La sorprendente historia de Powa Tech, el Gowex inglés que acaba de petar

Valorada en 2.400 millones de euros, su CEO alardeaba de unos clientes que no tenía mientras aprovechaba los fondos de terceros para llevar una vida de amor y lujo

Foto: Foto: Corbis Images.
Foto: Corbis Images.

Coincidiendo con nuevas revelaciones de Pedro Calvo sobre la operativa de Gowex en Costa Rica, caso flagrante, de confirmarse, de falsedad documental, les traigo a colación el sorprendente caso de Powa Technologies, cuyas similitudes en cuanto a auge y caída con la española son más que notables.

¿En qué sentido?

Como la compañía fundada por Jenaro García, se trata de una firma tecnológica, encuadrada en este caso en el novedoso mundo de las 'fintechs' y, más en concreto, en el universo múltiple de los pagos a través del móvil (PowaTag), de la geolocalización (PowaPOS) y de las tiendas virtuales (PowaWeb). Poco antes de su quiebra el pasado 19 de febrero, había llegado a valorarse en una ronda de financiación en 2.400 millones de euros. Contaba con 311 personas en plantilla y, como principal credencial, 1.200 clientes entre los que se encontraban algunas de las principales corporaciones del mundo mundial.

Bien, ¿cómo pudo entonces entrar en suspensión de pagos?

Por una razón muy pero que muy simple. Tales acuerdos comerciales con más de un millar de empresas sencillamente no existían. De acuerdo con fuentes internas, poco más de 50 llegaron a materializarse y, si lo hicieron, fue por cantidades irrisorias.

Sin embargo, los directivos de la compañía convertían el mero interés de un tercero -formalizado, eso sí, por escrito en forma de 'letter of interest'- en un contrato hecho y derecho, aunque no hubiera concreción alguna ni del servicio a prestar por Powa ni del desembolso a efectuar por la marca cuyos productos se comercializarían a través de su 'app'. Y utilizaban oportunamente los membretes de cotizadas señeras que habían solicitado más información como credencial para abrirse nuevas puertas operativas y financieras.

¿Les suena?

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

De hecho, como en el caso de Gowex, hubiera bastado un par de conversaciones con los supuestos clientes de la firma para darse cuenta de cuál era la precaria realidad transaccional de Powa Technologies que le llevó a principios del mes de febrero a quedarse sin dinero en la caja y acumular unas deudas de 15 millones de euros, lo que le abocó a la bancarrota. Nadie lo hizo. De hecho, desde su aparición en 2007, había captado en deuda y acciones 205 millones de euros. Horas antes de su intervención por parte de los administradores concursales, aún confiaba en poder captar los fondos necesarios para seguir adelante.

¿Les sigue sonando?

Mención aparte merece el CEO de la compañía, Dan Wagner, que no solo se permitió con el dinero de los accionistas pegarse una vida de amor y lujo, que incluía la modosa conducción de un Rolls Royce por las calles de Londres o situar la sede de la empresa en uno de los edificios más emblemáticos de la City, la Torre Heron, sino que, por si fuera poco, no dudó en situar su proyecto al nivel de Google y Alibaba en una entrevista concedida al 'Financial Times' o en hablar de 'contratos' con contrapartidas exóticas que aportarían 4.500 millones de euros de ingresos en apenas tres años. 

Una realidad virtual que le llevó, a lo Jenaro García, a arengar a sus tropas cuando las dudas sobre la viabilidad de la compañía comenzaban a surgir, garantizándoles la solvencia financiera del negocio.

¿Les resuena?

Ya saben, el hombre es el único animal…

Eso sí, hay respecto a Gowex varias diferencias sustanciales, cosas de la ortodoxia anglosajona, donde se andan con pocas bromas. PwC ya advirtió como auditora a cierre del 15 de que había serias dudas sobre la continuidad del chiringo (‘going concern’); Deloitte se aplicó de manera diligente desde la declaración de quiebra en dar una solución a empleados, accionistas y clientes en su condición de gestores provisionales de la sociedad. Fruto de ello es que menos de 15 días más tarde, dos de las principales áreas de actividad de Powa, Web y Tag, habían sido vendidas a un tercero.

Eso sí que no les sonará. Ni por asomo, vaya. Aquí entre unos y otros, la ruina.

'Spain', definitivamente, 'is different'…

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