¿Politizar la Corona para salvar la Unión? El dilema que comparten España y Reino Unido
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Celia Maza (La Isla)

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¿Politizar la Corona para salvar la Unión? El dilema que comparten España y Reino Unido

Las Casas Reales de Inglaterra y Escocia se unieron en 1603. La cohesión política no vino hasta un siglo después. En el Palacio de Buckingham temen que el Gobierno lo eche todo a perder

placeholder Foto: La reina Isabel, en Ascot. (Reuters)
La reina Isabel, en Ascot. (Reuters)

El que fuera primer ministro británico, David Cameron, ha confesado en sus memorias lo que era un secreto a voces. En el referéndum de 2014 sobre la independencia de Escocia, tuvo que pedir auxilio a la mismísima Isabel II cuando se creyó que los secesionistas podían ganar. Sintió “una creciente sensación de pánico”, por lo que solicitó a Palacio un “pequeño gesto” que no pudiera ser considerado “impropio o inconstitucional”.

Fue entonces cuando se organizó la perfecta coreografía. El domingo previo al plebiscito, la monarca acudió como siempre a misa en la iglesia cercana al Castillo de Balmoral, donde pasa sus veranos. Y, tras una oración para “pedir a Dios que nos salve de opciones erróneas”, se acercó a hablar con los parroquianos: “Espero que la gente piense con mucho cuidado sobre su futuro”. No hizo falta nada más.

O al menos en ese momento. Porque siete años más tarde, Isabel II -que por cierto no le ha hecho ninguna gracia que el expolítico haya revelado los detalles- vuelve a tener un primer ministro conservador en Downing Street, una amenaza independentista en Escocia y un debate abierto sobre la neutralidad de la Corona y la utilización que hace de ella el Ejecutivo central para sus propios intereses políticos.

Foto: La ganadora de las elecciones, Nicola Sturgeon. (EFE)

Mientras en Barcelona, Felipe VI ha protagonizado un encuentro informal con el 'president' de la Generalitat, Pere Aragonès, dentro del nuevo guion de Moncloa; en Edimburgo, también ha habido una reunión 'fortuita' entre el príncipe Guillermo, heredero al trono, y la ministra principal escocesa Nicola Sturgeon.

Esta vez, sin embargo, en lugar de por petición del Número 10, ha sido Palacio quien ha mandado de motu proprio a los 'royals' al epicentro de la soberanía nacionalista. La Monarquía tiene serias preocupaciones sobre cómo Westminster está poniendo en peligro una Unión que originariamente comenzó por la fusión de las Coronas.

Las Casas Reales de Inglaterra y Escocia se unieron después de la muerte de Isabel I en 1603, cuando Jacobo VI de Escocia también se convirtió en Jacobo I de Inglaterra. La cohesión política no vino hasta un siglo después, con las Actas de Unión de 1707. Los 'royals', por tanto, consideran que es “su Unión”. Y temen ahora que los políticos lo echen todo a perder.

Foto: David Edgerton. (Cedida)

Tras ganar los últimos comicios en el Parlamento de Holyrood, Sturgeon quiere convocar una nueva consulta para finales de 2024. El primer ministro Boris Johnson se sigue negando, pero cada vez toma más peso la teoría de que la celebración del plebiscito será finalmente inevitable.

Y, en este sentido, según The Sunday Times, Buckingham (que ni confirma ni desmiente) ya ha trazado una hoja de ruta para que Guillermo y Kate pasen más tiempo en Escocia. Y no solo como meros visitantes. Aunque el príncipe Carlos -junto con Camilla- es el primero en la línea de sucesión al trono, los jóvenes Duques de Cambridge son, al fin y al cabo, los más populares. Y el hecho de que su historia de amor comenzara en la universidad escocesa de St Andrews no puede venir mejor.

Según una encuesta de YouGov, mientras el 69% de los escoceses tiene una opinión positiva del príncipe Guillermo; solo el 22% muestra una opinión favorable ante Boris. En definitiva, el 'rockstar' del Brexit es una figura 'non grata' en el norte. Y Palacio lo sabe.

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Guillermo y Kate en Escocia (Reuters)

Además, según los corrillos de Westminster, las relaciones entre Isabel II y el 'premier' no son las más cordiales, desde la sentencia de 2019 del Tribunal Supremo. Los once jueces declararon, por unanimidad, “ilegal” la polémica suspensión de la actividad del Parlamento para que los diputados no se interpusieran en los planes del líder 'tory' para sacar al Reino Unido de la UE. Previamente, otro tribunal había dictaminado que Johnson engañó conscientemente a la monarca para ejecutar su estrategia.

Foto: Foto: EFE

Por lo tanto, ¿está dispuesto ahora Palacio a elaborar su propia hoja de ruta para salvar la Unión? De momento, Isabel II ha nombrado a su nieto Guillermo Lord Alto Comisionado para la Asamblea General de la Iglesia de Escocia. Es un título largo para un papel ceremonial que se remonta al siglo XVI.

Tradicionalmente, significa representar a la soberana y asistir a la Asamblea General como observador para mantener la relación entre Iglesia y Estado. No olvidemos que Isabel II es también máxima autoridad de la Iglesia Anglicana.

Pero, en esta ocasión, el viaje a Edimburgo coincidía con momento político tremendamente delicado. El duque de Cambridge tenía que actuar con suma prudencia dadas las estrictas reglas de neutralidad para la Familia Real. No obstante, no ignoró el desafío soberanista por completo. “Estoy aquí para escuchar”, recalcó en su discurso.

En este sentido, se reunió tanto con la ministra principal escocesa (principal defensora de la independencia) como con Gordon Brown (quien está haciendo campaña para salvar la unión). El que fuera sucesor de Tony Blair no triunfó como le hubiera gustado en sus años en Downing Street. Sin embargo, se convirtió luego en una especie de héroe al plantear más devolución de poderes a Holyrood durante la campaña en el referéndum de independencia de 2014. Frenó el auge secesionista. Y ahora se propone repetir hazaña.

Ninguna de estas reuniones con el príncipe Guillermo se publicitó por adelantado. Es más, el hecho de que no se permitiera a las cámaras de televisión grabar la llegada de Brown provocó comentarios en redes sociales.

Con todo, ambos encuentros quedaron registrados en la Circular de la Corte, el libro oficial de compromisos de la Familia Real. Un recordatorio, como si la Corona lo necesitase, de todo lo que está en juego.

Nadie puede predecir qué decisiones tomará Escocia en el futuro, ni qué papel tendrá la Monarquía. Los vínculos de la Familia Real con Escocia son profundos pero, al igual que en el resto del Reino Unido, la popularidad de la Corona, y por lo tanto su supervivencia, depende de su capacidad para mantener su neutralidad.

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