El optimismo de Powell y Lagarde tiene sus límites
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Ángel Blanco

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El optimismo de Powell y Lagarde tiene sus límites

Las políticas monetarias se mantienen, la inflación se ve aún lejana y las políticas fiscales son básicas para poder entrar en una fase de crecimiento estable

placeholder Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (EFE)
La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (EFE)

Semana de mensajes de soporte por parte de los principales bancos centrales occidentales, con Lagarde y Powell reiterando la importancia y compromiso de seguir con políticas monetarias expansivas destacando, a su vez, la necesidad de una implementación eficiente de las políticas fiscales anunciadas.

Lagarde, en un tono relativamente optimista, se mostró cómoda con las expectativas de crecimiento, con objetivos del 3,2% para el 2021 y 4,2% para el año 2022, haciendo mención a la reducción de incertidumbres durante el último trimestre debido a la aparición de las vacunas, el inicio de la fase de vacunación, las elecciones en EEUU y el acuerdo del Brexit.

La cobertura la hizo explicando cómo la velocidad a la que se pueda realizar la vacunación y el proceso de implementación de los programas de estímulo pueden ser un condicionante para el crecimiento. Desde el BCE la política seguirá siendo acomodaticia, por lo menos en el corto-medio plazo, si bien mostró una cierta preocupación por los movimientos en los tipos de cambio y su influencia en el crecimiento.

Las políticas monetarias se mantienen, la inflación se ve aún lejana y las políticas fiscales son básicas

Por su parte, Powell reiteró que no es el momento de pensar en una reducción de estímulos monetarios, ligándolos en su duración a una evolución del empleo mucho más positiva. Aunque actualmente el desempleo está en el 6,7% (una evidente mejora desde el 14,7% de abril), debemos recordar que el dato aún queda lejos del 3.5% del mes de febrero. Al igual que Lagarde, la preocupación de Powell está en la correcta implementación de los programas fiscales que, en número muy cercano a consenso, volvían a ser reiterados a finales de semana.

Vemos, por tanto, un mensaje común. Las políticas monetarias se mantienen, la inflación se ve aún lejana y las políticas fiscales son básicas para poder entrar en una fase de crecimiento estable. La preocupación por los déficits alcanzados no está en la agenda de corto, ni lo va a estar hasta ver una base estable de empleo y una recuperación económica estructural, condicionada por la adecuada implementación de políticas fiscales.

Foto: Imagen: El Confidencial Diseño

Reitero que es muy interesante ver que los movimientos del tipo de cambio sí empiezan a aparecer en sus declaraciones. Recordemos cómo el dólar se ha ido devaluando significativamente desde el verano, alcanzando niveles no vistos en los últimos años. Puede ser muestra de una menor percepción de riesgo, puede ser también causa de poner en la balanza una Europa relativamente más fuerte tras años de incertidumbre ligada al Brexit o, quizá se deba a un rebalanceo general de divisas a nivel global, con un mayor peso de Asia tras la gestión de la crisis. Cualquiera o todas ellas en su conjunto pueden explicar el movimiento, pero sea como sea tiene consecuencias y Europa no se ve especialmente beneficiada en una fase en la que la consolidación del crecimiento es clave.

Siguiendo con las divisas, nos encontrarnos con un dólar que sigue debilitándose, aunque es cierto que a otra velocidad, pese a los últimos movimientos en bonos, con la TIR de 10 años por encima del 1,1%, a niveles de inicio de la crisis del covid, que constata que es un movimiento con un componente estructural. Si no hay un cambio significativo de expectativas, podemos considerar que los actuales niveles son de equilibrio. No es previsible que, con el actual escenario macro y con las actuales políticas monetarias, los movimientos de tipos deban ser mucho más bruscos, aunque la tendencia, en un proceso de normalización, sí nos debiera llevar a tipos de mercados algo más elevados.

Por último, hay que destacar dentro de este proceso de relativa normalización y reiteración de soportes monetarios cómo finalmente el 'value' ha cogido el testigo frente al "crecimiento" sin, por ahora, haber determinado salidas significativas en este último. Los cambios de carteras pueden determinar movimientos bruscos, especialmente cuando venimos de una fase de concentración en un tipo concreto de factor. Posiblemente la explicación esté en la falta de rentabilidad de la renta fija y el consecuente mayor posicionamiento en acciones. La tendencia continúa, pero no olvidemos que estamos en mercados volátiles, con incertidumbres significativas; no es ilógico pensar que seguiremos viendo cambios bruscos.

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