Por qué España es la comparsa en el cambio climático: hablamos y nos quedamos fuera

Llevamos dos semanas hablando del cambio climático, de apostar por nuevas tecnologías. La ministra de Transición, Teresa Ribera, está todo el día participando en reuniones, en...

Foto: El alma de los coches eléctricos es su pack de baterías, que puede llegar a pesar 750 kg.
El alma de los coches eléctricos es su pack de baterías, que puede llegar a pesar 750 kg.

Llevamos dos semanas hablando del cambio climático, de apostar por nuevas tecnologías. La ministra de Transición, Teresa Ribera, está todo el día participando en reuniones, en mesas redondas y en un sinfín de actos para demostrar su implicación en esta lucha, en esa emergencia que se ha planteado la Unión Europea. Parecemos los abanderados de esta lucha, pero en realidad solo somos los que hablamos de ello. Unos comparsas en este gran teatro mediático del cambio climático.

Mucho organizar la Cumbre del Clima COP25, mucho anunciar el plan más ambicioso para reducir las emisiones de CO2 o para apostar por el coche eléctrico, pero cuando la Unión Europea parece que pone en marcha un plan de verdad para apostar por el coche eléctrico, España se queda fuera. Seis países de la Unión Europea han decidido poner en marcha ese plan para desarrollar y fabricar baterías para el coche eléctrico en territorio europeo.

Estos países, Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Suecia y Finlandia, han puesto en marcha un plan de inversiones de 3.200 millones de euros para su desarrollo. Un programa de inversión por parte de estos seis estados europeos, que ya tiene el preceptivo visto bueno de la Unión Europea por la importancia vital que tiene para el futuro la movilidad eléctrica y la reducción de emisiones. En 2020 se pondrá en marcha la primera factoría de baterías en Francia y unos meses más tarde habrá otra en Alemania.

España es el segundo fabricante europeo de automóviles y el primero en cuanto a vehículos comerciales. Por ello, para España es vital estar en todos los acuerdos enfocados hacia mejorar la producción de automóviles, hacer vehículos menos contaminantes y estar a la última sobre el futuro de la automoción. Pero hemos perdido también ese tren de las baterías.

A partir del próximo año las baterías dejarán de venir de China o de Corea para estar fabricadas en Europa, pero las plantas españolas de automóviles tendrán que pagar unas baterías que llegarán de Francia o de Alemania. Los fabricantes españoles de componentes para automoción son líderes a nivel mundial en muchas tecnologías. Empresas como Gestamp, Antolin, Faurecia... lideran el desarrollo de la automoción del futuro a nivel mundial, pero en este tema de las baterías, la clave de los coches eléctricos, se van a quedar fuera del consorcio europeo.

¿Por qué España se ha quedado fuera de este consorcio? Supongo que una de las razones claras es la falta de presupuesto. Es curioso que en un país como el nuestro, donde parece que sobra dinero para muchas cosas, no haya un presupuesto especial para invertir en el futuro del primer sector industrial español. Son seis los países que han creado este fondo de 3.200 millones de euros, de los que Alemania ha puesto 1.200 millones y Francia otros 1.000millones.

En España hay dinero para organizar por todo lo alto la Cumbre del Cambio Climático COP25, una gran fiesta donde más de 25.000 personas han venido a hablar del problema medioambiental que sufre el mundo. Una reunión que sigue alargándose en el tiempo porque no hay un acuerdo entre los asistentes. Y eso que los países importantes para la lucha contra el Cambio Climático, Estados Unidos, China o India, no han venido a la cita española, pero el Gobierno ha gastado 100 ó 120 millones de euros para organizarla.

En Bruselas hay políticos que luchan y pelean por proteger los intereses de sus países respectivos. Pero en el caso de España, los políticos comunitarios están allí para hacer bulto y cobrar sueldos y dietas abusivos. Los políticos alemanes y polacos han sacado adelante las polémicas subvenciones al carbón para producir electricidad, para defender a sus empresas, y los españoles no han sacado nada para apoyar a nuestra industria de automoción.

Litio en Cáceres

El Gobierno en funciones de España sigue en negociaciones con catalanes y vascos para una posible legislatura y mientras tanto nuestro país cada día “pesa” menos en Bruselas. Al parlamento europeo hay que ir a trabajar duro para defender los derechos del país al que se representa. Ni siquiera el hecho de tener el segundo mayor yacimiento de litio de la Unión Europea, y que el litio sea el material clave para producir las baterías, ha permitido que nuestros políticos defiendan los intereses de España.

Se ha hablado mucho en las últimas semanas de negociaciones para que un fabricante chino monte una planta de baterías en territorio español. Parecía que todo iba muy bien, que se avanzaba, pero la última semana la ministra de Industria ha querido dejar claro que todavía queda mucho tiempo para lograrlo.

Pero no es de extrañar, porque nuestro Gobierno no tiene las ideas muy claras con el sector del automóvil. Cuando la ministra de Transición, Teresa Ribera, hizo esas polémicas declaraciones sobre la muerte del coche de gasóleo, le puso una losa a la industria española del automóvil. Y ahora, en la misma mesa del Consejo de Ministros, se sientan una mujer que solo quiere hablar de coche eléctrico, Ribera, y otra que tiene los pies en el suelo, Reyes Maroto, que sabe lo que se juega la industria española, que ya plantea que el futuro todavía depende del coche diésel y casi ni menciona al coche eléctrico.

Automaníacos
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