Mercados errantes y condicionados por la pandemia

La solución no es inmediata y la contención de la enfermedad, que permitiría al menos una fase de estabilización, se está mostrando más compleja de lo previsto

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La falta de visibilidad a corto y medio plazo sobre la evolución y consecuencias de la segunda, o ya tercera ola del covid, está determinando mercados volátiles y erráticos, sin conductores diferenciales que puedan determinar una tendencia concreta y duradera.

Las bases siguen siendo estables. Los bonos no muestran riesgos significativos y se aprecia una ligera mejora en los tipos de EEUU. La temporada de resultados empresariales, uno de los principales catalizadores que podíamos tener, sigue mostrando evidentes diferencias entre sectores y, sobre todo, falta de claridad sobre el futuro tanto macro como micro. Esto lleva a previsiones conservadoras y limitaciones, cuando no congelaciones, de los planes de inversión.

Otro posible catalizador, como son las elecciones americanas, ha quedado eclipsado por las nuevas políticas fiscales que, tanto demócratas como republicanos, implementarán al llegar al poder, así como por los acuerdos que alcancen previamente. Lo importante sigue siendo la seguridad de contar con planes de contención. Puentes estables que permitan llegar a la fase de recuperación con daños que si bien serán muy significativos (desempleo, déficit, quiebras empresariales), no lleguen a ser estructurales. De lo contrario, se produciría la ruptura del sistema como conocemos (disrupción en los mercados de crédito, falta de liquidez, desconfianza global). La confianza en el sistema y en sus medidas de protección sigue siendo la base principal para poder descontar crecimiento y estabilidad a medio plazo.

Los tiempos corren a favor y en contra. Por un lado, la esperanza de encontrar la solución, ya sea vía vacunas (algunas en fase 3), como por la posibilidad de tratar la enfermedad con mayor eficiencia. Por la otra, las estructuras, aunque aguantan, soportan una presión cada vez mayor.

La solución no es inmediata y la contención de la enfermedad, que permitiría al menos una fase de estabilización, se está mostrando más compleja de lo previsto. Además, las primeras medidas de liquidez llegan a su fin y el soporte de las pymes, básicas en toda economía, es limitado.

Actualmente el mejor escenario, siendo realistas respecto a los tiempos, es el de contención de la enfermedad y la consecuente estabilización económica a la espera de una mayor visibilidad que vuelva a animar tanto la inversión como el consumo. Sin embargo, la cercanía del invierno y la evolución de los datos, no nos permite apostar por ello en el corto plazo. Y es este entorno el que el mercado descuenta: un entorno de falta de visibilidad con un enorme diferencial entre ganadores y perdedores en la economía poscovid.

La solución no es inmediata y la contención de la enfermedad, que permitiría al menos una fase de estabilización, se está mostrando muy compleja

El apalancamiento de las empresas, el acceso a liquidez y, sobre todo, su posicionamiento en la nueva economía, determina en gran medida las valoraciones actuales. Hay sectores que se ven favorecidos con claridad y otros que, como hemos comentado en anteriores columnas, necesitan pasar por una fase de reestructuración. Pero esta transición, a medida que pasa el tiempo, se vuelve más compleja.

La evolución de datos macro no está siendo negativa, se han batido expectativas si bien, tendremos que ver que ocurre las próximas semanas, cuando ya recojan los efectos de la segunda ola. Las manufacturas quedan por encima de las previsiones, si bien los servicios están, lógicamente, en una peor situación. Aun así, son números que se han tenido que reducir en estos últimos meses. China, que ya ha conseguido limitar los efectos de la pandemia, se erige en el gran referente. La evolución de su economía es positiva. Ha desacelerado, sí, pero poco a poco se normaliza y, la estabilización es un hecho. El espejo de China es esperanzador, no hay duda y posiblemente está permitiendo que la confianza se mantenga.

En las próximas semanas, seguiremos las elecciones y, sobre todo, la evolución del diferencial entre Trump y Biden en las encuestas. En estos momentos la principal duda se produciría si tuviéramos un resultado incierto. Estaremos también pendientes del acuerdo entre partidos de cara a nuevas políticas fiscales. Por supuesto serán importantes los resultados empresariales, pero hay que tener en cuenta que la falta de visibilidad sigue condicionando las guías que puedan darnos. La Fed, BCE y resto de bancos centrales seguirán con sus políticas expansivas. Pero sobre todo seguiremos condicionados por la evolución de la pandemia. Confiemos en tener resultados rápidos, necesitamos mantener la confianza. Tic tac.

Visión Alternativa
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