G20: EEUU y el necesario giro hacia Asia en el que ya solo cree Obama
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G20: EEUU y el necesario giro hacia Asia en el que ya solo cree Obama

Con el giro hacia Asia, Obama persigue los intereses a largo plazo de EEUU. No obstante, se ha quedado solo en un Washington cada vez más populista, proteccionista y aislacionista

placeholder Foto: El presidente Barack Obama durante la ceremonia de apertura de la cumbre del G20 en Hangzhou, China, el 4 de spetiembre de 2016 (Reuters).
El presidente Barack Obama durante la ceremonia de apertura de la cumbre del G20 en Hangzhou, China, el 4 de spetiembre de 2016 (Reuters).

Mientras estamos todos ensimismados con los virajes de esta extraña campaña, el presidente Obama realiza su último viaje a Asia. El principal propósito de su viaje a China es asistir a la cumbre del G20, pero tal vez sea incluso más importante infundir un nuevo aliento a una de sus grandes ideas: el viraje hacia Asia. Es un política genuinamente trascendental, pero Obama es el último hombre en pie que desea luchar por ella.

La política exterior se ve consumida por crisis momentáneas, a menudo provocadas por estados fallidos y grupos armados. Pero, a largo plazo, el futuro lo diseñan los ganadores, no los perdedores que hacen ruido. Y cuando los momentos críticos actuales hayan pasado, el ascenso de Asia permanecerá como la tendencia dominante de nuestra era.

El Pacífico será la arena que defina el siglo XXI. Según el Banco Mundial, en solo 10 años cuatro de las cinco mayores economías del mundo estarán en Asia-Pacífico. Estados Unidos solo será capaz de moldear el siglo XXI si se mantiene como un actor vital en el Pacífico.

¿Cómo debería aproximarse Washington a esta región? Un aspecto central es, obviamente, evitar que China domine la zona. Algo que han facilitado los recientes movimientos expansionistas de Pekín, especialmente en el Mar de la China Meridional. Estos ilustran el desafío que supone China; no está creciendo en un vacío. Asia es un continente abarrotado de gente, y cada movimiento agresivo de Pekín produce una reacción de enfado de vecinos como Vietnam y Filipinas. India, que ha evitado cualquier movimiento que podría sugerir que estuviese aliándose con Estados Unidos contra China, aún así, se ha movido en esa dirección en las últimas semanas. La Administración Obama también ha mejorado la cooperación en seguridad con un rango de aliados tradicionales como Japón, Australia y Singapur.

Pero la política de Washington no es la contención. No puede serlo. China no es la Unión Soviética, sino el socio comercial más importante para cada país en Asia. El proyecto más importante, escribe Kurt Campbell (hasta hace poco la voz con más peso en temas sobre Asia del Departamento de Estado) en su ingenioso libro 'The Pivot', es “fortalecer el sistema operativo asiático, eso es, las complejas disposiciones legales, de seguridad y prácticas que han incidido en cuatro décadas de la prosperidad y seguridad asiática”. Esto significa reforzar la libertad de navegación, el libre comercio, grupos e instituciones multilaterales, una mayor transparencia y responsabilidad y tales prácticas diplomáticas como resoluciones pacíficas de disputas.

La más vital hoy en día, señala Campbell, es el comercio. El Acuerdo Estratégico TransPacífico de Asociación Económica, es el “sine qua non” del giro de Washington hacia Asia ya que funciona en todos los niveles simultáneamente: nivel económico, político y estratégico. Alienta el crecimiento, sostiene las alianzas estadounidenses, envía una señal poderosa a China y, más importante aún, escribe las reglas del Siglo XXI en formas que son fundamentalmente estadounidenses. Sin este, se puede esperar que China comience a elaborar esas disposiciones en maneras que serán muy diferentes.

Sin embargo, el acuerdo está siendo actualmente atacado desde todos los rincones de Estados Unidos. Bernie Sanders y Donald Trump se oponen rotundamente. Hillary Clinton y Paul Ryan dicen que ya no cumple con sus estándares, aunque nunca especifican cuáles son dichos estándares. Robert Lawrence de Harvard, ha señalado que para los trabajadores, las ganancias del acuerdo superan por lejos las pérdidas.

La noción, casi siempre difundida por Trump, de que Estados Unidos sale mal parado en estos acuerdos comerciales, solo puede ser lanzada por alguien que no sabe nada del asunto. La realidad es que Estados Unidos es el país con el mayor mercado. Como resultado, posee la mayor influencia, y (tal como se han quejado ante mí funcionarios extranjeros) la utiliza, solicitando exenciones y excepciones que muy pocos países obtienen. El Acuerdo Estratégico no es diferente. Los países asiáticos han realizado la inmensa mayoría de las concesiones. Además, dado que sus mercados están más cerrados que los de Estados Unidos, el resultado neto del acuerdo será abrirlos aún más.

Uno podría argumentar que Sanders está hablando de acuerdo a sus convicciones, a pesar de que resulta extraño escuchar cómo los socialistas idealistas denuncian con maldad las políticas de comercio que han sacado de la pobreza a cientos de millones de las personas más pobres del mundo. Con Trump: ¿quién sabe lo que piensa realmente? Los otros, principalmente Clinton y Ryan, están adoptando posiciones que, saben, son erróneas. Actualmente, el Partido Republicano ha abandonado dos de sus pilares ideológicos: la inmigración y el comercio, yendo de un partido de apertura hacia uno que quiere barreras y aranceles.

Con el giro en dirección a Asia, Barack Obama está persiguiendo los intereses más profundos y a largo plazo de EEUU. No obstante, al hacerlo se ha quedado solo en un Washington que está cada vez más inundado de populismo, proteccionismo y aislacionismo.

La dirección electrónica de Fareed Zakaria es comments@fareedzakaria.com.

© 2016, The Washington Post Writers Group

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