Cómo los coches eléctricos (para 'ricos') los pagarán los diésel (de los 'pobres')

El Gobierno y Unidos Podemos han llegado a un acuerdo para poner en marcha un plan de ayudas al coche eléctrico que sea "estable e ininterrumpido", a costa de más impuestos al diésel

Foto: El coche eléctrico está más extendido en Francia, Holanda o Reino Unido.
El coche eléctrico está más extendido en Francia, Holanda o Reino Unido.

El Gobierno y Podemos han llegado a un acuerdo para poner en marcha un plan de ayudas al coche eléctrico que sea "estable e ininterrumpido" hasta 2020. Contará con una financiación procedente del incremento de la fiscalidad que se va a imponer a los vehículos diésel. Según el texto del acuerdo presupuestario, en 2020 el plan estará dotado con "al menos el 30%" del incremento de la recaudación prevista con el aumento tributario al gasóleo.

Es una noticia importante porque por primera vez se toma en España una medida continuada en apoyo de los vehículos eléctricos cero emisiones, que son los que van a permitir reducir los niveles de contaminación de las ciudades españolas en el futuro. Además, se va a hacer de una manera estable, con lo que se va a evitar que las ventas de estos vehículos ecológicos suban y bajen en función de las ayudas de cada momento. Son noticias que hay que tomar en principio como positivas, pero con algunas matizaciones importantes.

Un coche eléctrico o 40.000 euros

Es bueno que España y la Unión Europea busquen la descarbonización de la sociedad y de la movilidad. Pero no todo es bueno en este anuncio. Los coches diésel más contaminantes y de mayor consumo son los vehículos viejos, y ese tipo de modelos está en manos de personas que no tienen capacidad de cambiar su coche por uno nuevo. Y, por supuesto, esos usuarios no van a poder comprar un coche eléctrico, que es mucho más caro que uno diésel o de gasolina similar. Los coches eléctricos más asequibles del mercado cuestan en torno a los 30.000 y 40.000 euros, y de ahí ya hasta los 100.000 euros en adelante.

Se da el caso curioso de que un aumento de impuestos para las clases más desfavorecidas va a servir para ayudar a la compra de coches eléctricos, que de momento son solo para las personas con más ingresos. En este momento, un coche eléctrico tiene una autonomía limitada y en condiciones normales requiere que en el hogar haya otro vehículo para poder hacer desplazamientos más largos. Por otra parte, el tener un coche eléctrico significa que se tiene una plaza de aparcamiento en propiedad donde poder instalar un punto de recarga. Y esas no son las condiciones habituales de las personas que ahora tienen un coche viejo de gasóleo, que es el que hay que retirar de la circulación (las medidas, además, no distinguen entre un diésel antiguo y uno de 2018, que contamina menos que un gasolina).

Ayudar sin tocar el diésel

Hay otro detalle importante: Francia, Alemania o Reino Unido ofrecen planes de ayudas a la compra de modelos eléctricos y no han tenido que aumentar la fiscalidad del gasóleo. En España, desde el mes de marzo, está previsto un plan de ayudas de 66,6 millones de euros de apoyo a la movilidad energéticamente sostenible y eficiente. El actual Ministerio de Industria, Comercio y Turismo es responsable de 16,6 millones, mientras que el de Transición Ecológica gestiona, a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA), los 50 millones de euros restantes. Pero esa dotación sigue pendiente de su aplicación.

El sector del automóvil español lleva muchos años pidiendo que se cambie la fiscalidad del automóvil, que se aumenten los impuestos a los carburantes y con ello se aumente la recaudación por el uso del vehículo, pero que este aumento repercuta en la eliminación del impuesto de matriculación, para reducir el coste de los coches nuevos y con ello rebajar la edad del parque. Es lo que se hace en casi todos los países europeos, pero España siempre va por otro camino.

Aumentar el impuesto al gasóleo y con ello ayudar a la compra de coches menos contaminantes es en principio una buena idea, pero las personas con menos recursos no deberían ser las que paguen esta fiesta del coche eléctrico. Además del vehículo eléctrico, hay varias soluciones intermedias, como el gas natural, o el GLP y los híbridos, que permiten reducir notablemente las emisiones contaminantes, y son más baratas y más accesibles que el coche eléctrico.

En cualquier caso, habrá que esperar a que se concreten los términos exactos de este acuerdo entre el PSOE y Podemos, cómo van a ser las ayudas y cuándo se van a poner en marcha. De momento, en Reino Unido y Alemania el plan de ayudas está dotado inicialmente con 1.000 millones de euros y en Francia son 500 millones de euros desde el 1 de enero pasado. Y van a tener continuidad en el tiempo.

Automaníacos

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