Cayó la bomba: Tsipras ‘atrapado’ y ‘deprimido’ nunca quiso ganar el referéndum

La toma de conciencia de las terribles consecuencias de no pactar con el Eurogrupo le habría llevado a pergeñar una consulta cuya única finalidad era otorgarle una salida airosa

Foto: El Primer Ministro griego, Alexis Tsipras. (Reuters)
El Primer Ministro griego, Alexis Tsipras. (Reuters)

Sí, han leído bien.

Lo publicó anoche el inefable Ambrose Evans-Pritchard en The Telegraph con base en fuentes de la propia Syriza, incluido, aparentemente, el díscolo Varoufakis, al que ha frecuentado en los últimos meses.

Es precisamente la autoría de la información lo que justifica dedicarle unas líneas. AEP es el comentarista económico estrella del rotativo británico. Un autor excesivo y apocalíptico –deja a un servidor en palmitas- pero que nunca escribe a humo de pajas. Alguien a quien seguir.

No obstante, en este caso, sus afirmaciones rozan el límite de lo increíble.

Así, según él, Tsipras habría convocado el referéndum con la intención de perderlo y salir airosamente del gobierno. Se habría convencido, con el paso de los días, de que no habría otra opción que aceptar la propuesta del Eurogrupo del pasado día 25 que suponía traspasar líneas rojas que electoralmente se había prometido a proteger, caso de las pensiones. De ahí las filtraciones sobre la cercanía de un acuerdo con pequeños ajustes. La única manera de salvar el lance era fijar una consulta que pilló por sorpresa al conjunto de su gabinete. El objetivo era la derrota y que otro tuviera que hacerse cargo de la patata caliente de la aceptación. La jugada no habría salido como esperaba.

La paralización del país ante la falta de ayuda exterior está poniendo ya de manifiesto la validez de sus prevenciones iniciales y lo imprescindible de un pacto

¿Por qué habría llegado a tal conclusión? Según Evans-Pritchard, por la toma de conciencia de las implicaciones reales de un Grexit unilateral. Una posibilidad que, señala, llegó a estar encima de la mesa cuando el BCE decidió no inyectar liquidez adicional a los bancos griegos obligando al corralito. Salirse de motu proprio de la Eurozona pasaba por intervenir y requisar las reservas del Banco Central de Grecia (17.000 millones de euros), emitir IOUs –reconocimiento de deuda, moneda paralela- denominados en euros a fin de mantener a flote la actividad económica y financiera y, por último, hacer una quita de la deuda helena comprada en su día por el BCE a los bancos alemanes y franceses como una forma encubierta de rescate (27.000 millones).

“Tsipras descartó el plan por excesivamente peligroso”, concluye.

Sin embargo, prosigue, visto el triunfo del ‘no’ “es exactamente lo que se puede ver abocado a hacer, salvo que prefiera, peor me lo pones, una salida voluntaria de la moneda única” que elimine la posibilidad de apelación legal a la arbitrariedad de una expulsión por parte de la Eurozona. Algo que se antoja (aún más) irracional.

Claro que, llegados a este punto…

Ahora el Primer Ministro se encontraría atrapado. Atrapado y desorientado. La paralización del país ante la falta de ayuda exterior está poniendo ya de manifiesto la validez de sus prevenciones iniciales y lo imprescindible de un pacto aunque sea malo. Pero dar el poder decisorio al pueblo le ha situado entre la espada y la pared. La posibilidad de mejorar las condiciones es casi nula y volver a su pueblo con las manos llenas de más de lo mismo, algo inaceptable democráticamente, motivo para la revuelta social en un estado más polarizado en sus opiniones que nunca.

Y es que ya lo dijimos en su día, entre susto y muerte, Tsipras se había decantado por lo segundo.

Glaps...

Según el periodista Ambrose Evans-Pritchard: Tsipras habría convocado el referéndum con la intención de perderlo y salir airosamente del gobierno

Hasta ahí lo publicado en The Telegraph y la interesante interpretación que del artículo hace Naked Capitalism.

Realmente la forma en la que se ha materializado todo dista mucho de coincidir con el fondo que defiende AEP. No se entiende que siendo esa la intención, todo el mecanismo de la acción pública estuviera orientado a lo contrario: una victoria clamorosa del 'no'. Es lo más chocante de la secuencia de acontecimientos que el analista defiende. Eso y que todo este lío -más bien circo- se montara para que el líder de Syriza saliera airoso con una retirada a tiempo. Demasiado ajo para tan poco pollo, ¿no creen?

De hecho, sólo la designación de un nuevo Ministro de Finanzas, menos beligerante que el anterior pese al aparente ‘triunfo’, podría dar carta de validez a su intención íntima de pactar. Algo que llegaría... ¿demasiado tarde?

Aún no. 

Aunque el discurso de los líderes europeos se va endureciendo por momentos y, de una manera u otra, los distintos estados y organismos comunitarios están trabajando en planes de contingencia que incluyen ayuda humanitaria a Grecia en el caso en el que el peor de los escenarios se termine materializando, la opción de un nuevo rescate sigue siendo la más factible tal y como se ha dado a conocer este miércoles a mediodía.

Le costará la cabeza al mandatario griego y pondrá frente a la realidad tanto populismo utópico que hay por ahí.

Pero es eso o el caos.

No lo duden.

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