Con Ferdinand Piech se va el alma del Grupo Volkswagen

La pasada semana, a la edad de 82 años, falleció en la localidad alemana de Rosenherim, Ferdinand Piech, el que fuera el máximo impulsor del grupo

Foto: Ferdinand Piech aprecia su gran obra, la primera unidad del Porsche 917 de competición con su motor trasero de doce cilindros.
Ferdinand Piech aprecia su gran obra, la primera unidad del Porsche 917 de competición con su motor trasero de doce cilindros.

La pasada semana, a la edad de 82 años, falleció en la localidad alemana de Rosenherim, Ferdinand Piech, el que fuera el máximo impulsor del grupo Volkswagen como tal, una compañía global que todavía bajo su mandato se convirtió en el primer fabricante mundial de automóviles. Piech estaba fuera de la compañía desde el año 2015 y su muerte se produce en un momento clave para el futuro de la empresa, con la electrificación y el cambio de imagen como pilares fundamentales para el futuro.

Piech era nieto de Ferdinand Porsche, el ingeniero creador del primer modelo de Volkswagen, aquel "coche del pueblo" con el que revolucionó la industria europea de automoción en la postguerra europea. Y también del primer Porsche, el 356, derivado directamente del Volkswagen, pero con una visión más deportiva y exclusiva.

Ferdinand Piech heredó de su abuelo su interés por la ingeniería y también por el automóvil, una auténtica devoción por todo lo relacionado con el mundo del motor. Desde muy joven comenzó a despuntar en el desarrollo de coches. Fue el máximo responsable del Porsche 917, un espectacular vehículo de competición de los años setenta con el que la marca de Stuttgart lo ganó todo en esos años.

Si su abuelo fue el responsable del Escarabajo, él estuvo muy implicado en el diseño de varios vehículos, pero a diferencia de su abuelo, Piech, además de una visión técnica del automóvil también tuvo el enfoque global y económico de la industria de la automoción. Fue el propio Piech el principal impulsor de la ampliación de la marca Volkswagen hacia lo que hoy es el Grupo Volkswagen, que integra 13 marcas.

Marcas como Audi, Skoda o Seat fueron integradas en el consorcio para conseguir un mayor volumen de ventas. Y para que se pudiera implementar la economía de escala entre las diferentes marcas fue Piech el que impulsó el concepto de construcción modular. Este sistema de fabricación permitiría que modelos de diferentes marcas y segmentos pudieran compartir componentes y hasta conjuntos mecánicos completos.

Junto a su tío Ferry Porsche frente al motor bóxer de un Porsche 901.
Junto a su tío Ferry Porsche frente al motor bóxer de un Porsche 901.

Pero no se limitó a las marcas de gran volumen, como las mencionadas, sino que buscó también un crecimiento en modelos de lujo y altas prestaciones. De esta forma se integraron también Lamborghini o Bentley y el que fue su máximo logro, la integración de Bugatti en el consorcio. Tras el relanzamiento de la mítica marca Bugatti por parte de Romano Artioli en el año 1990, nuevamente la compañía tuvo problemas económicos y paró su producción. Fue entonces cuando Piech se interesó por la marca para convertir Bugatti en el estandarte de exclusividad del consorcio alemán. Y así nació, de la mano de Piech, el Bugatti Veyron, el coche de 1.001 caballos capaz de superar la barrera de los 400 km/h.

Piech fue nombrado consejero delegado del consorcio en el año 1993 y su etapa ha sido la más positiva para el grupo Volkswagen logrando duplicar el beneficio de la compañía. Y en el año 2002 fue nombrado presidente. Era un auténtico visionario del mundo del automóvil, que tuvo sus grandes ideas pero que también estuvo en algunos de los peores proyectos del consorcio. Entre los buenos, la tracción Quattro de Audi, la globalización, la fabricación modular, el Porsche 917 o el Bugatti Veyron. Y también su implicación para salvar el Grupo Volkswagen cuando el presidente de Porsche, Wendelin Wiedekin, estuvo a punto de comprar el Grupo y la maniobra de Piech cambió la situación y fue Volkswagen la que compró Porsche.

Entre las malas sin duda hay dos destacadas, el coche de 1 litro de combustible, un proyecto que quedó parado y en el que se invirtieron gran cantidad de recursos. El otro fracaso fue el del Volkswagen Phaeton, que fue una obsesión suya. Básicamente, era un coche de superlujo, una gran berlina equivalente al Audi A8, que debía competir con el modelo de la marca de los cuatro aros, con un precio similar, pero con el anagrama de Volkswagen bajo su capó.

Pero sin duda lo mejor de Ferdinand Piech, y por lo que se le recordará, fue su pasión por el automóvil. Era un hombre muy importante dentro de la industria del automóvil pero se le podía ver en los salones paseando tranquilamente junto a su esposa Úrsula viendo coches normales, buscando detalles o apreciando las cosas bien hechas de vehículos de otros fabricantes. Descanse en paz.

Automaníacos
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios