Los ayuntamientos son los que más multan

Un informe sobre sanciones alerta de un reparto de multas de tráfico que sorprende, ya que la DGT solo impone el 14% del total de multas en España. Los ayuntmientos, un 76%

Foto: Más siniestralidad en ciudad
Más siniestralidad en ciudad

En un país en el que los sueldos bajan, donde las inversiones en infraestructuras se reducen, donde la confianza de los ciudadanos hacia las instituciones es menor cada día, en el que el respeto a las normas es cada vez más bajo, hay una cosa que sigue subiendo: las multas de tráfico. La Dirección General de Tráfico (DGT) sigue cada año recaudando unos 400 millones de euros en sanciones a los conductores, pero lo mejor es que ya no es este organismo el que más sanciona. Los ayuntamientos ya se han aprendido el truco y se financian a costa de los ciudadanos conductores.

Pero no se financian en base a los impuestos, como se debería hacer. Los usuarios de vehículos a motor pagan cada año su Impuesto de Circulación con el que supuestamente se pagan las infraestructuras y se contribuye a los Presupuestos Generales del Estado. Y lo mismo ocurre con ese 50% del precio del litro de gasolina que corresponde a los impuestos. Pero la voracidad impositiva ha abierto una nueva vía con las multas de tráfico.

Un informe de la compañía Línea Directa Aseguradora sobre sanciones alerta de un reparto de multas de tráfico que sorprende, ya que la DGT sólo impone el 14% del total de multas en España, mientras que los ayuntamientos imponen un 76% de las mismas. Si la DGT recauda 400 millones de euros anuales, eso significa que los ayuntamientos impusieron más de 2.100 millones de euros en multas el año pasado. Y el resto de organismos que regulan el tráfico en Cataluña o el País Vasco, otros 280 millones de euros.

También este informe destaca otro detalle importante, y es que el 70% de las multas impuestas por los ayuntamientos en España son por exceso de velocidad, mientras que solo el 30% corresponden a otras infracciones relacionadas con la movilidad y el aparcamiento. Está claro que la mejor inversión que puede hacer un ayuntamiento es la de comprar un par de radares, ponerlos a circular por las calles y que vuelvan a la oficina con la recaudación del día hecha.

Pero no es menos cierto que los conductores tenemos mucha culpa de ello, en general no se cumplen las normas de tráfico, y si no hubiera radares las calles de la ciudad serían la selva. No tiene sentido que la M40 tenga un límite de 100 km/h y que ni un solo coche, ni camión ni furgoneta, cumpla con esa norma. Y eso pese a que por encima suele estar con cierta frecuencia el helicóptero Pegasus y que muchas veces hay un coche de la DGT camuflado con su radar.

La pregunta clave es si realmente las multas sirven para cambiar nuestra forma de conducir. En base a los resultados del estudio del Línea Directa Aseguradora, la respuesta es que no. Pese a las multas, casi el 60% de los conductores admite sobrepasar los límites de velocidad de forma habitual, principalmente en vías de circunvalación y en travesías urbanas. No es de extrañar, por tanto, que más de 4 millones de conductores españoles reconozcan haber sido multados por su ayuntamiento hasta 5 veces en los últimos 5 años.

El número de accidentes con víctimas ha aumentado un 20% desde el año 2011 en las ciudades, mientras que el número de fallecidos en ese mismo periodo solo se ha reducido en un 3,5%. Una cifra muy escasa, sobre todo porque en ese tiempo los coches han evolucionado mucho y en muchos casos ya tienen freno de emergencia o detector de peatones para evitar los atropellos.

Los conductores somos culpables de muchas cosas, hay personas que se sientan al volante que no deberían hacerlo nunca porque son un verdadero peligro, pero creo que no toda la culpa la tienen los conductores. Cada día mueren más peatones atropellados en las calles y en las carreteras españolas. Los conductores tienen que hacer su parte, cumplir con las normas, circular a la velocidad adecuada, ir pendientes del tráfico.

Pero los peatones deben hacer también su parte. Por ejemplo, cruzar por el paso de cebra, pero comprobar primero que no viene un coche que ya está encima del paso. He visto peatones que ni siquiera han levantado la vista de la pantalla de su smartphone y que se han chocado materialmente con el lateral de un coche que ya estaba pasando por dicho paso. En ese caso no debería ser la culpa del conductor del coche. Y lo mismo ocurre cuando vamos circulando por una carretera y vemos varias personas andando y charlando tan tranquilos por mitad de la carretera. Los atropellos en carretera están a la orden del día, desgraciadamente.

Si todos los implicados en el tráfico, el conductor del coche, el de la moto, el peatón y el ciclista, repito, si todos cumpliéramos con nuestras obligaciones podríamos estar muy cerca de cero víctimas del tráfico. También la Administración debería hacer su parte, utilizar parte de los impuestos que paga el automóvil para mantenimiento de infraestructuras, para mejorar la señalización y quitar los puntos negros de las carreteras. Pero mientras no se consiga eso, las víctimas seguirán en cifras inaceptables en una sociedad moderna, las multas de tráfico seguirán creciendo y los conductores seguiremos siendo los malos del tráfico.
Automaníacos
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