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La velocidad, el negocio perfecto
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Carlos Cancela

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Carlos Cancela

La velocidad, el negocio perfecto

La Dirección General de Tráfico ha recaudado por multas de velocidad 508 millones de euros entre el 1 de noviembre de 2011 y el 30 de

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La Dirección General de Tráfico ha recaudado por multas de velocidad 508 millones de euros entre el 1 de noviembre de 2011 y el 30 de octubre de 2014, según la respuesta oficial a una pregunta formulada por un diputado socialista. Es decir, que la DGT ha recaudado solo por este concepto casi 170 millones de euros de media cada año.

Con estos datos, no es de extrañar que cada día se pongan nuevos radares y que se impongan nuevos límites de velocidad, cada día más bajos, para poder aumentar la recaudación. Pero ya saben que es por nuestra seguridad.

Raro es el día que no se compra y se instala un nuevo radar en España. Ya sea en la red de carreteras del Estado, en las comunidades autónomas o en los ayuntamientos. Todo lo que no se invierte en seguridad, en mejorar las carreteras o en los servicios de los ciudadanos, se emplea en comprar radares. Y es que es la mejor inversión que se puede hacer desde la Administración por su rentabilidad.

Si hay que buscar un protagonista del año que ahora termina, este podría ser el radar, sobre todo para muchos conductores que cada día circulan normal, cumpliendo las normas, por las calles o carreteras españolas y que detrás de cada nueva señal siempre pueden encontrarse un radar. Y que ven como de vez en cuando Hacienda les embarga la cuenta por una multa que desconocen.

A mediados de 2013 se puso en marcha a bombo y platillo el nuevo radar Pegasus instalado en un helicóptero y capaz de detectar y fotografiar excesos de velocidad a más de cien metros de altura. Y 2014 se cierra con 10 radares Pegasus operativos, sin duda la mejor inversión del Gobierno. En los últimos meses la DGT ha comprado 30 nuevos radares y durante el 2014 hizo una revisión completa de todos los equipos viejos para ponerlos en funcionamiento. En Cataluña se instalan cada día nuevos equipos y es la comunidad con más radares en las carreteras. Y lo mismo ocurre en las ciudades.

En Madrid, como les contaba la semana pasada, se acaban de instalar tres nuevos radares en puntos estratégicos… para las cuentas del ayuntamiento. Y el cuarto es un multiradar, que ya parece estar totalmente operativo tras muchos meses de dar problemas técnicos. Un equipo capaz de detectar un exceso de velocidad hasta en ocho carriles al mismo tiempo.

El ayuntamiento de Madrid, hasta octubre, ha impuesto más de 400.000 sanciones por exceso de velocidad con sus 25 radares. Las cuentas son muy claras para el ayuntamiento, cada equipo ha puesto de media 16.000 multas entre el 1 de enero y el 30 de octubre. Si el aparato cuesta 80.000 euros por término medio, las cuentas salen redondas.

Bueno, redondas para el ayuntamiento o para la DGT, pero no para el conductor. Los madrileños, o los visitantes de Madrid, tienen que pagar de su bolsillo, y una vez pagados los impuestos que cada día son más altos, el importe de las 400.000 multas. Hay que recordar que la multa más “barata” por un exceso de velocidad son 100 euros. En la provincia de Madrid, por cierto la más castigada de España por la DGT según la respuesta dada al parlamentario socialista, el organismo del ministerio del Interior recaudó otros 40 millones de euros en tres años.

Los españoles no cumplimos, en general, con los límites de velocidad, pero nadie se ha molestado en enseñar educación vial en los colegios. Con la velocidad tenemos un problema muy grave en España. Por un lado se ponen cada día nuevas limitaciones que se hacen legales tras pasar por el Congreso y el Senado. Luego las aprueba el Consejo de Ministros y a hacer caja. Y la DGT y los ayuntamientos, como brazo ejecutor, se ocupan de poner nuevos radares y de cobrar las multas. Y los conductores siguen incumpliendo las normas porque los límites no son realistas.

En el próximo Reglamento General de Circulación, que se esperaba para el anterior Consejo de Ministros, pero que llegará en las próximas semanas, hay nuevos límites de velocidad. Pero no el “rollo” de los 130 km/h en algún tramo concreto y en ciertas circunstancias, una falacia oficial. Me refiero a la limitación a 90 km/h en toda carretera no desdoblada de más de 6,5 metros de calzada, de 70 km/h en las carreteras de menos de esa anchura pero con marcas en el centro y de 50 km/h en las que no tengan esa marcas que indican el centro de la carretera (estas limitaciones son las que están en la propuesta previa a su aprobación).

La Dirección General de Tráfico ha recaudado por multas de velocidad 508 millones de euros entre el 1 de noviembre de 2011 y el 30 de octubre de 2014, según la respuesta oficial a una pregunta formulada por un diputado socialista. Es decir, que la DGT ha recaudado solo por este concepto casi 170 millones de euros de media cada año.

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