Plan MOVES, subvenciones para amigos y amigas de la movilidad

La segunda parte del nuevo Plan MOVES, dotada con otros 15 millones de euros, sigue siendo la misma tomadura de pelo a los ciudadanos normales

Foto: Noruega es líder en la venta de coches eléctricos, pero también en infraestructuras de recarga y en reducción de impuestos.
Noruega es líder en la venta de coches eléctricos, pero también en infraestructuras de recarga y en reducción de impuestos.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes la convocatoria de la segunda parte del Plan MOVES, denominada MOVES Proyectos Singulares, destinada a impulsar iniciativas innovadoras para la gestión integrada de la movilidad urbana y a proyectos experimentales relacionados con los coches eléctricos. El Ejecutivo destaca que el objetivo de este segundo programa responde a la necesidad de impulsar iniciativas que faciliten la adaptación de la movilidad a los compromisos de España en materia de lucha contra el cambio climático y mejora de la calidad del aire.

Después de leer todo esto, puede parecer que es una gran idea seguir apostando por la nueva movilidad, por fomentar nuevos criterios entre los ciudadanos en busca de una sociedad que apueste por la protección del medioambiente y la movilidad sostenible. Pero todo esto no es más que palabrería de nuestros políticos, que solo tienen dos ideas básicas en la cabeza: subir los impuestos a todos los ciudadanos y dar subvenciones de manera descontrolada a todos sus amigos.

Si se quiere fomentar el coche eléctrico solo hay que hacer dos cosas, reducir los impuestos que se pagan respecto a un coche diésel o de gasolina y poner más infraestructuras de recarga, sin las que el coche eléctrico jamás va a funcionar. Es lo que se hace en Noruega, Holanda, Francia, Alemania o Reino Unido. Aunque los políticos lo digan y los fabricantes quieran vender cada día más coches eléctricos (realmente lo necesitan), si cuestan el doble que un coche similar de gasolina y no se puede recargar, las ventas de este tipo de vehículos seguirán siendo menos del 1% del mercado.

Nuestros políticos solo tienen dos ideas en la cabeza: subir los impuestos y dar subvenciones de manera descontrolada a todos sus amigos

De verdad que el anuncio de este nuevo Plan MOVES parece una broma. Son 15 millones de euros, que se vienen a sumar a los otros 45 millones aprobados el pasado mes de febrero. Aquellos 45 millones iban repartidos por comunidades autónomas y todavía queda dinero por emplear por su complejidad. Y lo peor, corresponde a una partida de los presupuestos del año 2017 que todavía no se había utilizado.

Este nuevo Plan MOVES, de otros 15 millones de euros, sigue siendo la misma tomadura de pelo a los ciudadanos normales. Les cuento solo la información de 'Europa Press' sobre dicho plan: el MOVES Proyectos Singulares apoyará iniciativas integrales que reconsideren los modos en los que la ciudadanía se mueve en los entornos urbanos a través de la combinación de diferentes métodos de transporte, la gestión de las demandas, la recuperación de espacios públicos dedicados al coche, la promoción de los modos colectivos y alternativos de transporte, la disminución de emisiones contaminantes, el uso de energías renovables y la mejora de la accesibilidad y el aumento de la calidad de vida urbana.

Entre sus objetivos también se encuentra estimular la innovación en electromovilidad por sus beneficios en materia de diversificación energética y disminución de la dependencia del petróleo, así como por la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero o contaminantes. Hay otras muchas actuaciones que se suman a este plan, como la promoción de la movilidad peatonal, la implantación del Plan Director de la Bicicleta, del camino escolar o de impulso al transporte público.

Es un plan realmente amplio, todas las administraciones públicas, universidades, entidades gestoras de movilidad, centros de investigación, empresas de transporte y otras empresas se pueden sumar a este plan. Por explicarlo de una manera clara: los ciudadanos pagan más impuestos para que las administraciones públicas, las empresas de transporte o las universidades estudien cómo gastar el dinero de esos impuestos.

España es el país número uno en cuanto a subvenciones, nada menos que 14.300 millones de euros en 2017, pero nunca son subvenciones claras y concretas. En realidad son a criterio de un ministerio, o una dirección general o de otro organismo oficial. No se dan 5.000 euros al comprar un coche eléctrico a cualquier ciudadano español, no se rebaja el IVA del coche eléctrico al 10%, por ejemplo. Eso se hace en Noruega, en Holanda, en Alemania o en Francia. Pero no, aquí se hacen planes inconexos, de los que solo se aprovechan los amigos, los que están en la propia negociación del plan. Y así nos luce el pelo.

No hay que fomentar el uso del transporte público, lo que hay que hacer es mejorar el transporte público, poner más autobuses o aumentar el servicio del metro. No hay que fomentar el transporte de última milla, sino apoyar que se usen furgonetas menos contaminantes. No hay que pagar campañas de agencias de publicidad para vender más coches eléctricos, sino reducir sus impuestos y venderlos. Hay que gastar dinero en lo que realmente hace falta y no en regalárselo a empresas u organismos afines para que hagan informes que solo interesan a los que los cobran.

Automaníacos
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