Luca de Meo: "Puede ser bueno para las plantas españolas"
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Carlos Cancela

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Luca de Meo: "Puede ser bueno para las plantas españolas"

El consejero delegado de Renault se muestra optimista pero aún se debe ganar en competitividad

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El Grupo Renault busca adjudicar un segundo modelo del segmento B a la factoría de Valladolid.

El pasado jueves Luca de Meo, presidente del Grupo Renault anunciaba un ambicioso plan estratégico para el grupo francés basado en cuatro grandes pilares, los de sus tres marcas principales, Alpine, Dacia y la propia Renault, además de un cuarto pilar, el de la movilidad bajo la denominación de Mobilize. Un plan que ha creado muchas dudas sobre el futuro de la fuerte implantación industrial de la marca francesa en España, con sus dos plantas de Valladolid y Palencia y la de cajas de cambio en Sevilla. Luca de Meo ha asegurado que "este plan puede ser bueno para las fábricas españolas, pero advierte que tienen que ganar en competitividad"

Las primeras informaciones que han llegado a la representación sindical de las fábricas españolas parecen aclarar un poco la situación. En ellas se habla de la posibilidad de adjudicar un segundo modelo del segmento B a la planta de Valladolid y también otro modelo a la factoría de Palencia, además de un nuevo producto para la planta de Sevilla. Sin duda son buenas noticias que habrá que concretar en los próximos meses.

Ahora comienza la negociación entre las representación laboral y la empresa, pero sin duda la situación es bastante mejor de lo que podría parecer. Sobre todo cuando al comienzo de su exposición Luca de Meo advirtió que la marca del rombo va a reducir su producción en los próximos años en torno a un 25%, reduciendo productos de su gama de modelos. Sin duda esa es una de la claves del anuncio hecho por Luca de Meo, la necesidad de reducir su gama de modelos, optimizar los recursos y centrarse en hacer vehículos que realmente demande el mercado.

En este sentido, el consejero delegado del grupo automovilístico Renault, Luca de Meo, ha asegurado que el nuevo plan estratégico "Renaulution" es bueno para España. Aunque ha matizado que dependerá de la competitividad de las fábricas nacionales y de la negociación con los representantes de los trabajadores y demás partes interesadas. En la presentación, De Meo ha indicado que España es un país competitivo y fuerte para Renault, por lo que ha subrayado que, en general, el plan es bueno para el país.

De Meo ha explicado que no se pretende reducir puestos de trabajo en la plantas españolas, sino buscar más competitividad, ya que las factorías españolas no están completamente utilizadas, por lo que todavía tienen potencial de crecimiento. Y eso abre la puerta a la adjudicación de esos nuevos modelos de los que la representación sindical ya tiene la información necesaria.

"Este plan es una oportunidad para nuestro ecosistema industrial en España, que consideramos fuerte en el mundo de Renault, porque son muy competitivas", ha insistido De Meo, quien ha vuelto a subrayar la importancia de la negociación con las diferentes partes de cara a la toma final de decisiones.

Competitividad

José Vicente de los Mozos, vicepresidente ejecutivo de Producción y Logística del grupo Renault, será una pieza clave para conseguir esa mejora de competitividad necesaria para que las plantas españolas acojan nuevos vehículos. Hay que buscar ideas para dar producción a las plantas que ahora no están totalmente llenas y donde hay potencial de crecimiento.

El nuevo plan estratégico de Renault pretende reducir sus costes fijos en 2.500 millones de euros hasta 2023, una cifra que llegará a los 3.000 millones dos años más tarde. También prevé bajar sus costes variables con el objetivo de reducir en 600 euros el coste por vehículo hasta 2023.

Ahora, la pelota está en el lado de la representación sindical. Los trabajadores del sector del automóvil han demostrado a lo largo de todos estos años una gran sensibilidad a la hora de negociar con las grandes multinacionales acuerdos para mantener la competitividad de las plantas españolas. Eso ha llevado a lograr que España produzca más coches de las marcas francesas que la propia Francia, donde los costes son muy superiores. Y a posicionar la industria española como la segunda de Europa, solo por detrás de la todopoderosa industria alemana. El futuro de la implantación industrial de Renault en España depende de ello y los sindicatos mayoritarios ya se han puesto las pilas y han comenzado las negociaciones.

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