Las horas más largas de América y de Brandon Webb

Demócratas y republicanos han pasado más de 15 horas seguidas en el Comité Judicial de la Cámara de representantes en la que se tenían que votar los cargos por los que Trump va a ser "impeacheado"

Foto: Donald Trump. (Reuters)
Donald Trump. (Reuters)

Esta madrugada, por mucho que sea viernes o por mucho que suenen cerca las campanas de Navidad, ha sido la más larga para demócratas y republicanos en el Capitolio. Han pasado más de 15 horas seguidas en el Comité Judicial de la Cámara de representantes en la que se tenían que votar los cargos por los que el presidente Trump va a ser “impeacheado”.

Jerry Nadler, junto a Doug Collins, en el Capitolio. (Reuters)
Jerry Nadler, junto a Doug Collins, en el Capitolio. (Reuters)

La jornada ha empezado con ellos bien peinados y sin barba y ha acabado con esa cara oscurecida que aparece después de llevar horas infinitas delante de las cámaras, de papeles y de asesores y se supone, delante de una nación. Las alusiones sentimentales han sido tan numerosas como asombrosas. Por orden ha habido alusiones a prácticamente todos los presidentes de Estados Unidos desde Washington hasta Obama, a la madre de un congresista que lleva llorando todo este proceso y se ha mencionado varias veces a Dios como si fueran telepredicarores que llevan a sus espaldas la responsabilidad del mundo entero, más o menos, como enviados del Todopoderoso.

A las 23:20 horas de la noche, el presidente del comité judicial, Jerry Nadler ha cogido el martillo de madera y ha pegado un golpe seco que ha sonado a un ya está bien no puedo más. Varias veces le ha enfocado la cámara mientras él con resoplidos miraba a un lado y a otro como si solo él entendiera que todo el pescado ya estaba vendido. Muchos pensaban que los republicanos no iban a enredarse con enmiendas porque tenían la copa de navidad en la Casa Blanca y estarían deseando irse. Pero Nadler, ha puesto fin a golpes el filibusterismo de los republicanos y con cara de pocos amigos, ha aplazado la sesión hasta este viernes a las 10:00. Los demócratas han respirado con alivio.

La guerra de Afganistán es el Vietnam de mi generación, solo que con un mejor regreso a casa

Las intensidades, frecuentemente, me alteran y me dan pudor, pero reconozco que ha habido un momento en el que me he cocinado un cubo de palomitas para poder seguir las comparecencias. Hay que reconocer que este proceso a parte de hablar de las acusaciones formales y de Ucrania, ha servido para poner encima de la mesa toda la ristra de problemas que este país tiene encima. Sin darse cuenta, todos señalaban como culpable o inocente a Donald Trump, pero recitaban todas las “guerras” de las que ambos bandos (republicanos y demócratas) han sido y son responsables.

Se ha hablado estos días de la inmigración como arma arrojadiza a la administración republicana, pero la realidad que es el talón de Aquiles de este país dese hace demasiado tiempo. También del control de armas, del comercio, de China y de Afganistán. Y el problema de apelar al sentido de la historia, en situaciones tan delicadas como esta, es que se abren cajas de pandora que luego no hay quien las cierre. Y así, este pasado martes, el 'Washington Post' lanzaba su gran exclusiva: más de 2.000 páginas, más de 400 entrevistas con personas que desempeñaron un papel directo en la guerra y que, pensando que estaban hablando de forma anónima ante el Pentágono, hoy ha visto la luz y la sinceridad de aquellos polvos, ha traído este gran lodo del que nadie sabe cómo salir.

En 2014 lo bautizaron como 'Lecciones aprendidas' con la intención de evaluar directamente con los protagonistas los pros y los contras de meterse en conflictos bélicos y sobre todo, poder planear los desenlaces de manera exitosa, si esto en algún caso fuera posible, que lo dudo. Estas filtraciones y los trabajos de investigación periodísticos son una faena por no decir otra cosa, porque uno acaba leyendo como un general tres estrellas como Douglas Lute que fue el militar de más rango en la Casa Blanca desde Bush a Obama, se pregunta si el pueblo estadounidense conociera la realidad y la poca estrategia que había detrás de más de 2.400 vidas perdidas en este conflicto cómo iban a poder decir que aquello fue en vano. Demoledoras verdades detrás del telón, que a la luz de los focos se sacaban brillo como una guerra de malos y buenos con una perfecta estrategia militar detrás. Y nada más lejos de la realidad.

Tras leer la información, llamé y quedé para hablar con Brandon Webb, ex Navy Seal y francotirador de la Marina de los Estados Unidos, que combatió en Afganistán y en el Golfo Pérsico. Webb es el Fundador y CEO de Hurricane Group Inc., también es comentarista de medios en asuntos militares y uno de los autores más vendidos del New York Times con doce libros a sus espaldas, uno de los cuales, The Read Circle, es realmente impactante. Ustedes me dirán cómo se empieza una conversación en la que se le pregunta a alguien cómo sus superiores, mientras él estaba jugándose el tipo en Afganistán, pensaban que aquello no tenía sentido.

Esto fue lo que me dijo: "Fui desplegado con el Team 3 Seal inmediatamente después del 11 de septiembre de 2001. Estábamos allí para destruir los campos de entrenamiento terrorista, y captura o eliminación de los 'tipos malos'. Lo hicimos en gran medida desde 2001 a 2003 y luego deberíamos habernos ido. Una de las razones por las que abandoné mi carrera militar después de trece años, y dos de las primeras promociones, fue porque vi que el liderazgo político estadounidense no tenía idea del rumbo de nuestro barco de política exterior que se había desviado totalmente. Todavía recuerdo la expresión de sorpresa en los rostros de las personas cuando, en medio de una cena privada para altos ejecutivos de Defensa, le pregunté a la ex asesora general de la Fuerza Aérea, Mary Walker, cuál era la estrategia de EEUU en Afganistán y ella respondió muy honestamente: 'No sé".

No entiendo por qué la gente ha tardado tanto tiempo en comenzar a prestar atención

Y entonces, mi pregunta fue obvia: "¿Estás sorprendido por los recientes documentos publicados en el 'Washington Post'?". "No. Ni en lo más mínimo. Lo que no acabo de entender es por qué la gente ha tardado tanto tiempo en comenzar a prestar atención después de los miles de millones de dólares y vidas desperdiciadas de los contribuyentes. Es el Vietnam de mi generación, solo que con un mejor regreso a casa".

Son preguntas de las que no quieres oír respuestas porque miras a la cara de alguien que ha visto y conocido el miedo y el sufrimiento extremo. Y entonces, te das cuenta cómo el poder de la política y de los debates estériles, pueden destruir una vida detrás de otra como si nada importara. América lleva demasiadas horas largas a sus espaldas. Y eso, no tiene vuelta atrás.

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