De la Guerra Fría a la paz fría: por qué EEUU debe desactivar la 'crisis Huawei' con China

El caso Huawei puede ser decisivo. Si Washingon corta la tecnología a los chinos, ellos construirán su propia infraestructura tecnológica. EEUU debe reaccionar y competir mejor

Foto: Donald Trump y Xi Jinping. (Reuters)
Donald Trump y Xi Jinping. (Reuters)

Muchos de nosotros hemos estado esperando un nuevo caso Sputnik, el punto donde China incentiva a Estados Unidos a espabilar. Podemos estar presenciando un momento crucial, pero en Pekín. La decisión de EEUU de colocar Huawei en la lista negra - la séptima compañía tecnológica más grande del mundo - podría ser el momento Sputnik de China, con consecuencias significativas.

El gobierno de Trump ha concedido algunas exenciones temporales para esa lista negra, aunque parece que Huawei perderá el 'hardware' clave (el diseño de los chips de ARM) y el software (de Google) en el que se basan sus móviles y su tecnología. Este movimiento solo puede ser interpretado como un intento de EEUU de acabar con la compañía, que ya es la segunda más grande del mundo fabricando ‘smartphones’.

Para los chinos será un punto decisivo. Si Washingon les corta la tecnología, ellos construirán su propia infraestructura tecnológica de arriba abajo. Huawei, anticipando este momento, ha estado desarrollando su propio sistema operativo que no dependa de empresas estadounidenses. Dice que podría estar listo para finales de este año (perder ARM sería una pérdida más dolorosa para la compañía china, ya que será más difícil para Huawei producir sus propios chips). Viendo la destreza tecnológica de China, es fácil imaginar cómo el país será capaz de enfrentarse a este desafío.

Puede que nos estemos moviendo en la tecnología digital hacia un mundo bipolar con dos ecosistemas amurallados: el estadounidense y el chino. Esta división erosionaría la economía global, los profundos niveles de interdependencia y las inversiones entre los países que caracterizan a la economía mundial actual. Antes de tomar este camino, Estados Unidos debería asegurarse de contar con la estrategia más inteligente para enfrentarse a China.

¿Qué saben en Washington?

Primero, la Administración Trump debería dejar claro los principios que defiende para castigar a Huawei. Hasta la fecha, se ha mostrado reticente en publicar la evidencia, quizá porque esté clasificada. Debe explicar al resto del mundo que no está bloqueando a un competidor extranjero de éxito, sino que actúa para preservar la seguridad de su sistema y la privacidad de los ciudadanos. El gobierno británico ha concluido que puede usar la tecnología de Huawei siempre y cuando ciertos aspectos se cumplan. Necesitamos entender por qué se equivoca Londres y Washington tiene razón.

Segundo, Estados Unidos debería haber construido una coalición internacional para confrontar a Beijing. He apoyado desde el principio la postura de Trump contra China. Pero sigo sin entender por qué lo está haciendo solo en vez de forjar una coalición más amplia. Retirarse de la Alianza Transpacífica fue una idea estúpida que daña a EEUU y ayuda a China. Un antiguo líder europeo me dijo una vez que Trump había rechazado las ofertas de la UE para actuar conjuntamente en materias de comercio.

Tercero, deberíamos pensar cómo será este mundo bipolar. La tecnología china será más barata gracias a los bajos costes de su fuerza de trabajo, la ayuda del gobierno y las regulaciones más laxas. Huawei ya domina los países en desarrollo. Muchos de esos países podrían preferir la tecnología barata. Según su visión, sea cual sea la tecnología que ellos elijan, siempre conllevará el mismo riesgo: que un gobierno - chino o estadounidense- les espíe.

Cuarto, ¿es realista competir contra China a través de las prohibiciones y las listas negras? El mundo es profundamente interdependiente. ¿Existe una solución más inteligente? Un alto ejecutivo de una tecnológica me explicó una vez que EEUU debería responder convirtiéndose en el líder mundial en contraespionaje y encriptación. La mejor respuesta de EEUU para todos los logros tecnológicos chinos sería potenciar la competitividad.

Es difícil imaginar que Washington sea capaz de frenar el auge innovador y económico de un país dinámico de 1,4 mil millones de personas que ya impulsa muchas de las tecnológicas más punteras. En su lugar, necesitamos crear nuestro propio Sputnik y convencer al país de que tenemos que competir mejor con China.

Esta estrategia tecnológica es mucho más significativa que las conversaciones comerciales. En materia de comercio, la Administración Trump tiene muchas quejas legítimas por el comportamiento chino. Está empleando todos sus recursos contra Pekín. Pero el último objetivo consiste en crear más interdependencia económica entre los dos países. Si hubiera un acuerdo, China compraría más bienes de EEUU, invertiría más en el país y abriría su mercado a las empresas norteamericanas.

Una guerra tecnológica nos llevaría a una dirección completamente diferente. No nos dirigiría a una guerra fría sino a una paz fría, un mundo más dividido y menos próspero.

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