Esta es la última esperanza del aparato republicano para frenar a Trump

Una “convención abierta”. Es la única opción. Si el próximo 15 de marzo, cuando se celebra el “Superduper Tuesday”, Trump sale victorioso, acariciará la nominación

Foto: El candidato a la nominación republicana durante una entrega de premios en un campeonato de golf en Miamí (Reuters).
El candidato a la nominación republicana durante una entrega de premios en un campeonato de golf en Miamí (Reuters).

Sin animo de hacer 'spoiler' a los miles de seguidores de “House of Cards” que todavía no han devorado la cuarta temporada estrenada el pasado sábado, fíjense en uno de los capítulos -del que no destriparé lo que pasa- en el que se explica muy bien lo que podría suceder la semana del 18 de julio en Cleveland (Ohio) cuando el Partido Republicano celebre su Convención, en la que saldrá elegido su candidato oficial a la Casa Blanca.

En la serie que protagoniza Kevin Spacey (Frank Underwood) se explica el escenario de cómo funcionaría lo que se denomina una “convención abierta”, que consiste en que ninguno de los candidatos de un partido llegue con el número suficiente de delegados para conseguir la nominación en primera votación y, por tanto, se debe otorgar libertad de voto a los delegados, comenzando así una nueva etapa en la que las negociaciones, los discursos y las promesas de cada candidato tendrán que ser la clave.

Este es el gran objetivo que el 'establishment' republicano tiene para los próximos meses, siempre y cuando Trump no consiga alcanzar la mítica cifra de 1.237 delegados antes de junio. A día de hoy, Trump cuenta con 461 de los 1.237 que necesita, frente a los 360 de Ted Cruz y 154 de Marco Rubio. Por ello, todo pasa por el próximo martes 15 de marzo, cuando se celebra el “Superduper Tuesday”, donde cinco estados celebran primarias (Florida, Ohio, Illinois, Missouri y Carolina del Norte) y el sistema de asignación de delegados deja de ser proporcional.

A partir de ahora, el candidato que más votos obtenga se llevará todos los delegados en liza, por lo que tanto las diferencias entre cada uno de los candidatos pueden ampliarse o reducirse rápidamente. Y eso es lo que el aparato republicano confía que suceda, que Trump no sea capaz de ganar, entre otros, los 99 delegados de Florida ni los 66 de Ohio, donde Marco Rubio y John Kasich, naturales de estos dos estados respectivamente, confían en ganar. Por todo ello, si el martes 15 Trump sale también victorioso esa noche acariciará ya la nominación, pero si sus adversarios son capaces de batirle todavía seguirán con opciones y podrían llegar a una convención abierta.

Espacio Atlántico
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