'Fintech' y desintermediación, la nueva realidad del sector financiero
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Ángel Blanco

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'Fintech' y desintermediación, la nueva realidad del sector financiero

La complejidad del sector, de manera muy general, viene derivada de cuatro problemas: bajos tipos de interés, cambios regulatorios, digitalización y menos entidades

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Al igual que ha ocurrido en otros múltiples sectores, la pandemia vivida durante este último año ha supuesto un cambio de usos y costumbres en el sector financiero que, si bien venían produciéndose con anterioridad, se han acelerado tan significativamente que están suponiendo una auténtica revolución; tanto por la aparición de negocios y servicios innovadores ligados al uso de nuevas tecnologías, como por la propia transformación del negocio tradicion.

Lo cierto es que las dificultades del sector empezaron mucho antes y el proceso de transformación ya se había iniciado, pero a una velocidad que nada tiene que ver con la de los grandes cambios habidos a lo largo del 2020/2021 o a la que los viviremos en los próximos años. La complejidad del sector, de manera muy general, viene derivada de cuatro problemas.

  • Bajos tipos de interés y, consecuentemente, menores márgenes y rentabilidad. La necesaria intervención de los Bancos Centrales, si bien en un principio supuso un alivio fundamental para los bancos, en estos momentos obliga a acelerar la transformación.
  • Cambios regulatorios tras la crisis del 2008, con exigencias de capital muy por encima de la media de las décadas anteriores, limitándose también los usos y aumentando costes, al utilizarse el balance.
  • Digitalización del sector como fórmula de cambio y adaptación a un mundo retail que demanda nuevos servicios de valor añadido a los que llegar de forma virtual, limitando al extremo el uso de sucursales e incluso de un único banco.
  • Todo ello se produce mientras que, pese a la reducción del número de entidades, las grandes bases estructurales se siguen manteniendo. Se tardarán muchos años para poder llegar y ganar la flexibilidad estructural que van a necesitar.
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La desintermediación financiera es una realidad creciente, y está ligada a la flexibilidad y rapidez de implementación que les permite la limitación de estructura y herencia frente a la de las instituciones tradicionales. La creación de nuevos servicios de valor añadido, y la creación/desarrollo de productos disruptivos, se unen perfectamente a este proceso de desintermediación.

La financiación, la intermediación o el asesoramiento, son ejemplos de cambios que se desarrollan en nuevos nichos apoyados por la tecnología o por la imposibilidad de que algunos participes puedan llegar. En el caso de la financiación, por ejemplo, las nuevas vías, en muchos cambios a través de fondos suponen una ruptura. Hay nuevos medios que van desde la financiación con deuda al puro 'equity' con coberturas, duraciones y colaterales distintos o utilizados de forma diferente. De nuevo hablamos de disrupción. El dinero ha buscado nuevas formas de llegar, la necesidad de rentabilidad ha hecho buscar nuevas fórmulas de invertir.

Pero quizá el mayor cambio se está produciendo en la diversidad servicios ofrecidos a través de 'fintech'. Servicios en muchos casos ligados a nuevas formas de acceso, pero principalmente a una nueva forma de entender los negocios e incluso crear servicios más flexibles en nichos no cubiertos.

Quizá el mayor cambio se está produciendo en la diversidad servicios ofrecidos a través de 'fintech'

Las empresas 'fintech', están en su mayoría dirigidas a dar servicios financieros a clientes finales, mayoritariamente retail, lo que hace que se conviertan, siendo clave para su crecimiento, en centros de clientes. El crecimiento en su número de clientes es fundamental y, a la vez, su principal cuello de botella. La necesidad de inversión hace que la colaboración o la unión de las compañías 'fintech' a plataformas financieras, suponga poder acceder al apoyo que aún les faltaba. El éxito está en la unión de estrategia que favorezcan el crecimiento de ambas. Unos, con el apoyo de la tecnología, saben implementar servicios no satisfechos hasta ahora, adaptándose a las necesidades de esta nueva economía, los otros aprovechando los cambios, apoyan su financiación, originación y su distribución favoreciendo, por lo tanto, el crecimiento.

El proceso de cambio está aquí y se está acelerando. Los cambios han roto estructuras y están cimentando las nuevas. La nueva banca retail es digital, cobra por un servicio novedoso o transformado y, con su flexibilidad, va a determinar la aparición de un nuevo sector financiero.

En esta columna hablo de financieras, pero os invito a pensar en cada una de nuestras actividades profesionales. Todo está siendo muy rápido

Al igual que ha ocurrido en otros múltiples sectores, la pandemia vivida durante este último año ha supuesto un cambio de usos y costumbres en el sector financiero que, si bien venían produciéndose con anterioridad, se han acelerado tan significativamente que están suponiendo una auténtica revolución; tanto por la aparición de negocios y servicios innovadores ligados al uso de nuevas tecnologías, como por la propia transformación del negocio tradicion.

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