Desde Moderna y AstraZeneca, hasta CanSino

A este eje, hay que añadir a las farmacéuticas tradicionales, Bayer, Johnson and Johnson o Pfizer, y así hasta más de cien que forman parte de los batallones de este campo de minas

Foto: Foto de archivo de científicos manipulando proteínas
Foto de archivo de científicos manipulando proteínas
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Dijo Louis Pasteur en 1880, después de descubrir la vacuna de la rabia, que la ciencia no entiende de países, porque el conocimiento pertenece a la humanidad y es la antorcha que ilumina al mundo. Recuerdo también una frase célebre, contemporánea, en la que decía una sabia que Nueva York, Madrid, Teherán y Pekín están casi en línea recta, en horizontal. La manera visionaria de la ministra Carmen Calvo a la hora de trazar latitudes, ha sacudido el mundo. En Nueva York, no se habla de otra cosa. Y es que nos encontramos en un momento de catarsis tal que cualquier aportación a la humanidad, es bienvenida.

La guerra de las farmacéuticas país por país, y aliados o enemigos, ha convertido el desarrollo de la vacuna contra el covid-19 en una guerra fría, con demasiados bandos y miles de millones de dólares navegando por el aire. La primera y única buena noticia real es que, cuando comenzaron los ensayos, algunos investigadores temían que los anticuerpos pudieran agravar la enfermedad causada por el coronavirus. De momento no es así, ya que parece ser un enemigo lento en la mutación, y esto favorece que el sistema inmunitario reaccione y lo liquide rápido.

Y aquí es donde entra el ejército de empresas, mercados y países. Como una suerte de OTAN ni unida ni coordinada y basada en el hermetismo doméstico, los laboratorios han izado sus banderas y más de cien trabajan en buscarnos una solución a este caos que ha contagiado a más de 6 millones de personas y matado a cerca de 400.000.

Moderna, la empresa de biotecnología con sede en Massachusetts (EEUU), anunció a bombo y platillo esta semana que estaba entrando en la primera fase de ensayos basados en una tecnología nueva que lleva los genes del virus a las células humanas, para intentar que el cuerpo construya defensas contra esa proteína y las ataque. En los últimos años, esta empresa se ha visto envuelta en extraños movimientos financieros y renuncias demasiado opacas de expertos. Tras la creación por parte de Donald Trump del equipo de trabajo Operación Velocidad Warp para esta nueva fase en busca del santo grial, Moncef Slaoui, exempleado de Moderna ha sido elegido para dirigir el proyecto. Para empezar, ha tenido que deshacerse de 12.4 millones en acciones de esta compañía para la que trabajaba. Como era de esperar, las acciones, se han disparado. Secretismo, especulación, política y todo en la misma cama. Hay pasados todavía presentes en los tribunales, que me vienen a la cabeza. Ojalá me equivoque.

"El 'premier' británico se ha unido a su patrocinador Trump y ha seguido su consejo de toda la vida, el de no poner todos los huevos en la misma cesta"

Si nos vamos a Europa, o lo que queda de ella, el grupo farmacéutico británico AstraZeneca anunció este jueves que había recibido una contribución de 1.000 millones de dólares de las autoridades estadounidenses para la búsqueda de la vacuna, con 30.000 participantes y un ensayo pediátrico incluido. La Universidad de Oxford es la encargada de llevar a cabo esta misión, a la que el Gobierno de Boris Johnson, ha contribuido con una propina patriótica de 80 millones de libras. Hubiera quedado feo que haya buenas noticias, y todas para los americanos. Por ello, en medio de todos los frentes abiertos, el 'premier' británico se ha unido a su patrocinador Trump y ha seguido su consejo de toda la vida, el de no poner todos los huevos en la misma cesta, pues esto es lo mismo, pero sin huevos, con dólares y anticuerpos. Este es uno de los ejes de esta nueva era en la que tenemos que sobrevivir y, al mismo tiempo, los bloques geoestratégicos mantienen prietas las filas como los soldados de Terracota.

Porque quien realmente lleva la delantera en esta invisible guerra es China. CanSino Biologics, anunciaba este viernes que ya está en la segunda fase de los ensayos y con resultados de éxito en humanos. Son los que realmente se acercan a tener un éxito real y a corto plazo. A este eje de científicos, hay que añadir a las farmacéuticas tradicionales, Bayer, Johnson and Johnson o Pfizer, y así hasta más de cien que forman parte de los batallones de este campo de minas sin precedentes.

¿La meta? En realidad, evitar que sea China quien monopolice el futuro y sobre todo evitar que tenga el control sobre Estados Unidos. Y esta es la parte más importante, si cabe. Porque necesito que alguien me explique cómo se van a gestionar 16.000 millones de dosis para finales de año. Porque aquí viene la parte más delicada de todo este lío mundial. El tramo final y delicado de producir viales de cristal, cajas, camiones refrigerados, jeringuillas, agujas y hasta las tiritas del final. Porque nunca en la historia de la humanidad nadie había buscado una vacuna tan rápido, a escala global y con tanta urgencia. Porque la producción la acapara China. Porque la media de años para desarrollar una vacuna estaba en diez y medio con tan solo un 6% de éxito. Podemos pensar que tantos científicos mirando a través del microscopio, y una nueva futura cadena de producción puedan ser más rápidas que nunca, pero creo que será como acertar con un dardo a kilómetros de distancia.

"Necesitamos muchos Louis Pasteur porque todo el planeta es vulnerable y todos tenemos que estar a salvo y sobrevivir al mismo tiempo"

Y a esto habrá que añadirle un factor nuevo. La confianza. Porque hemos sido sometidos a cursos de epidemiología tan intensos que ahora, necesitaremos, además de que nos protejan, confiar. Necesitaremos fiarnos de dónde viene ese líquido que nos metan en el cuerpo y necesitaremos tener confianza en dónde se ha producido. No dejaremos que nos pinchen algo que salga de cualquier envase, porque no querremos ser los primeros de esa fila en la que, al menos en España, ha habido errores como pantanos y una resaca de infinito dolor.

Estamos metidos en un tablero de ajedrez, jugando la partida más macabra de la historia. Y esto necesita con urgencia ejes y no latitudes horizontales sobre los que algunos políticos meditan. Se necesitan anclajes legítimos, y no solo electorales o económicos, sino sobre el bien común sin aristas. Necesitamos muchos Louis Pasteur porque todo el planeta es vulnerable y todos tenemos que estar a salvo y sobrevivir al mismo tiempo. La otra opción será un futuro al grito de "sálvese quien pueda", con mascarillas tapándonos la boca. Nombres como Moderna, AstraZeneca o CanSino, que suenan a etapas del Camino de Santiago, van a acabar siendo los que nos lleven al cielo o al infierno.

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