¿Cómo vamos a parar el aumento de siniestralidad del tráfico?

En 2016 fallecieron en España 1.810 personas en accidentes de tráfico, incluyendo los siniestros ocurridos en carretera y los que se produjeron en las ciudades

Foto: Un carril bici en medio de una calle no es la solución
Un carril bici en medio de una calle no es la solución

En 2016 fallecieron en España 1.810 personas en accidentes de tráfico, incluyendo los siniestros ocurridos en carretera y los que se produjeron en las ciudades. Esta cifra supone un repunte del 7% en relación con las cifras de 2015 y pone en tela de juicio la política llevada a cabo durante todos estos años por la DGT y por las diferentes administraciones que tienen competencia en materia de tráfico.

La DGT lleva años sin hacer su trabajo, o al menos haciendo el trabajo de la manera más fácil posible. Con la llegada de Pere Navarro a la dirección general de Tráfico, en el año 2004, se instauró la política de cada vez más radares y más límites de velocidad. Fue una medida de choque, quizá necesaria en su momento, porque antes se llegaron a producir más de 5.000 víctimas mortales cada año. Y las cifras empezaron a mejorar, por el aumento de radares, por el carné por puntos y por la notable reducción en los desplazamientos.

Pero a partir de ese momento no se ha hecho otra cosa que mejorar la cuenta de resultados, pero ojo, me refiero a la de los resultados económicos de la DGT. Y mientras la crisis hizo que se saliera mucho menos en coche y que los conductores fueran “muertos de miedo”, despacito y sin cometer locuras para no tener que pagar una multa, todo iba bien.

Ahora, parece que la economía va un poco mejor, hay algo más de optimismo, y eso se refleja en la actitud de los conductores, que salen más, que utilizan más el vehículo en los desplazamientos y que toman muchos más riesgos al volante. Solo hay que ver la agresividad con la que se conduce, cómo nadie hace ni caso de las señales de tráfico. Pero hay que analizar también que desde hace años no se invierte ni un euro en mantenimiento de la red viaria o que cada día hay menos agentes de la Guardia Civil en la carretera.

A lo largo de los últimos 25 años cada vez que llegaba alguien nuevo al Gobierno se hablaba de hacer obligatoria la educación vial en los colegios, pero 25 años después sigue sin ser obligatoria. Y en el fondo el problema de las carreteras, de la siniestralidad o de la conducción es el mismo que el de muchos otros problemas de los ciudadanos: la educación.

La semana pasada en la playa de Guardamar del Segura, en Alicante, los voluntarios de la Cruz Roja tuvieron que realizar 27 rescates a otros tantos bañistas en un solo día pese a que estaba ondeando la bandera roja. El argumento es muy fácil, hay bandera roja pero eso es para los otros, yo me baño y no pasa nada porque soy más que los demás.Es exactamente el mismo argumento que cuando se circula por la carretera y se ve una señal de prohibido adelantar, o una raya continua o un límite de 50 km/h porque se va a pasar un pueblo y no se hace caso. O cuando se ve a un ciclista y si viene un coche de frente pues para qué se va a esperar. Otro de los graves problemas de las carreteras es el consumo de alcohol y drogas, “yo voy bien…”.

Todo por falta de educación

Pero desgraciadamente la falta de educación, o casi mejor dicho de civismo, no es solo cuestión de los conductores. La mayoría de los ciclistas van por la calle o por la carretera cumpliendo bien con las normas, pero todavía sigue habiendo algunos ciclistas circulando por las aceras o en dirección contraria…. Y el tema de los peatones también es muy importante.

En 2016 han fallecido en ciudad un total de 519 personas con un incremento de un 18% respecto a las cifras de 2015, es decir 78 fallecidos más. Y de ellos más de la mitad son peatones. No hay datos concretos de cuántos de ellos iban cruzando por mitad de la calle sin mirar, o mirando al móvil…

De lo que si hay datos, y son realmente escandalosos, es de los accidentes provocados por el consumo excesivo de alcohol o drogas, más del 10% de todos los siniestros contabilizados, y el hecho de que un 23% de los fallecidos en accidente de tráfico no llevaba el cinturón de seguridad puesto.

La DGT prepara nuevas medidas para tratar de frenar esta sangría, pero me temo lo peor. Por una parte la DGT no tiene competencias ni sobre el estado de las carreteras, ni las señales, ni los puntos negros, pero tampoco sobre educación. No puede ampliar su plantilla, algo que sería muy necesario para que se vea realmente a la Guardia Civil en las carreteras, en los puntos conflictivos vigilando, y no escondidos multando.

Las medidas que puede aplicar son poner más radares, reducir más los límites de velocidad y rezar para que vuelva la crisis, para que haya menos desplazamientos por carretera…. Y con eso esperar a que llegue el coche autónomo que supuestamente si estará muy bien “educado” para no hacer estos excesos que suponen muchas vidas cada año.
Automaníacos

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