¿A dónde va el mercado? Las expectativas de recuperación conviven con el riesgo

Debería llegar el momento en el que, una vez hayamos dejado atrás la pandemia, las perspectivas de crecimiento se sitúen por encima de lo que sería necesario para estabilizar y mantener la confianza

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Las subidas de la semana pasada llevaron a los mercados a niveles no vistos desde febrero. Pero esta semana han regresado las correcciones. Estas han sido muy significativas en términos absolutos, pero no lo son tanto si lo miramos en términos relativos. Especialmente si tenemos en cuenta los niveles en los que nos encontrábamos hace apenas quince días.

La pregunta es: ¿qué nos ha llevado a esta corrección?, ¿qué ha cambiado desde la semana pasada?. Muchos hablan de la reunión de la Fed y el enfriamiento de las perspectivas económicas como principal causa. Y seguramente sea cierto. El mercado estaba subiendo con fuerza a medida que el desconfinamiento se producía y mejoraban los datos macro de aquellos países que empezaban a desescalar. Un razonamiento lógico sería pensar que estas subidas estaban descontando la famosa y deseada recuperación en V. Pero me cuesta verlo así. Las declaraciones de la Fed moderan unas estimaciones previas que el mercado ya había ido moderando significativamente, un alineamiento que era lógico e incluso necesario.

Por ahora, en un entorno de volatilidad relativamente alta, lo más importante sigue siendo que los bancos centrales mantengan sus políticas monetarias, y dejen claro que, si fuera necesario, estarían dispuestos a realizar aún más, como anunció el BCE en su última reunión del Consejo de Gobierno.

Pero también es importante que los gobiernos y entidades supranacionales mantengan las medidas fiscales, desarrollen otras nuevas y, en algún momento, profundicen en políticas de inversión directa en sectores productivos. En estos momentos lo fundamental sigue siendo mantener la confianza y que eso se refleje a través de los bajos tipos de interés y algunas distorsiones controladas en activos, como pueden ser las divisas.

Sin duda, debería llegar el momento en el que, una vez hayamos dejado atrás la pandemia, las perspectivas de crecimiento se sitúen por encima de lo que sería necesario para estabilizar y mantener la confianza. Y por mucho que hayan subido las bolsas, esta - la de proteger la confianza - es aún la fase en la que nos encontramos.

Debería llegar el momento en el que, una vez hayamos dejado atrás la pandemia, las perspectivas de crecimiento se sitúen por encima de lo que sería necesario para estabilizar y mantener la confianza

Si nos fijamos bien, el resto de mercados nos han estado mostrando una situación de riesgo. Controlado por las medidas financieras y fiscales, sí, pero de riesgo. Y sin una visibilidad suficiente y con enormes dudas sobre la evolución de la economía real.

El índice de volatilidad VIX, por ejemplo, que suele darnos una clara percepción del riesgo de mercado, ha llegado a situarse de nuevo, esta semana, por encima de 40 puntos, pero no olvidemos que, la semana pasada, a pesar de las subidas, finalizó en niveles de 27, muy, muy por encima de las medias de los últimos años.

En renta fija ocurre lo mismo. No estamos viendo excesiva presión en la deuda pública, si bien las primas de riesgo han aumentado por las compras de aquellos títulos gubernamentales, como los alemanes, que se siguen considerando refugio. Y eso mismo ha ocurrido en los mercados de crédito, pero con más virulencia todavía.

Es decir, por un lado las bolsas mostraban una clara y evidente confianza en las medidas adoptadas, pero a la par, en indicadores como el VIX o las primas de riesgo, también se cotizaba la sensación de que la recuperación podría no ser en V.

En renta variable la situación es parecida. Si olvidamos los niveles alcanzados por algunos índices y nos centramos en sectores, la situación es similar a la descrita en renta fija. Los "ganadores" de un entorno de cambios poscovid alcanzaban máximos o niveles muy cercanos a ellos, mientras que los tradicionales, tan sólo estaban empezando a cerrar parte del diferencial. Durante esta semana, los sectores ligados crecimiento o calidad volvían a retomar el liderazgo frente a lo tradicional, que caía con fuerza.

La conclusión es que nos queda mucho por ver. La dinámica de liquidez de los mercados hace que movimientos como los de las últimas semanas vayan a ser habituales. La volatilidad es alta por la falta de visibilidad. Desde el lado positivo, y pese a las subidas registradas desde marzo, podemos decir que no se ha llegado a descontar plenamente la recuperación. Se han cotizado las dos cosas: la falta de visibilidad y el riesgo, pero también la estabilización. Desde el lado negativo, es complicado que la recuperación se pueda producir de forma directa. Seguiremos pasando por periodos de incertidumbre y, consecuentemente, seguirá descontándose la volatilidad. Lo importante sigue siendo que la credibilidad de las políticas siga sin ponerse en duda.

Visión Alternativa
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