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Fíense de los que ‘saben’: Repsol, oportunidad histórica de compra
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Alberto Artero

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Fíense de los que ‘saben’: Repsol, oportunidad histórica de compra

Para sus socios de referencia, Repsol vale, al menos, un 75% más de por donde transita bursátilmente en la actualidad. Ya pueden ir, pues, poniéndose hasta las trancas del valor

Foto: El presidente de Repsol, Antonio Brufau. (Reuters)
El presidente de Repsol, Antonio Brufau. (Reuters)

Repsol toca los doce euros por acción y no son pocos los que se preguntan si no estaremos ante una oportunidad histórica de compra.

Se trata de una pregunta pertinente, sin duda.

Es evidente que no es fácil de responder.

Como bien saben, buena parte de su valoración actual dependerá de lo que hagan en el futuro los precios del crudo. Serán estos los que determinen, en última instancia, la bondad de la reciente y generosa compra de Talisman, principal apuesta estratégica de la compañía para la próxima década. De la evolución del petróleo dependerán, además del upstream, los márgenes de refino –que paradójicamente se mueven de manera inversa-, la demanda minorista de gasolina e, incluso, la capacidad de obtener un mayor rendimiento de sus tiendas de conveniencia.

Ahora mismo existen sobre el oro negro posiciones antagónicas. Los hay que defienden que lo veremos por debajo de los 25 dólares por barril, fruto de una demanda débil y una oferta excesiva, mientras que no escasean quienes afirman que, alrededor de los 40 dólares, ha tocado suelo debido al ajuste en aprovisionamientos (al alza frente a energías más caras como renovables) y en suministros (a la baja por falta de rentabilidad de las explotaciones) que se produce a estos niveles.

Por tanto, anticipar un precio objetivo para Repsol es casi una quimera.

Aún así, estamos ante una compañía perteneciente –hasta el próximo 21 de septiembre- al principal selectivo bursátil de la Eurozona, el Eurostoxx 50. Un hecho que le asegura una profundidad en la negociación y una amplitud en el seguimiento por parte de los analistas que debiera conducir a una formación eficiente de su precio en el mercado, salvo esa sobre actuación derivada de la avaricia –al alza- o el miedo –a la baja- que caracteriza a los inversores financieros más irracionales.

¿Se encuentra la petrolera española en este último supuesto, fear a mansalva?

Si nos atenemos a la visión de los especialistas de la banca de inversión, la respuesta es sí. Según Bloomberg hay 30 firmas que han emitido informes sobre la compañía en los últimos tres meses modificando su precio objetivo, periodo en el que el crudo ha pasado de 65 a 45 dólares. Pues bien, la media de valoración es de 16,90 euros lo que otorgaría a la cotización un 40% de recorrido. Salvo Jefferies, que se despachó el 24 de agosto con 11,5 euros de target, ninguno de los expertos restantes bajan de 14.

Esos cerca de 17 euros coinciden, curiosamente, con la cotización media de la sociedad en el último año (16,84).

Caray con las casualidades.

Si me piden mi opinión, tomaría con pinzas tal recomendación. Es secular la incapacidad de la industria para ir por delante de los acontecimientos o su habilidad para extrapolar datos como tendencias de manera errónea. Aún así, es verdad que, en la medida en que la muestra se amplia, el nivel de equivocación se reduce. Puede haber una (grandísima) oportunidad.

Bien.

Supongamos ahora que, como el cenizo de McCoy les ha aguado la fiesta con el anterior párrafo, deciden acudir a quienes ‘saben’ de verdad: los accionistas.

¡¿Qué?!

Como han oído.

Da igual el tamaño de Repsol, sus volúmenes de negociación, el interés de terceros por la empresa, lo que sea. En la normativa contable española los que saben de verdad lo que valen sus inversiones, por muy cotizadas que éstas sean, son los dueños, léase socios. 'Por la cuenta que les trae', debió pensar el padre de tal idea. Así, Sacyr y CaixaBank pueden acudir a la figura de ‘valor en uso’ para establecer, de acuerdo con modelos desarrollados internamente, un precio para la participada que es el que termina figurando en sus respectivos balances.

Olé tus narices. A los profesionales del sector, que les den. Pa listos, nosotros.

¿Y qué es lo que dicen tales lumbreras, equipos avezados de pronosticadores? O, dicho de otro modo, ¿cuánto valía para ellos la sociedad gobernada por el tándem Brufau/Imaz -que, por cierto, acaban de incrementar su exposición personal al valor- a 30 de junio? Pues, agárrense los machos, más de 21 euros por título con diferencias de pocos céntimos entre una y otra referencias (21,2 vs 21,5), curiosa coincidencia.

No sólo eso, tanto la constructora -que compró por encima de 26, por lo que de 'apreciar' joyas ocultas en la bolsa sabe un rato, vaya que sí- como la entidad financiera -ni una mala palabra, ni una buena 'acción'- habían apreciado un incremento bastante similar en sus valoraciones coincidiendo con el rebote del petróleo durante el semestre: cerca del euro y medio por acción.

Quedan, por tanto, despejadas sus dudas.

Los ‘sabios’ han dictado sentencia.

Repsol vale, al menos, un 75% más de por donde transita bursátilmente en la actualidad. porcentaje que se traduce en un 42% de pérdida para sus dominicales. Asi que, ya saben: pueden ir poniéndose hasta las trancas del valor. Mientras su cotización se hunde y los agujeros en las cuentas de los tenedores se disparan hasta los miles de millones de euros, el supervisor seguirá tocando la lira ajeno a la aberración que supone esta legítima práctica.

Cosas de Spain, two points.

Buen fin de semana a todos.

Repsol toca los doce euros por acción y no son pocos los que se preguntan si no estaremos ante una oportunidad histórica de compra.

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