Macroampliación del Banco Popular, engordar para morir

Un ejecutivo puntero del sector bancario español, sobre Popular, no dudó en describirme la entidad como ´la casa de los líos’. Su diagnóstico era duro pero certero

Foto: Oficina de Banco Popular. (Reuters)
Oficina de Banco Popular. (Reuters)

Hace poco tuve a bien pasar una tarde primaveral con un ejecutivo puntero del sector bancario español. Departimos de muchas cosas, entre otras, de los resultados de la industria del primer trimestre del año. Cuando llegamos al Popular, no dudó en describirme la entidad como ´la casa de los líos’. Su diagnóstico era duro pero certero.

"Mira, McCoy, la huida hacia delante de Ángel Ron no es sostenible. Al contrario, la venta total o parcial de negocios accesorios al principal a socios diferentes, que suponen drenaje de caja y servidumbres futuras, no hace sino complicarlo todo, especialmente una posible enajenación o fusión, y dilatar lo inevitable: la necesidad perentoria que tiene ese banco de capital para poder solucionar de una manera definitiva el problema de reconocimiento de su pille inmobiliario y la baja cobertura del mismo. Está en tiempo de descuento y el mercado se ha dado cuenta, de ahí la valoración".

Tampoco es que mi interlocutor fuera un lince. De hecho, ese diagnóstico era compartido por buena parte de la comunidad inversora. No en vano, el pasado 23 de mayo, en una nota sobre banca doméstica enviada a sus clientes, Mirabaud les recordaba que "la oportunidad que Popular ofrece es el potencial de restructuración ligado a la desinversión de su cartera inmobiliaria. Si lo consiguiera, su rentabilidad subiría a doble dígito desde el 1% actual, en línea con su actividad principal (12%)". 

La oportunidad que Popular ofrece es el potencial de restructuración ligado a la desinversión de su cartera inmobiliaria

Resolver este saneamiento de manera natural le hubiera llevado demasiado tiempo. De ahí que haya decidido pasar de la procrastinación a la acción y acometer una mega ampliación que le permite cubrir las pérdidas potenciales derivadas de ese proceso sin perder las ratios de capital ‘fully loaded’ exigidas por el supervisor. La cuestión clave para muchos es: ¿será la definitiva? Esa es la pregunta del millón a la que la firma debe dar visos de certeza si quiere que la medida tenga éxito.

Sea como fuere, en un entorno de margen de intereses deprimido (aunque Popular es de los que más se van a beneficiar de la mejora en el coste del pasivo que va a suponer el TLTRO 2 del BCE), guerra de comisiones y menor aportación de los resultados por operaciones financieras, la posibilidad de aflorar provisiones extraordinarias por la parte de debajo de la cuenta de pérdidas y ganancias era más limitada. El plan de desinversiones de 15.000 millones de euros asociado a esta operación de captación de fondos, no exento de riesgo de ejecución, le permite ponerse una vez rojo y responder así de manera radical a la reivindicación generalizada del mercado.

El presidente del Banco Popular, Ángel Ron. (EFE)
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron. (EFE)

Seguro que no se ha tratado de una decisión fácil, especialmente teniendo en cuenta que algunos de los socios actuales del banco acudieron ya de manera apalancada a la anterior ampliación de 2012 y a estos niveles de cotización se les han podido activar ‘margin calls’ de manera masiva. Contentos, lo que se dice contentos, no estarán. ¿Peligra a raíz de la decisión el futuro de Ron, superviviente hasta ahora a un deterioro masivo del balance de cuya génesis es totalmente responsable?

Veremos.

Pero no le quedaba otra opción a un equipo gestor configurado por el presidente a su imagen y semejanza. O, al menos, no una que permitiera levantar el vuelo de la acción a corto y medio plazo, si es que el sector remonta en bolsa algún día. De no haber optado por una solución tan radical, el título habría sufrido una muerte lenta por inanición, esto es: por la falta de noticias positivas susceptibles de compensar la amenaza de nuevas y generosas provisiones y pérdidas derivadas del ladrillo que pesaban sobre el mismo.

Sin embargo, es engordar para morir. 

En un entorno de crisis estructural de los rendimientos de la industria y de elevada presión regulatoria, la consolidación se convierte en la única opción plausible para tratar de lograr por la parte del coste lo que el ingreso no da. Una franquicia como la del Popular, potente, en nichos de negocio con retornos superiores a los de la media y con una lealtad de la clientela única es una perita en dulce, por tamaño y aportación a beneficios, para cualquier otro operador doméstico. Buena excusa, además, para acometer sus propios problemas de solvencia con la justificación de la compra. Solo faltaba que se resolviera EL problema. En ello están.

A estos precios sobre valor en libros, por debajo de 0,4x, la posibilidad de una operación corporativa es hoy mayor que nunca…

'Stay tuned'.

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