajadores a partir del próximo 20 de junio y que sigue inalterable su curso.

El proyecto de la aún sede de Cuatrecasas se cae

No será el único edificio 'singular' damnificado.

Ya ha muerto antes de nacer, precisamente, la otra reconversión a la que hemos hecho referencia con anterioridad: el nacimiento de un Four Seasons en el bloque sito en la cabecera de Paseo de Gracia, un desarrollo que la alcaldable ha situado directamente, en sus primeras declaraciones, en el punto de mira.

Y no, precisamente, para bien.

Pese al ingente trabajo llevado a cabo por los compradores y el anterior equipo de gobierno de la ciudad para tratar de mejorar y aprovechar un entorno de tanta significación como ese, la negativa de Colau a mejorar la edificabilidad o a integrar el inmueble con otros cercanos puede dejar en el aire unas inversiones adicionales de 60 millones de euros, tal y como anticipó en su momento Marcos Lamelas.

La posibilidad de que los adquirientes se batan en retirada e inicien una batalla legal por los potenciales daños y perjuicios se maneja como opción plausible en los mentideros inmobiliarios barceloneses.

Y es que, ya lo dicen los ingleses: para bien o para mal, when it rains it pours…

Y lo que te rondaré morena.

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