La luz ámbar que aterra al turismo español: cada día sin británicos son 80 M perdidos
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Celia Maza (La Isla)

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La luz ámbar que aterra al turismo español: cada día sin británicos son 80 M perdidos

Downing Street actualizará el sistema semáforo para viajes al extranjero. España seguramente seguirá en zona naranja, lo que implica un varapalo para el sector

placeholder Foto: Vista aérea de la playa de Cala d'Or, en Mallorca. (Reuters)
Vista aérea de la playa de Cala d'Or, en Mallorca. (Reuters)

Boris Johnson (56 años) se ha casado en secreto y, por sorpresa, con su prometida Carrie Symonds (33 años). Al fin y al cabo, el 'premier' siempre ha sido un romántico. Se trata de su tercer enlace. Y una boda siempre viene bien para calmar las tensiones, después de que el oscuro Dominic Cummings haya acusado al líder 'tory' de no ser apto para el cargo y a Carrie de “volverse completamente loca” con una noticia trivial sobre su mascota en plena gestión caótica de la pandemia. La cuestión es que Mr. & Mrs. Johnson se han quedado sin luna de miel en España, debido a las restricciones.

Pese a que el Gobierno español ha abierto las puertas de par en par a los turistas británicos, a la inversa las cosas no funcionan de la misma manera. España está en la lista naranja bajo el sistema semáforo impuesto por Downing Street, lo que obliga a los pasajeros a realizar cuarentena a su regreso. Y no parece que la situación vaya a cambiar esta semana cuando el Ejecutivo de Johnson anuncie la esperada actualización.

Eso adentra al turismo español en terreno peligroso porque, por cada día sin británicos, el sector está perdiendo 80 millones de euros de ingresos. En la era pre pandemia, no solo eran la clientela más fiel, sino también la más generosa. El gasto medio por 'british' superaba los 1.100 euros, según el Instituto Nacional de Estadística.

Foto: Una mujer británica llega al aeropuerto de Faro, en Portugal, país que se encuentra en la lista "verde". (Reuters)

El pasado fin de semana (aprovechando el puente que celebraba el Reino Unido), más de 60.000 británicos viajaron a nuestro país, pese a las actuales restricciones. El número de aviones -más de 284- se han triplicado respecto a la semana anterior. Pero eso no es suficiente. España necesita encarecidamente entrar en la ansiada lista verde. Y lo necesita para ya.

No es que ahora el viaje sea ilegal, pero -aparte de la cuarentena- los mensajes confusos por parte del Número 10 no ayudan. Básicamente, la directiva es que puedes salir al extranjero por ocio; pero al mismo tiempo no se recomienda salir; es decir, puedes, pero no puedes; o más bien no deberías, o no se recomienda; pero el caso es que puedes… En definitiva, para estar liderado por el que fuera durante tantos años periodista, la comunicación nunca ha sido el punto fuerte del Gobierno de Johnson.

Cuando el pasado 7 de mayo el Ejecutivo presentó el esperado sistema semáforo de cara a las vacaciones de verano, tan solo 12 destinos fueron catalogados en la lista verde, que exime de restricciones. A España, como la gran mayoría de países europeos, se la puso en zona naranja, la cual exige cuarentena. El problema ahora es que, aun siendo legal, el Gobierno desaconseja viajar a estos “destinos ámbar”, si no es por un motivo de peso.

Foto: Dos turistas en la playa de Magaluf en el verano de 2020. (Reuters) Opinión

A lo largo de estos días, los mensajes contradictorios del Gobierno han llevado al límite a ciudadanos y touroperadores. Inicialmente, George Eustice, responsable de Medio Ambiente, sugirió que era apropiado visitar estos países para ver a familiares y amigos. Luego Lord Bethel, segundo de Sanidad, se apresuró a decir que “este año no es para viajar”. “Por favor, quédense en el país”, agregó. Y posteriormente Simon Hart, ministro para Gales, matizó que si bien los países de la lista ámbar eran solo para viajes esenciales, “algunas personas podrían pensar que unas vacaciones son esenciales”. Finalmente, Johnson ha concluido que los turistas no deberían ir a países de la lista ámbar excepto en circunstancias “extremas”.

Es más, para endurecer su postura, el ministerio del Interior ha contratado a la empresa privada Mitie para que realice hasta 10.000 visitas domiciliarias todos los días para comprobar que los pasajeros cumplen con la cuarentena requerida. Las multas comienzan a partir de los 1.200 euros y pueden subir hasta los 10.000 en casos reincidentes.

Ante la confusión sembrada por el Ejecutivo, el grupo de consumidores Which advirtió que los pasajeros podrían perder miles de libras si reservan sus vacaciones y luego las cancelan repentinamente, ya que la mayoría de las compañías de viajes están en su derecho a negar un reembolso porque, al fin y al cabo, las vacaciones son legales.

Las Baleares y Canarias, donde las tasas de infección y vacuna sí parecen cumplir con los criterios del Gobierno británico, podrían entrar en la lista verde aunque la península no lo consiga. De hecho, era con lo que contaba el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Sin embargo, todo indica que no será el caso cuando esta semana se actualice el protocolo.

Entre las causas se escuchan toda serie de teorías. El reputado The Times señala que “lo que verdaderamente está frenando a algunos países a ser incluidos en la lista verde cuando son perfectamente seguros” es la preocupación por parte de Interior de que los “agentes de fronteras no tengan los recursos suficientes para hacer frente al volumen de viajeros a su regreso al Reino Unido”. Con todos los trámites que se deben realizar ahora, los tiempos de espera se cuadriplican y no será hasta octubre cuando esté disponible el sistema digital.

The Times mencionaba el caso concreto de Baleares. “Es uno de los destinos más populares y el Gobierno está preocupado por abrirse demasiado rápido. Existe el temor de que la apertura abrume a los agentes de fronteras”, matizaba una fuente desde el anonimato. Desde Interior niegan categóricamente que exista un problema de logística.

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson, sujeta una pinta de cerveza. (Reuters) Opinión

Otro de los rumores -esta vez de fuentes menos fiables- también apuntaba a la eterna guerra de vacunas. Al Reino Unido quizá no le agrade que España presente ahora tantos problemas para suministrar la segunda dosis de AstraZeneca. El politiqueo -porque a esto no se le puede llamar política- también se utiliza para justificar el hecho de que Francia, después de las tensiones en Jersey, haya impuesto restricciones a los turistas británicos.

Fuera de puras especulaciones, la cuestión es que Downing Street quiere ir ahora con pies de plomo. Pese a que el 72% de la población adulta ya ha recibido la primera dosis y el 47% cuenta con los dos pinchazos, el incremento de casos de la variante india (más contagiosa aún que la cepa británica) ha vuelto a poner en jaque a las autoridades.

Los expertos hablan de una tercera ola y piden al Gobierno que posponga el levantamiento total de las medidas previsto para el 21 de junio. Nadie quiere repetir los errores del verano pasado cuando el 'Chancellor' Rishi Sunak se puso a pagar la mitad de la cuenta para reactivar la hostelería y aquello forzó luego otros dos confinamientos.

En definitiva, España, de momento, sigue sin 'british'. Los alemanes, franceses e italianos se han convertido este año en los más numerosos. Pero el turismo español necesita recuperar a su clientela habitual para despegar. Estamos aún muy lejos de volver a las cifras pre pandemia. En abril, recibimos 630.647 turistas internacionales, comparados con los 7,14 millones que entraron en el mismo mes de 2019. Todo un varapalo para un sector que representa el 12% de la economía española.

Boris Johnson (56 años) se ha casado en secreto y, por sorpresa, con su prometida Carrie Symonds (33 años). Al fin y al cabo, el 'premier' siempre ha sido un romántico. Se trata de su tercer enlace. Y una boda siempre viene bien para calmar las tensiones, después de que el oscuro Dominic Cummings haya acusado al líder 'tory' de no ser apto para el cargo y a Carrie de “volverse completamente loca” con una noticia trivial sobre su mascota en plena gestión caótica de la pandemia. La cuestión es que Mr. & Mrs. Johnson se han quedado sin luna de miel en España, debido a las restricciones.

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