¿Por qué ha fracasado EEUU en su gestión del coronavirus? Por creerse el mejor país

El "excepcionalismo estadounidense", la noción de que EEUU y su estilo de vida es el mejor del mundo, está costando vidas

Foto: El presidente de EEUU, Donald Trump, este 17 de agosto. (Reuters)
El presidente de EEUU, Donald Trump, este 17 de agosto. (Reuters)

¿Qué explica por qué algunos países han manejado bien la pandemia de covid-19 mientras que otros lo han hecho pobremente? Es una pregunta complicada, pero si nos fijamos en el lugar que posiblemente ha tenido el mayor éxito, la respuesta es: el fracaso.

Taiwán se lleva la medalla de oro por su estrategia de coronavirus. Tiene fuertes lazos con la China continental, donde se originó la enfermedad, recibiendo casi 3 millones de visitantes de allí en un año típico. Es una tierra densamente poblada y Taipéi, la capital, tiene un transporte público abarrotado. Y aun así, con una población de cerca 24 millones, Taiwán ha tenido solo siete muertes. El estado de Nueva York, con una población más pequeña, ha tenido 33.000.

La mayor ventaja de Taiwán ha resultado ser su respuesta fallida a una pandemia en 2003, el SARS, que le enseñó muchas lecciones importantes. El SARS era un virus respiratorio, menos contagioso que el covid-19 pero más mortal. El SARS también vino de China, donde la respuesta inicial de las autoridades fue una chapuza y retuvieron información al mundo exterior. Los taiwaneses fueron pillados con la guardia baja y cometieron varios fallos. Tras ese fracaso, revisaron totalmente sus procedimientos de preparación frente a pandemias. Se aseguraron que tenían suficientes suministros adecuados a mano. Hicieron planes para actuar temprano, de manera inteligente y agresivamente.

Muchos países del Asia-Pacífico han tenido éxito frente al covid-19: Corea del Sur, Vietnam, Singapur, Nueva Zelanda, Australia. Todos fueron alcanzados por el SARS o fueron testigos de su daño económico, y aprendieron de la experiencia. El único país no asiático que sufrió un brote de SARS fue Canadá, y también cambió sus procedimientos después de 2003, y tomó precauciones. Incluso China aprendió bastante de su desastrosa respuesta al SARS y, a pesar de los iniciales tropezones en esta ocasión, Pekín ha sido capaz de acabar con el covid-19 tan completamente que la enfermedad virtualmente ha desaparecido del país donde comenzó. El SARS no explica el éxito de cada país que ha manejado bien el covid-19, pero revela un importante aspecto de la historia.

EEUU, Reino Unido, Brasil, Chile

Consideremos, por otra parte, países que han gestionado de mala manera el covid-19. La antropóloga Martha Lincoln, escribiendo en la revista Nature, señala que varios de estos países tienden a pensar de sí mismos como "excepcionales" en algún modo. Señala que Estados Unidos, Reino Unido, Brasil o Chile tienen todos una fuerte narrativa nacional por la que se ven a sí mismos como único, distintivo y mejor que los demás. Estados Unidos es notorio por esta actitud, pero esta ha sido, después de todo, también la motivación detrás del deseo de Reino Unido de abandonar la Unión Europea. Brasil, mientras tanto, cree que disfruta de una buena fortuna porque "Dios es brasileño", y Chile es presuntuoso sobre ser la superestrella económica de la región.

Esa sensación de ser especial hace que sea poco probable que un país adopte la actitud estándar de cualquier empresa cuando se enfrenta a un desafío: buscar las mejores prácticas en otros países. Bill Gates escribió recientemente que siempre se ha acercado a la resolución de problemas comenzando con dos preguntas fundamentales: "¿Quién ha abordado bien este problema? ¿Y qué podemos aprender de ellos?". Él sugiere que apliquemos la misma filosofía a la pandemia.

El excepcionalismo estadounidense se traduce en "arrogancia y mentalidad cerrada, e ignorancia sobre el resto del mundo"

Y, sin embargo, Estados Unidos está notablemente desinteresado en cómo otros países abordan desafíos similares. Docenas de países avanzados tienen sistemas de atención médica que brindan mejores resultados a la mitad del coste de Estados Unidos. La mayoría tiene una fracción de nuestras tasas de homicidio. Muchos países mucho más pobres tienen mejor infraestructura, que construyeron a un coste mucho menor. Se aseguran de que el dinero no domine sus elecciones. No solo no aprendemos de ellos, es que apenas nos molestamos en mirar.

En un ensayo publicado en Foreign Affairs, Jeremy Konyndyk argumenta que "el excepcionalismo estadounidense, la noción de que Estados Unidos es único entre las naciones y que el estilo estadounidense es invariablemente el mejor, ha cegado a los líderes del país (y a muchos de sus ciudadanos) a lecciones —que potencialmente podrían salvar vidas— de otros países". Cita al eminente historiador estadounidense Eric Foner, quien una vez explicó que el excepcionalismo estadounidense se traduce en "arrogancia y mentalidad cerrada, e ignorancia sobre el resto del mundo. Dado que Estados Unidos es tan excepcional, no tiene sentido aprender sobre otras sociedades". Konyndyk concluye: "Esa mentalidad ahora está costando vidas estadounidenses". Temo que tenga razón.

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