¿El debate más sucio de la historia de EEUU?

90 minutos de tensión, interrupciones y ataques personales que seguro que a los votantes indecisos no habrá ayudado mucho a decidir su voto

Foto: Joe Biden y Donald Trump. (Reuters)
Joe Biden y Donald Trump. (Reuters)

El primero de los debates fue de todo menos presidencial. Fueron 90 minutos de tensión, interrupciones y ataques personales que seguro que a los votantes indecisos no habrá ayudado mucho a decidir su voto. De hecho, habrá generado más dudas.

Ambos candidatos bajaron al fango y no escatimaron en realizar ataques personales. El momento más tenso fue cuando Trump acusó a Hunter Biden de haber recibido más de tres millones de euros de China, que provocó después la reacción de Joe Biden defendiendo a su hijo y reivindicando su participación en Irak como soldado. Trump insistió y recordó su salida “deshonrosa” del Ejército y sus problemas con las drogas.

Por su parte, Biden también fue al ataque contra el presidente. Le llamó varias veces “payaso”, “racista” y le recriminó que durante la pandemia se fuera a jugar al golf. Todo ello, nos da una idea de que posiblemente asistiéramos al debate presidencial más sucio de la historia política de Estados Unidos.

Trump, fiel a su estilo

Desde 2016 hemos conocido el estilo de Donald Trump y, por tanto, no ha habido muchas sorpresas con respecto a lo esperado. Ha interrumpido a su rival constantemente y ha conseguido sacarle de sus casillas en varios momentos de la noche. Sus mejores intervenciones han sido a la hora de explicar su mensaje central de “Law & Order” o al recriminar a su rival que él había hecho más en sus primeros 47 meses que en los 47 años de vida política del demócrata.

La base electoral de Trump, que ha sido muy fiel desde el inicio de su mandato, estará satisfecha del resultado de este primer cara a cara.

Un Biden inseguro

Las expectativas en torno a Biden eran tan bajas que podemos afirmar que puede que las superara. No obstante, si uno de los objetivos que tenía era despejar todas las dudas alimentadas por los republicanos en torno a sus condiciones físicas y su agilidad mental, no lo consiguió. Hemos visto a un Biden inseguro y titubeante, que se lanzó al cuello de Trump en varios momentos, pero en general era incapaz de transmitir seguridad.

Desde el inicio, Biden se dirigía directamente a los espectadores tratando de generar empatía frente al caos del escenario, pero el demócrata es un político de la vieja escuela al que no favorece un clima de tensión como el que vimos anoche, a diferencia de su rival, que sí se mueve como pez en el agua en la confrontación.

El difícil papel del moderador

Por su parte, Chris Wallace, el moderador, respiró aliviado al terminar el debate. Tras noventa minutos de continuas interrupciones, el árbitro no paró de llamar al orden a los dos candidatos, elevando la voz para conseguir silencio y repreguntando de manera incisiva a ambos. En mitad de la tormenta, tenía una tarea muy dura y, sin duda, Chris Wallace hizo un buen papel.

Chris Wallace, el presentador de la Fox. (Reuters)
Chris Wallace, el presentador de la Fox. (Reuters)

Listos para una noche electoral eterna

El último bloque del debate estuvo dedicado al proceso electoral y sobre qué podemos esperar cuando se cierren las urnas. Si en el año 2000 la noche electoral duró más de un mes, en 2020 debemos estar preparados para un escenario parecido, en el que no tengamos un ganador claro hasta varios días después de las elecciones.

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