Europa y el escándalo de las emisiones contaminantes

Ssorprende que con una industria tan potente como es la europea, siempre sean los organismos norteamericanos o asiáticos los que detecten las irregularidades de los coches europeos

Foto: Planta de Volkswagen en Landaben
Planta de Volkswagen en Landaben

La semana pasada saltaba a la luz un nuevo escándalo sobre emisiones contaminantes de automóviles, y ¡cómo no! era una vez más en Estados Unidos donde se hacía público. En esta ocasión eran vehículos de la marca norteamericana Jeep los que, supuestamente, según los análisis de la EPA, incumplen la normativa en vigor. Y ante este anuncio Bruselas ha pedido explicaciones a Italia de manera urgente.

Todos estos casos, y otros muchos que aún no se conocen pero que irán surgiendo, demuestran que durante estos años se han hecho muchas cosas muy mal en el sector de automoción, que mueve muchos miles de millones de euros cada año. Y que el papel de la Administración europea en el control de las emisiones no está en absoluto claro ni bien definidos.

Carlos CancelaCarlos Cancela

Lo que más sorprende es que con una industria tan potente como es la europea, que fabrica más del 25% de los coches que se venden en todo el mundo, siempre sean los organismos norteamericanos o asiáticos los que detecten las irregularidades de los coches europeos. Y los funcionarios europeos, siempre “a verlas venir” o quizá mejor, a cómo “tapar los agujeros”.

Estados Unidos levantó el escándalo de Volkswagen a través de la EPA (Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos) en septiembre de 2015. Y seguro que en Bruselas muchos pensaron que esta era una medida contra Europa porque el caso "dieselgate" era del grupo Volkswagen. Pero ahora la EPA tiene en marcha su proceso contra una de las grandes empresas norteamericanas como es Jeep. Eso demuestra la independencia de los departamentos técnicos en Estados Unidos.

En Europa, todo pasa por la Comisión Europea, que son políticos. Y por ello todo funciona al ritmo de la política. La Eurocámara votará el informe sobre el caso Volkswagen el próximo 28 de febrero, mientras que el debate sobre este tema será en abril. Es decir, 20 meses después de que saltara el escándalo cuando los americanos lo denunciaron públicamente. Este informe, según uno de sus ponentes, el liberal Gerben-Jan Gerbrandy, es muy “duro” y ha afirmado que "si hay que sacar una conclusión general, es que el sistema que hemos creado para la aprobación de vehículos en Europa no ha funcionado".

Pero lo peor es que se lleva haciendo mal desde hace muchos años y nadie hace ni va a hacer nada. La pregunta que yo me planteo ahora es si la Comisión Europea va a actuar de forma un poco más diligente con este caso en el que está implicada otra marca europea como es Fiat, propietaria de Jeep y que ya no se trata de la todopoderosa Volkswagen.

Unos Volkswagen siendo trasladados.
Unos Volkswagen siendo trasladados.

En una rueda de prensa la portavoz de Industria del Ejecutivo comunitario, Lucía Caudet recordaba la semana pasada que las autoridades alemanas comunicaron en septiembre de 2016 a Bruselas "serias dudas" sobre la compatibilidad de modelos del consorcio automovilístico italo-estadounidense con las normas. En concreto, se referían a los modelos 500X y Dobló de la marca Fiat y al Jeep Renegade fabricado en Italia, que podrían usar un dispositivo que altera los sistemas de emisión de gases.

La Comisión Europea ha asegurado en este sentido que está haciendo "todo lo posible", pero que sus competencias son "muy limitadas" bajo el marco actual, al mismo tiempo que ha instado a los Estados miembros y al Parlamento Europeo a adoptar su propuesta para revisar el sistema europeo de certificación de vehículos, que presentó hace ya casi un año.

Lo que yo me pregunto, de verdad, es en qué manos estamos los ciudadanos europeos con un verdadero batallón de miles de funcionarios que parece que no se enteran de nada, o que se enteran solo de lo que quieren enterarse. La Comisión Europea, a través de la propia Lucia Caudet, ha advertido que está haciendo todo lo posible para resolver este tema de Jeep y que “ha alquilado, a través de su centro de investigación en Ispra (Italia) un vehículo de Fiat para evaluar su nivel de emisiones”, aunque ha advertido de que no es representativo de toda la flota del grupo.

Por otra parte las autoridades alemanas parece que solo trabajan para defender los intereses del grupo Volkswagen, pero no de los ciudadanos alemanes. Les debería interesar que varios millones de coches con motores trucados están circulando y contaminando de más en Alemania. Pero en realidad no les importa detectar los incumplimientos de empresas alemanas, sino buscar lo que hacen mal los fabricantes de otros países, como ahora Italia.

La administración alemana no se había enterado de nada de lo que pasaba en el grupo Volkswagen (unos 11 millones de vehículos fabricados con un sistema fraudulento instalado en sus motores durante años), pero si se han enterado rápidamente de lo que supuestamente hacía el grupo Fiat. El Gobierno alemán no ha impuesto ni una sola sanción a Volkswagen, tras confesar haber hecho trampa en sus motores, pero quiere que se investigue a fondo al grupo Fiat. Tampoco dice Caudet cuántos coches de las marcas Volkswagen, Audi, Seat, Skoda o Porsche ha “alquilado” la Comisión Europea para hacer las investigaciones oportunas. Y si lo han hecho, algo que dudo, se podrían hacer públicos esos resultados de emisiones. Si la política de la Unión Europea es que cada país busque las trampas de los otros, el futuro de Europa es incierto en el mundo del autonmóvil y en todo…
Automaníacos

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