Trump arranca como favorito a la reelección en 2020... y es gracias a los demócratas

Sin un candidato demócrata que anime el voto del partido, cada vez más a la izquierda, y con la economía de su lado, Trump tiene fácil su reelección en 2020

Foto: Manifestación pro Trump 2020 en EEUU. (Reuters)
Manifestación pro Trump 2020 en EEUU. (Reuters)

Justamente dentro de un año, el 27 de agosto de 2020, más de 50.000 personas se darán cita en Charlotte, capital de Carolina del Norte, en el pabellón donde juega el equipo que hoy preside Michael Jordan, los Hornets. Ese día será la clausura de la Convención Republicana, donde Donald Trump está previsto que sea elegido como el candidato del Partido Republicano a la presidencia estadounidense y, por tanto, aspirante oficial a la reelección. Para ello, tendrá que vencer a los dos aspirantes que hasta ahora han anunciado su candidatura: el excongresista Joe Walsh y el exgobernador Bill Weild, una tarea que, 'a priori', no parece muy complicada.

Durante tres días, el Spectrum Center albergará la gran fiesta de los republicanos en la que veremos por qué la campaña para elegir al inquilino de la Casa Blanca es el mayor espectáculo político del mundo. Durante largos meses, la atención mediática va a estar centrada en la carrera por la presidencia del país más poderoso del planeta y millones de personas seguirán con interés la evolución de esta larga contienda.

A partir de esta esta semana, desde esta columna trataremos de ir analizando diferentes aspectos de la pugna electoral de manera rigurosa y objetiva, huyendo del activismo al que muchas veces estamos acostumbrados en España cuando de información política de Estados Unidos se trata.

Por ello, algunas de las claves a las que debemos prestar atención durante el próximo año para ir comprendiendo la evolución de la campaña serán las siguientes:

La economía, la gran baza de Trump

En las últimas semanas las informaciones y análisis sobre una incipiente recesión a nivel global están haciendo saltar las alarmas. Para la Administración Trump, los buenos datos económicos de los últimos meses van a suponer la principal baza de cara a su relato en esta campaña. El paro se mantiene por debajo del 4%, con 164.000 empleos creados el pasado mes de julio, lo que supone el mejor dato en 50 años, por lo que es de esperar que los republicanos tengan en este tema el eje central de su discurso durante los próximos meses. No obstante, si el escenario de recesión se adelanta y los ciudadanos comienzan a sufrir sus consecuencias antes de lo previsto, la candidatura de Trump tendrá un grave problema.

Un Partido Demócrata sin rumbo claro

El principal desafío para el Partido Demócrata va a ser cómo haga frente a los intensos debates que se viven dentro de sus filas, entre los que apuestan por un claro giro hacia la izquierda y los que defienden una política más moderada. Esta tensión es evidente tras la reciente irrupción de una nueva generación de jóvenes congresistas como Alexandria Ocasio-Cortez, Rhasida Tlaib, Ilhman Omar o Ayanna Pressley – que han sido bautizadas ya por la prensa como "The Squad" (El Escuadrón) – y que son partidarias de una intensa deriva del partido hacia la izquierda. Frente a ellas, Nancy Pelosi, que a sus 79 años no solo es presidenta de la Cámara de Representantes sino toda una institución para los demócratas, ya ha mostrado en público su fuerte oposición a esta corriente del partido al que los grandes medios de comunicación adoran. Mientras esto sucede, Trump se frota las manos, ya que cuando más crezca esta tendencia izquierdista más se movilizarán las bases republicanas.

Sin candidato que anime el voto demócrata

La confrontación entre las diferentes almas del Partido Demócrata también se refleja en la diversidad de los más de 20 aspirantes que anunciaron su candidatura por la nominación. Nombres como Bernie Sanders, Elizabeth Warren o Kamala Harris son partidarios del giro a la izquierda, frente a otros nombres con perfiles más moderados como el de Joe Biden, que por ahora lidera las encuestas con un 28%, con más de 12 puntos por encima de Sanders y Warren.

No obstante, si algo hemos aprendido en la historia de las elecciones norteamericanas es que el 'frontrunner' no siempre es el que llega el primero a la meta. En 2016, Jeb Bush fue el "favorito oficial" durante muchos meses hasta que su campaña comenzó a hacer aguas. De cara a 2020, sea quien sea el candidato elegido, necesitará el carisma, la fuerza y la habilidad para unificar lo máximo posible al partido ante el desafío que viene: un Donald Trump mucho más fuerte que hace cuatro años.

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