Los problemas de salud de Biden entran en campaña

Tenemos a dos candidatos que superan ampliamente los 70 años. Ambos han visto cómo sus adversarios han cuestionado su estado mental para ser presidente de Estados Unidos

Foto: El candidato presidencial demócrata, Joe Biden. (Reuters)
El candidato presidencial demócrata, Joe Biden. (Reuters)

Esta semana, Joe Biden eligió a Kamala Harris como compañera de ticket, candidata demócrata a la vicepresidencia de EEUU. Su papel tanto en lo que resta de campaña como en una posible Administración Biden será crucial. Así lo creen algunas voces en Estados Unidos que no ven al candidato demócrata en su mejor momento desde el punto de vista físico e incluso intelectual.

La semana pasada Breitbart, uno de medios los más influyentes en la derecha estadounidense, publicó un demoledor video en torno al supuesto deterioro cognitivo de Joe Biden. En el vídeo aparecen varias de sus intervenciones en actos públicos, en las que confunde a su hermana con su mujer o titubea en las respuestas ante unos boquiabiertos entrevistadores.

Esta línea de ataque será sin duda una de las que más se repetirá durante las próximas semanas y que más daño puede hacer a la candidatura de Biden, que en los últimos días está viendo cómo su cómoda ventaja del último mes se está reduciendo.

En esta contienda tenemos a dos candidatos que superan ampliamente los 70 años. Trump con 74 y Biden con 77. Ambos han visto en algún momento cómo sus adversarios han cuestionado su estado mental para ocupar el puesto de presidente de Estados Unidos, una posición en la que tomar decisiones bajo fuertes situaciones de estrés o llevar una agenda de actividad frenética es habitual desde el primer día. No obstante, esta cuestión no es nueva en la política estadounidense. Otros muchos líderes han visto cómo su estado físico se convertía en un arma arrojadiza en campaña.

En 1972 el candidato demócrata Thomas Eagleton se retiró de la carrera para la vicepresidencia tras hacerse público que había sido hospitalizado por depresión. Ronald Reagan también vio cuestionado su estado físico durante la campaña de 1984. Reagan tenía por entonces 73 años y la presión de los demócratas era enorme, tanto que se convirtió en uno de los temas principales durante uno de los debates televisados, pero el presidente republicano fue capaz de darle la vuelta con maestría al ataque de uno de los moderadores y zanjar así el debate, arrancando incluso el aplauso del público y hasta la risa de su contrincante, Walter Mondale:

Moderador: “Usted es el presidente de más edad de la historia y algunas personas de su equipo dijeron que estaba cansado tras su último debate con el Sr. Mondale. Como sabe, el presidente Kennedy tuvo que estar sin apenas dormir durante varios días durante la crisis de los misiles con Cuba. ¿Existe alguna duda en su cabeza de si usted podría actuar bajo unas circunstancias como esas?”

Reagan: “En absoluto; y quiero que sepan que no convertiré la edad en un debate de esta campaña. No estoy dispuesto a explotar por motivos políticos ni la juventud ni la falta de experiencia de mi oponente”.

Cuatro años después, en 1988, fueron los republicanos quienes cuestionaron el estado de salud mental del candidato demócrata Michael Dukakis, quien tuvo que publicar sus informes médicos para hacer frente a los ataques recibidos, aunque su candidatura fue derrotada no solo por este asunto.

En 1996 el republicano Bob Dole, por entonces con 73 años, también tuvo que defenderse de los embistes de la campaña de Bill Clinton que cuestionaban su avanzada edad; al igual que en 2008 el republicano John McCain, que tenía 72. El veterano senador publicó más de 1.000 páginas de registros médicos para tratar de disipar cualquier ataque sobre este asunto. No obstante, frente a un joven senador afroamericano de 47 años llamado Barack Obama tenía muy difícil hacer frente al relato de lo nuevo contra lo viejo, tan habitual en la historia de las elecciones.

En octubre del año pasado el senador Bernie Sanders, de 78 años, sufrió un ataque al corazón que fue letal para sus opciones en las primarias demócratas y que allanó el camino a Biden, quien ahora ve cuestionado su estado de salud. Los tres debates presidenciales que están previstos para septiembre y octubre serán toda una reválida para Biden, ya que tendrá que superar un doble examen: vencer a Trump y acallar los rumores sobre su deterioro físico.

Arlington Bridge