Cocaína para Europa y armas para África: bienvenidos al paraíso de la mafia rusa

Si Ucrania fuese un cuerpo, Odesa sería los pulmones comerciales. El mayor negocio criminal es el tráfico gestionado por rusos: heroína, personas y armas

Foto: Un proucraniano camina ante la Casa de los Sindicatos de Odesa, incendiada el 2 de mayo cuando los prorrusos permanecían en su interior. Hubo al menos 42 muerto
Un proucraniano camina ante la Casa de los Sindicatos de Odesa, incendiada el 2 de mayo cuando los prorrusos permanecían en su interior. Hubo al menos 42 muerto

A menudo, el puerto de Odesa emite un olor a petróleo que envuelve la primera línea urbana: 300 edificios antiguos e impecables, divididos por avenidas arboladas, jardines y plazas con estatua. Los depósitos del muelle más grande de Ucrania reciben 15 millones de toneladas de crudo al año, que sale disparado hacia el continente por vías de tren. Si Ucrania fuese un cuerpo humano, los tres puertos de Odesa serían sus pulmones comerciales, también para lo ilegal.

Las drogas suponen el 70% del contrabando en Ucrania [1]. Los productos más populares son koks (cocaína, llegada de Colombia y Venezuela) y gueru (heroína, original de Pakistán, Afganistán y Uzbekistán). El viaje es largo. Un gramo de cocaína en Venezuela cuesta tres euros; en las discotecas de Odesa (territorio principal de los camellos), 120, casi el triple que en Turquía. Es tan cara que pocos ucranianos la pueden comprar y sigue su ruta hacia Rusia y la Unión Europea. El consumidor local, que gana siete veces menos de media que un español, queda condenado a lo más barato: pastillas alucinógenas de baja calidad producidas en sótanos moldavos o en China por un euro y medio y vendidas 10 veces más caras en Odesa [2].

Si Ucrania fuese un cuerpo humano, los puertos de Odesa serían sus pulmones comerciales, también para lo ilegal. El mayor negocio criminal es el tráfico gestionado por rusos: heroína de Afganistán, personas de Asia, armas para África

Hay muchas maneras de introducir la droga en Ucrania. Una es utilizando fruta vaciada; otra, ocultarla en tecnología cara, como por ejemplo equipos médicos. Los cachivaches de última generación imponen respeto al ojo policial; si los agentes se atreven a despiezarlos y no encuentran nada, la compañía afectada puede exigir una fortuna por los daños. Pero el método más tradicional y efectivo es el soborno.

“Un oficial ucraniano cobra 200 dólares al mes”, dice a este diario un cargo policial que prefiere no ser identificado. “Los narcos le ofrecen 10.000 dólares, a veces 20.000, por mirar hacia otro lado”. A su espalda yace lo que en pintura llamaríamos “un bodegón”, sólo que, en lugar de un botijo con mantel y frutas alrededor, consta de dos pistolas encima de una caja fuerte y un chaleco antibalas beige apoyado en la pared como si estuviese descansando. “El Estado nos da el 10% del presupuesto que necesitamos”, continúa. “Y ahora, con la situación política, tenemos que dedicar nuestros recursos a defendernos, y la lucha antidroga queda descuidada”.

Un prorruso apunta a simpatizantes del Gobierno de Kiev en Odesa (Reuters).
Un prorruso apunta a simpatizantes del Gobierno de Kiev en Odesa (Reuters).

‘Krisha’, la protección en el mundo criminal postsoviético

Es un testimonio más de la indefensión económica frente a circunstancias de toda índole. La falta de dinero, coordinación y apoyo internacional han dejado que Odesa floreciese como centro regional del crimen organizado. La mezcla étnica y religiosa que domina la ciudad (cuya calle principal lleva el nombre de un español: José de Ribas; se llama Deribasóvskaya) también está reflejada en el submundo. Aunque predomina la mafia rusa (la poderosa hermandad de Solntsevo) con fuerte componente ucraniano, las proporciones nacionales cambian cada mes a ritmo del tráfico de drogas, armas (Odesa es un trampolín de armas rusas a zonas de conflicto[3] y todo tipo de falsificaciones.

Aunque predomina la mafia rusa con fuerte componente ucraniano, las proporciones nacionales cambian cada mes a ritmo del tráfico de drogas, armas (Odesa es un trampolín de armas rusas a zonas de conflicto) y todo tipo de falsificacionesEl puerto de Odesa ofrece muchas ventajas: una posición de lujo en el mar Negro, capacidad operativa y una krisha de gran calibre. Krisha (en ruso, “techo”) es el término utilizado para designar la protección en el mundo criminal postsoviético de los años noventa. La krisha de Odesa estaría formada por capas de la policía local y una élite de exmilitares y agente secretos rusos retirados, crema del patriotismo imperial soviético y nido de grandes contactos. Los pilotos y marineros desempleados de la antigua URSS formarían su proletariado.

Las redes criminales del Sureste de Ucrania son un corredor extra para la presión moscovita. Los prorrusos de Donétsk han sido acusados de utilizar matones y expresidiarios ucranianos y rusos como soldados en manifestaciones y asaltos a edificios. En el caso de Crimea, cuyo primer ministro, nombrado por Rusia, Serguéi Aksiónov, es sospechoso de haber sido un conocido gánster (recriminaciones desestimadas por un tribunal), las bandas criminales y el Gobierno títere están íntimamente ligados.

Militares del Ejército ucraniano en las inmediaciones de Odesa, en el este del país (Reuters).
Militares del Ejército ucraniano en las inmediaciones de Odesa, en el este del país (Reuters).

El analista Mark Galeotti, profesor de la Universidad de Nueva York y uno de los mayores expertos en el crimen organizado postsoviético, explica a El Confidencial por qué las mafias de Odesa son sensibles a la causa rusa: “El mayor negocio criminal de Odesa es el tráfico gestionado por rusos: heroína de Afganistán, personas de Asia, armas para África; todo lo que los rusos puedan importar y exportar. Las bandas de Odesa están por tanto muy preocupadas por la posibilidad de perder su negocio, especialmente ahora que Sebastopol (en Crimea) podría emerger como principal centro de contrabando en el Mar Negro. Así que apoyan a los rusos por simple interés económico”.

El especialista en crimen organizado del diario Vesti, Aleksandr Seretsin, resume los problemas de Ucrania con una palabra: corrupción, nacida de la rigidez soviética y la inexperiencia de un país joven. Aunque sin perder ni un gramo de optimismo: “Lo tenemos todo: energía, territorio, mar, trabajadores cualificados... Si no fuese por la corrupción, Ucrania se convertiría en Singapur en tres años”.

 

1.- http://ukrainianweek.com/Society/88757

2.- http://cripo.com.ua/print.php?sect_id=8&aid=115099

3.- http://media.wix.com/ugd/e16b55_ab72c94c85c6e6c8e88865e93a1a0150.pdf

En el frente de Ucrania
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