No es un problema de contaminación, sino de reducir el tráfico

En las ciudades europeas construidas hace muchos años no se pueden hacer viales de cuatro o cinco carriles, y por eso hace falta buscar soluciones, ponerle imaginación al asunto

Foto: Cada día hay grandes atascos en la zona norte de Madrid, en Sanchinarro. (EFE)
Cada día hay grandes atascos en la zona norte de Madrid, en Sanchinarro. (EFE)

Madrid, Barcelona o Valencia, entre otras ciudades españolas, se enfrentan a graves problemas de contaminación. La Unión Europea estudia sancionar a Madrid por lo altos niveles de contaminación en la ciudad. Y una parte de la culpa de la elevada contaminación de la capital es la edad del parque de vehículos que sigue creciendo cada año. Y parece que a nadie le importa.

En 2017 se vendieron 130.000 vehículos de segunda mano con más de 20 años y eso es un grave problema porque algunos eran coches clásicos, pensados para mantener el patrimonio histórico de la automoción. Pero la mayoría son coches viejos, inseguros y muy contaminantes que siguen haciendo kilómetros por toda España y que son una bomba de relojería para las ciudades. Antes hubo planes PIVE para achatarrar esos coches viejos, pero ahora se saca ese dinero que antes daba el Gobierno vendiéndole ese vehículo muy viejo a un amigo por 500 euros. En los turismos, la edad media supera ya los 12 años, cifra que se eleva en los vehículos comerciales ligeros hasta los 12,5 años y en los industriales, hasta a los 14 años.

Pero el problema de Madrid, Barcelona, París, Atenas o todas las grandes ciudades europeas es la gran cantidad de tráfico que hay a todas horas. Y para tratar de solucionar eso no se hace absolutamente nada. Lógicamente, con las ciudades europeas construidas hace muchos años no se pueden hacer viales de cuatro o cinco carriles para que puedan absorber cada día más tráfico, y por eso hace falta buscar soluciones, ponerle imaginación al asunto.

Los aparcamientos disuasorios pueden ser una buena solución para disminuir el tráfico en las grandes ciudades. (EFE)
Los aparcamientos disuasorios pueden ser una buena solución para disminuir el tráfico en las grandes ciudades. (EFE)

En Estados Unidos llevan muchos años fomentando las grandes ciudades, con muchos kilómetros de extensión y con grandes viales para que todos los vecinos puedan desplazarse con cierta tranquilidad por toda la ciudad. En Europa, y más en concreto en Madrid o Barcelona, los núcleos urbanos, pequeños y estrechos, se han ido extendiendo con grandes ciudades dormitorio, donde viven cientos de miles de personas. Pero esas personas luego van a trabajar a la ciudad cada mañana. Y eso hay que resolverlo.

Se pueden hacer muchas cosas, pero hay que pensar muy bien cuáles son los problemas y poco a poco se pueden buscar algunas soluciones. Es imposible lograr que las grandes ciudades dormitorio tengan una red de transporte con la suficiente capilaridad como para poder absorber en un par de horas todo el volumen de personas que se desplazan desde allí. Y en este sentido los aparcamientos disuasorios son una pieza clave.

Es imposible lograr que las ciudades dormitorio tengan una red de transporte con la suficiente capilaridad como para poder absorber todo el volumen de personas que se desplazan desde allí

Aparcamientos disuasorios

Lo que hay hasta ahora, lo que tanto se habla y se publicita de los aparcamientos disuasorios existentes, no vale para nada. La combinación entre el tren de Cercanías y los aparcamientos disuasorios es perfecta. Pero tienen que ser muy grandes, gratuitos o muy baratos, bien señalizados y con un acceso directo desde la carretera. Otro aspecto importante son los carriles bus en las vías de acceso a la ciudad que permitan que las personas que van en transporte público tengan alguna ventaja. Y tiene que haber mucho más transporte público, mejor integrado con las necesidades de los ciudadanos.

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid, desde el mismo día que llegó al cargo, decidió ir contra el automóvil y creo que eso es un error. Lo que hay que hacer es demostrar a los ciudadanos que dejando el coche en un sitio de forma gratuita antes de llegar a la ciudad se puede ir a trabajar de manera mucho más cómoda y también más barata. O a ir de compras o a hacer gestiones. Habrá menos atascos y menos contaminación.

Con las carreteras también ocurre algo parecido. Se pueden solucionar muchas cosas y solo hace falta poner al frente un equipo de personas que sean capaces de analizar cuáles son los problemas reales y concretos y tomar decisiones para solucionar esos problemas. Un ejemplo perfecto es la zona norte de Madrid, la A-1. El barrio de Sanchinarro parece una broma. Miles de viviendas, avenidas de cuatro o cinco carriles, grandes rotondas, pero la única forma de salir de ese barrio inmenso es por dos salidas pequeñas y con mucho tráfico o por una rotonda que quien la ha diseñado debería estar en la cárcel.

Hace falta un transporte público más lógico, dice el autor. (EMT)
Hace falta un transporte público más lógico, dice el autor. (EMT)

La avenida de Manoteras es una calle estrecha de solo un carril por sentido donde hay 20 o 30 edificios grandes de oficinas en los que todos los trabajadores entran a la misma hora. Y lo mismo ocurre con Las Tablas, enfrente de Sanchinarro, y con salida por la misma rotonda diabólica. Por todo eso, todas las mañanas desde las 7.30 hasta más tarde de las 10.30 toda la M30 está completamente parada desde Villaverde. O la M40 desde los túneles del Pardo.

La solución es pensar, llevar un equipo de expertos para analizar la situación y buscar cómo resolver estos problemas. Pero sobre todo tomar decisiones, cueste lo que cueste, pero no seguir haciendo lo mismo todos los días. No podemos enfrentarnos cada día a estar dos horas de subida por la M30 y otras dos horas de bajada a las seis de la tarde. Los ciudadanos tienen derecho a algo más que pagar las incompetencias de nuestros dirigentes.

La solución puede ser aparcamientos disuasorios, entradas a los párking de las empresas mejor pensadas, con más carriles de acceso, con las puertas más dentro que en la misma calle. O un transporte público más lógico, un carril por el que los autobuses puedan ir deprisa y no estar parados como el resto de los coches durante horas. No vale decir que no se puede hacer nada y poner 200 millones de euros de multas de tráfico a los conductores cada año como hace el Ayuntamiento de Madrid. Se pueden hacer muchas cosas, solo hay que tener la voluntad de solucionar los problemas de los ciudadanos, que es para lo que cobran sus suculentos sueldos.

Automaníacos
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