En Nueva York han nacido Dios y Bloomberg

El horno americano no está para bollos, por eso, Mike, debería haber expresado un discurso que nos hubiera hecho olvidar la semana de comparecencias públicas del 'impeachment'

Foto: El exalcalde de la ciudad de Nueva York, Michael R. Bloomberg. (Reuters)
El exalcalde de la ciudad de Nueva York, Michael R. Bloomberg. (Reuters)

Ha llegado el invierno y nieva en otoño porque, en la ciudad de Nueva York, las estaciones van al ritmo de las festividades, y no al revés. Halloween, Thanksgiving y Navidad, siempre son el comienzo de un larga y eterna época de fríos que durará hasta mayo. Hay sal en las esquinas de las aceras, es irreversible y hasta la mujer más elegante lleva los tacones en el bolso y las botas y las orejeras colocadas a la defensiva.

Las luces ciegan todas las calles, los grandes almacenes Saks tienen brillantina en todos los escaparates y en la Quinta Avenida hay todo tipo de hombres anuncio que desean feliz navidad o felices vacaciones o la felicidad a secas a gritos. Creo que en este punto del año es dónde más lío semántico se produce sobre los saludos o despedidas que hay que utilizar. Juegos tímidos de palabras en el que se movilizan los americanos de bien que no quieren ofender al ateo, al que no cree demasiado, al que no cree que sea Dios quien nace, al que es musulmán, al que es judío ortodoxo, presbiteriano, anglicano y a una larga lista de razas y religiones concentrada en los veinte millones de personas que llenan este pequeño planeta. Pero para eso, existe Broadway.

Creo que en este punto del año es dónde más lío semántico se produce sobre los saludos o despedidas que hay que utilizar

Para eso, la meditación de ese cruce de calles famoso en el que se para todo el mundo. Chesterton hablaba de la gran meditación que supone este festival de pantallas, imágenes, luces y anuncios. Ahora es el triángulo de los 'selfies' y siempre han sido las calles que hacían de esta ciudad una urbe cosmopolita, pero no una ciudad de cosmopolitas: "La mayoría de las masas neoyorkinas tienen una nación, ya sea o no esta la misma nación a la que Nueva York pertenece. Los irlandeses son irlandeses, los judíos son judíos y tribus de toda índole conservan prácticamente inalteradas las tradiciones de los valles europeos de donde son originarias. Existe un estrecho puente entre su antiguo y nuevo país que pueden o no cruzar; pero que raras veces ocupan. Son exiliados, pero no cosmopolitas. Y, muy a menudo, los exiliados llevan consigo no solo tradiciones arraigadas, sino también arraigadas verdades".

Gente paseando delante de los escaparates navideños en Saks, en la Quinta Avenida. (Reuters)
Gente paseando delante de los escaparates navideños en Saks, en la Quinta Avenida. (Reuters)

Y fue en el show de las Rockettes, cuando me acordé de esas verdades. Para quienes no lo hayan visto, es el espectáculo que da comienzo a la Navidad oficial en Manhattan. Es el verdadero portal de Belén donde nace Dios, donde se mezclan los Reyes Magos, los ángeles, Papa Noel y ellas, las mujeres casi idénticas que en una sincronización milimétrica, levantan las piernas hasta la altura de los ojos y consiguen emocionar, con perfectas coreografías, hasta al más descreído.

Ahora es el triángulo de los 'selfies' y siempre han sido las calles que hacían de esta ciudad una urbe cosmopolita, pero no una ciudad de cosmopolitas

La compañía fue fundada en 1925, inspirada en la británica de Jhon Tiller, y siempre actúa en el Radio City Music Hall. Desde el pasado fin de semana hasta enero, generaciones de bailarinas y espectadores, más de 6.000 por actuación, desfilarán por este teatro. Una señora que tenía a mi lado, elegante, antigua y perfectamente operada al estilo del bisturí yanqui, me dijo que llevaba más de 60 años viéndolo y que había llevado a sus hijos, a sus nietos y ahora, a sus bisnietos porque "no te engañes, lo del árbol y Rockefeller está muy bien, pero lo que de verdad es de aquí, una verdadera tradición, son las Rockettes. Como ves, no falta nada. Desde el pesebre hasta las imágenes en tres dimensiones". Con la misma naturalidad, y tras aclararme lo que estaba realmente viendo, siguió a lo suyo y no volvió a decirme nada. Me fascinó, porque claramente, me vio "exiliada"… y despistada.

Y en medio de tradiciones y campanadas, las de Bloomberg y su entrada estelar en el escenario político. Como muchos ya predecían, se iba a presentar y lo ha hecho en su justo momento. Empresario y político, ostentó la alcaldía de Nueva York desde 2003 hasta 2014 y tiene un patrimonio de más de 60.000 millones de euros. He tenido ocasión de verle varias veces, la primera en el funeral de Juan Pablo II en la Catedral de St. Patrick´s y rodeado de una guardia pretoriana de guardaespaldas con gafas negras, trajes oscuros y pinganillos enroscados. Solo recuerdo que me quedé pensando qué se estarían diciendo unos a otros en ese circuito cerrado de hombres que para hablar se llevaban la muñeca a la boca. Fascinante.

La cercanía de los grandes, en estos tiempos, les quita divinidad y les acerca demasiado a la plebe que solo pedimos líderes

Entonces, yo tenía 29 años. La realidad de hoy, la madurez de él y la mía, nos ha vuelto a juntar esta vez en el museo MOMA, rodeados de grandes insectos hechos con cascabeles plateados, y él, con un solo guardaespaldas. No sé si ya no hay peligros o no hay despliegues como los de antes. Pero el pasado jueves, no fue lo mismo. Éramos unas cincuenta personas y gracias a Dios, el de toda la vida, servían vino español. Vi en la barra moderna, de esas de quitar y poner el logo de Cune, y me lancé con avaricia.

El exalcalde de la ciudad de Nueva York, Michael R. Bloomberg. (L.A)
El exalcalde de la ciudad de Nueva York, Michael R. Bloomberg. (L.A)

Despacio, pero pasando de todo lo moderno que tenía alrededor y centrándome en lo que era importante. En general siempre he sido partidaria de las parafernalias para dar empaque a lo público. La cercanía de los grandes, en estos tiempos, les quita divinidad y les acerca demasiado a la plebe que solo pedimos líderes. Había demasiada poca gente en ese evento, y los techos altos y los cristales desnudos, hacían un eco nada emocionante. Le presentaron como el próximo presidente de los Estados Unidos, se subió al atril y dio las gracias. Habló de las nuevas salas del museo y se fue.

Es verdad que el horno americano no está para muchos bollos, pero precisamente por eso, Mike, debería haber hablado más. Un discurso que por un rato nos hubiera hecho olvidar la semana de comparecencias públicas del 'impeachment', a la exembajadora de Estados Unidos en Ucrania, Marie Yovanovitch que el viernes dejó mudos a republicanos y demócratas, mientras en medio de su testimonio, Trump agitaba a las masas en su contra vía Twitter. El archimillonario Bloomberg, es, a parte de su patrimonio, un contrapeso elegante a estos meses de cloacas. Huele todo tan mal, que creo que el verdadero 'impeachment' contra el presidente será que él pueda ganar en las próximas elecciones generales de 2020.

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