Los demócratas antiabortistas dan vía libre a la reforma sanitaria de Obama

Estados Unidos vivió anoche una jornada histórica con la aprobación de la reforma del sistema de sanidad. Unos 30 millones de norteamericanos ganarán acceso a medicamentos,

Estados Unidos vivió anoche una jornada histórica con la aprobación de la reforma del sistema de sanidad. Unos 30 millones de norteamericanos ganarán acceso a medicamentos, cuidados sanitarios y pruebas médicas que hasta ayer mismo eran una utopía. La reforma hace historia al ser aprobada sin un sólo voto republicano. 

Era la apuesta de la legislatura para Obama. Hubo quien se atrevió a calificar una posible derrota como el “Waterloo” del presidente. No estaban lejos. La reelección de muchos demócratas en los próximos comicios, incluida la de Barack Obama, dependía de la votación de ayer. El presidente hacía equilibrios sobre la línea entre el sueño del cambio y la tóxica realidad política de Washington. 

"A esto nos referíamos cuando hablábamos de cambio", declaró momentos después del voto en la Cámara de Representantes. 

Ante la presión por una posible derrota, Obama había cancelado dos viajes internacionales en las últimas semanas y se metió de lleno en el debate con más de 90 llamadas y reuniones en los últimos siete días para arañar los votos que faltaban. El broche final lo pondría su comparecencia ante sus compañeros de partido 24 horas antes del voto final. En uno de sus discursos más emotivos, Obama quiso recordar a los demócratas por qué iniciaron su carrera política. 

“En algún momento os dijisteis que algo debía cambiar”, declaró. El presidente recordó a los demócratas cómo soñó con un sistema político que no dependiera tanto de los intereses privados ni de las influencias de poderes económicos; un sistema en el que se votara “por los ciudadanos y no por el partido político”.

Fue el mismo Obama quien allanó el camino de la reforma al sacar el as que guardaba en la manga: una orden ejecutiva que responde a las preocupaciones del partido Republicano y de los últimos demócratas en apoyar la reforma. Nada más aprobada la ley, Obama firmará una orden que bloquea el uso de fondos públicos para cubrir abortos. “Es necesario establecer un mecanismo legal adecuado que asegure que no se utilicen fondos federales para servicios abortivos, salvo en casos de violación, incesto o cuando la vida de la madre esté en peligro”, dicta la orden.

La noticia llegó a media tarde a través del director de comunicación de la Casa Blanca, Dan Pfeiffer. El gesto reforzaba la esperanza de terminar con décadas de intentos para cambiar el sistema de salud. Momentos después, los dieciocho demócratas que se oponían a la reforma por la financiación del aborto anunciaban su apoyo a la ley.

“El Presidente siempre ha estado dispuesto a trabajar con nosotros”, declaraba el demócrata Bart Stupak, portavoz de los antiabortistas, a la cadena MSNBC. “Cada una de las propuestas que hicimos en el Congreso fueron rechazadas, de modo que la última posibilidad era la de una orden ejecutiva”. Stupak lidera el grupo de demócratas católicos que se oponían a la reforma por la falta de garantías de que fondos federales no sean destinados a costear abortos.

"El voto de esta noche no es una victoria para ningún partido", declaró Obama anoche. "Sé que no era un voto fácil para muchos, pero era el voto correcto", añadió en referencia al puñado de demócratas que cambiaron su voto en el último momento. 

Stupak explicó cómo las últimas 24 horas han sido decisivas para alcanzar la cifra mágica de los 216 votos -los demócratas sumaron finalmente 219. La presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi llevaba meses negociando con republicanos y con miembros de su propio partido. Su trabajo se convirtió en un complicado ejercicio de malabares para sumar los votos necesarios. Tras el anuncio de los antiabortistas, los republicanos no tardaron en publicar un comunicado en el que manifestaron su preocupación y decepción ante la decisión del presidente. La oposición ya hablaba de la reforma como una realidad -y una decepción- dos horas antes de la votación. El líder de los republicanos en el Congreso, en actitud defensiva, avisaba a sus compañeros de partido: “compórtense como adultos si avanza la reforma”.

Otra de las preocupaciones de los republicanos era el crecimiento del déficit estadounidense a raíz de la reforma, que supone una inversión de 940 mil millones de dólares en los próximos 10 años (PDF). El argumento quedó derrotado esta semana gracias a un comunicado de la Oficina de Presupuesto del Congreso según el cual la reforma reducirá la deuda pública. El recorte se debe a una serie de cambios que pretenden trasladar el objetivo de las aseguradoras del negocio a la efectividad, así como la eliminación de un plan de cobertura pública.

Todos los esfuerzos empujaron a Obama a protagonizar otra jornada histórica en Estados Unidos. El presidente firmará esta misma semana la reforma del sistema de salud, pero los norteamericanos tardarán en notar los efectos. La reforma incluye un período de transición en el que personas sin cobertura podrán acceder a seguros de “alto riesgo” hasta que puedan acceder a los créditos y ayudas para pagar los gastos médicos. Llegarán en 2014, año en que todos los norteamericanos estarán obligados a tener algún tipo de seguro médico.

Crónicas del Imperio
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