Bienvenidos a un mundo sin EEUU

Según una reciente encuesta, cada vez más personas creen que pueden arreglárselas sin EEUU. La presidencia de Trump está convirtiendo a Estados Unidos en un país irrelevante

Foto: Donald Trump desciende del avión presidencial en la base aérea de Maryland, julio de 2017. (Efe)
Donald Trump desciende del avión presidencial en la base aérea de Maryland, julio de 2017. (Efe)

La semana pasada conocí a un nigeriano en Londres que expresó sucintamente la reacción de una gran parte del mundo ante el viraje que ha tomado EEUU. "Tu país se ha vuelto loco", me dijo con una mezcla de indignación y asombro. "Yo soy de África. Conozco la locura, pero nunca me había imaginado que sucedería en Estados Unidos".

Una mujer joven irlandesa que conocí en Dublín expresó un sentimiento aún más triste. Estudió en la Universidad de Columbia, fundó una empresa social y ha vivido durante nueve años en Nueva York. "Me veo obligada a admitir que, como europea, poseo unos valores muy distintos a los actuales de EEUU", dijo. "Me he dado cuenta de que para vivir y formar una familia debo regresar a Europa, a cualquier parte de Europa".

El mundo ya había experimentado varias oleadas de antiamericanismo. Pero esta es muy diferente. En primer lugar, hay una estupefacción absoluta ante lo que está sucediendo: la extraña candidatura de Donald Trump, seguida de una presidencia completamente caótica. El caos ha llegado a tal extremo que el republicano incondicional, Karl Rove, describió la semana pasada al presidente como alguien "vengativo, impulsivo y miope" y calificó su humillación en público del fiscal general, Jeff Sessions, de "injusta, arbitraria, indecorosa y estúpida". Kenneth Starr, el que fuera el gran inquisidor del expresidente Bill Clinton, fue más allá, describiendo el tratamiento que ha recibido Sessions como "uno de los más indignantes y profundamente erróneos cursos de conducta presidencial que he presenciado en cinco décadas dentro y fuera de la capital nacional".

Pero hay otro aspecto que condiciona el declive de la reputación estadounidense. Según una reciente encuesta del Pew Research Center a 37 países, cada vez más personas creen que pueden arreglárselas sin EEUU. La presidencia de Trump está convirtiendo a Estados Unidos en algo peor que un país temible o grotesco. Lo está convirtiendo en un país irrelevante.

Trump ha logrado lo que Putin no consiguió: unificar Europa

El hallazgo más fascinante de la encuesta no fue la impopularidad de Trump (un 22% de los encuestados confía en el presidente, mientras que Obama obtuvo un porcentaje de confianza del 64% hacia el final de su mandato), algo que ya se esperaba, sino la aparición de alternativas. En la pregunta de la confianza en los líderes mundiales a la hora de manejar correctamente asuntos internacionales, los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladímir Putin, obtuvieron una puntuación ligeramente superior a Trump. Pero la canciller alemana Angela Merkel obtuvo casi el doble de apoyo que Trump. Esto incluyó a los encuestados de EEUU, que expresaron mayor confianza en Merkel que en su propio presidente. Esto dice mucho de Trump, pero dice aún más de la reputación de Merkel y el posicionamiento logrado por Alemania desde 1945.

Un cartel publicitario que ridiculiza a Trump se alza sobre el Periférico, ciudad de México. (Reuters)
Un cartel publicitario que ridiculiza a Trump se alza sobre el Periférico, ciudad de México. (Reuters)

Trump ha logrado lo que Putin no consiguió: unificar Europa. Al tenerse que enfrentar a los desafíos del populismo, Trump y el Brexit, ha ocurrido algo curioso. El apoyo a Europa se ha incrementado entre los europeos y ya hay planes en marcha para una mayor integración europea. Si la administración de Trump procede a gobernar como prometió e inicia medidas proteccionistas contra Europa, la determinación del continente no hará más que fortalecerse. Bajo el liderazgo conjunto de Merkel y el nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, Europa adoptará una agenda global más activista. Su economía se ha recuperado y está creciendo al mismo ritmo que la de EEUU.

Al norte, el ministro de Exteriores canadiense señaló recientemente, de manera amistosa y comedida, que Estados Unidos claramente ya no está dispuesto a asumir la carga del liderazgo mundial, dejando en manos de países como Canadá el apoyo al libre comercio, los derechos humanos y el sistema de derecho internacional. Al sur, México ha abandonado toda idea de cooperación con Trump, cuyo indice de aprobación entre los mexicanos es de un 5%, el más bajo de todos los países encuestados por el Pew Research Center.

Siete países europeos creen que China, y no EEUU, es ahora la primera potencia económica mundialLa presidencia china empezó a aprovechar la retórica y la política exterior de Trump desde el primer instante, anunciando que le satisfacía desempeñar el papel de principal promotor del comercio y la inversión internacional, firmando acuerdos con América Latina, África y Asia Central. Según la encuesta, siete países europeos de los diez participantes creían que China, y no EEUU, es ahora la primera potencia mundial económica.

Pero lo más desalentador de los resultados de la encuesta es que el declive de EEUU va mucho más allá de Trump. Un 64% de los encuestados expresaron una opinión favorable hacia EEUU al finalizar el mandato de Obama. Este porcentaje ha caído un 49%. Incluso cuando la política exterior estadounidense era poco popular, muchas personas de todo el mundo seguían creyendo en Estados Unidos como lugar, como concepto. Ahora ya no se corresponde con la realidad.

En 2008 escribí un libro, "El mundo después de USA", que, como expliqué en el prólogo, no trataba sobre el declive de EEUU sino sobre el auge de los demás países. Pero entre el parroquialismo, la ineptitud y el caos absoluto de la presidencia de Trump, el orden mundial post-americano se está consolidando mucho más rápido de lo que yo había imaginado.

El GPS global

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