Corea del Norte ha ganado

Ahora que oficiales de inteligencia estadounidenses creen que Corea del Norte está detrás del ciberataque contra Sony Pictures Entertainment, la discusión se ha trasladado finalmente desde

Foto: Vista de un cartel promocional de la película The Interview en el teatro Regal de Nueva York (Efe).
Vista de un cartel promocional de la película "The Interview" en el teatro Regal de Nueva York (Efe).

Ahora que oficiales de inteligencia estadounidenses creen que Corea del Norte está detrás del ciberataque contra Sony Pictures Entertainment, la discusión se ha trasladado finalmente desde los emails sobre Angelina Jolie a la historia real, que es mucho más alarmante. Uno de los peores regímenes del mundo ha amenazado con lanzar ataques terroristas en América si un trabajo artístico se mostraba públicamente. Y, asombrosamente, casi todas las personas involucradas han cedido.

Imagine que el Gobierno iraní hubiese amenazado con lanzar ataques terroristas en territorio de EEUU si, digamos, se estuviese a punto de publicar un libro que parodia a su Líder Supremo. ¿No se consideraría esto como una rendición intolerable a las amenazas terroristas y una violación de principios básicos como la libertad de expresión? De hecho, una situación similar emergió en la fatua pronunciada por el Ayatolá Ruhollah Jomeini sobre Salman Rushdie por ser el autor del libro de 1988 Los versos satánicos. Y la mayor parte del mundo libre -aunque, ciertamente, no todo- se puso del lado de Rushdie para defender su derecho a escribir un libro satírico, incluso inflamable, sobre  el islam y su profeta.

¿Por qué una amenaza terrorista de Corea del Norte produce apaciguamiento mientras las amenazas de terroristas islámicos generan coraje, desafío y resistencia? Aun cuando la confrontación se da en circunstancias casi idénticas hoy en día con la película de Sony The Interview, la reacción ha sido muy diferente. Después de que la mayor cadena de teatros del país haya anunciase que retrasaba el estreno de la película, Sony informó de que cancelaría oficialmente el estreno del 25 de diciembre. Otros estudios no han apoyado a Sony (de hecho, la revista Deadline publicó el miércoles que otra película que debía estrenarse en Corea del Norte, un thriller protagonizado por Steve Carell, se ha cancelado). Las estrellas de The Interview han suspendido todas sus apariciones ante los medios.     

Podría decirse que esta película es solo una comedia. Pero El gran dictador de Charles Chaplin también era una comedia que satirizaba a un maniaco malvado, Adolf Hitler. Y merece la pena recordar que cuando el film de Chaplin se realizó, a finales de la década de 1930, el Gobierno de  Neville Chamberlain quería prohibir su distribución en Gran Bretaña,  en línea con su política de apaciguamiento hacia el régimen nazi. Cuando la película se estrenó en 1940, Gran Bretaña estaba en guerra con Alemania y todo había cambiado.

¿Por qué una amenaza terrorista de Corea del Norte produce apaciguamiento mientras las amenazas de terroristas islámicos generan coraje, desafío y resistencia? Sospecho que la causa es que ya estamos muy al tanto de la barbarie de los grupos yihadistas. Pero, de alguna manera, tendemos a pensar sobre Corea del Norte en términos cómicos: los extraños dictadores con sus singulares cortes de pelo, la sobrecogedora sincronización de masas aduladoras en los estadios, la propaganda y retórica retro.

En realidad, Corea del Norte es una de las dictaduras más represivas y brutales del mundo. Se estima que secuestró a miles de personas de países vecinos tras la Guerra de Corea, dejó que entre uno y dos millones de sus propios ciudadanos murieron de hambre en los noventa, y actualmente mantiene presas a alrededor de 100.000 personas en campos de trabajo. Las Naciones Unidas crearon un equipo para investigar la situación de los derechos humanos en Corea del Norte: su informe, publicado en febrero, pinta un dibujo de un régimen que realmente no tiene comparación en la escala de su crueldad y opresión.

La respuesta correcta, entonces y ahora, hubiera sido apoyar la libertad de expresión. El Gobierno de EEUU debe encontrar una manera de responder a este acto de agresión en territorio americanoEl desafío al que se enfrentan estudios de cine y salas es real, porque tienen que sopesar entre libertad de expresión y seguridad y negocio. Pero han cometido un error.  Lo entiendo perfectamente. En 2009, el departamento de Prensa de la Universidad de Yale publicó un informe sobre la controversia de las caricaturas danesas de Mahoma, pero se abstuvo de publicar dichas caricaturas -ofensivas- por temores a represalias y violencia. Como consejero de la universidad, me pidieron que defendiera la decisión (una decisión que yo no había tomado). Empujado por mis preocupaciones por una institución a la que amo profundamente y por un grupo de administradores a los que respeto enormemente, elaboré un comunicado apoyando las acciones de la universidad del que siempre me he arrepentido. La respuesta correcta, entonces y ahora, hubiera sido apoyar la libertad de expresión.

El Gobierno de EEUU debe encontrar una manera de responder a este acto de agresión en territorio americano. Si no lo hace, Corea del Norte  saldrá impune de su peor ciberataque hasta la fecha, así como de su más descarada amenaza en tiempos recientes.  Sería un triunfo alentador. Y, seguramente, grupos como Al Qaeda o el Estado Islámico tomarán nota de que el modo de atemorizar a países y lograr su sumisión es amenazando con ataques. En ese punto, la historia sobre los emails y Angelina Jolie y los salarios de los ejecutivos del cine se parecerán mucho más a una comedia de Hollywood.   

 

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