¿Sin suministro de gasolina? El caos vendrá cuando Boris revoque el Protocolo de Irlanda
  1. Mundo
  2. Europa
Celia Maza (La Isla)

La Isla

Por

¿Sin suministro de gasolina? El caos vendrá cuando Boris revoque el Protocolo de Irlanda

El Protocolo de Irlanda es el Santo Grial del acuerdo con Bruselas tras el Brexit. Downing Street está ahora dispuesto a incumplirlo. Y eso sí que va a crear verdadero pánico

Foto: Protestas en Belfast, Irlanda del Norte. (Reuters)
Protestas en Belfast, Irlanda del Norte. (Reuters)

Tras conocerse el triunfo del Brexit en 2016, el diario 'The New York Times' publicó su primera página con el siguiente titular: “Los británicos dejan al mundo atónito con su voto para abandonar la UE”. Dejar al mundo entero aturdido no tiene por qué llevar implícita una connotación positiva. Pero David Frost, el negociador del divorcio europeo, confiesa ahora que quedó “encantado” al ver la portada. “Me gusta cuando hacemos cosas en este país que asombran al mundo. Cosas que hacen que los demás nos miren como ejemplo a seguir. Lo hemos hecho con bastante frecuencia en nuestra historia y lo vamos a hacer de nuevo”, manifestó este lunes durante su intervención en el congreso anual que el Partido Conservador celebra esta semana en Mánchester.

La puntilla de “lo vamos a hacer de nuevo” ha generado bastante inquietud. Porque todos sabemos por dónde van los tiros. Si la salida del bloque causó ya gran consternación, los británicos quieren ahora volver a 'asombrar' al mundo, rompiendo de manera unilateral las promesas selladas con Bruselas. Lo que Downing Street se plantea es no cumplir con el Protocolo de Irlanda. Y eso podría dejar el caos y el pánico que existe ahora en el Reino Unido por la falta de transportistas y mano de obra en general en mera anécdota.

El Protocolo de Irlanda es el Santo Grial del pacto que se acordó con el divorcio. Tras la salida del Reino Unido del bloque, el principal desafío siempre fue no crear una frontera dura en la isla de Irlanda que pusiera en peligro la paz entre católicos y protestantes.

El empeño de Boris

Boris Johnson se negó en todo momento a dejar todo el Reino Unido dentro de la unión aduanera (la propuesta que planteó en su día Theresa May). En su lugar, dejó la provincia británica de Irlanda del Norte alineada con el mercado único, es decir, con un estatus diferente al del resto del país. Pero eso obliga ahora a que los productos que viajen de Gran Bretaña (Escocia, Inglaterra y Gales) a Irlanda del Norte pasen por una serie de controles que el primer ministro no está dispuesto a cumplir porque están creando problemas de abastecimiento y tensiones políticas con los unionistas.

Eran exactamente las dificultades que todo el mundo había advertido y el propio Boris había negado una y otra vez. Pero ahora resulta que, según la versión del Número 10, la responsable de todos los males es Bruselas porque está realizando una interpretación de lo acordado demasiado estricta.

Foto: Una mujer camina frente a un mural de apoyo a los paramilitares unionistas en Belfast. (Foto: Reuters)

“Desde el principio, nos preocupó que el protocolo no asumiera la presión si no se manejaba con sensibilidad. Como ha resultado, teníamos razón. Los arreglos han comenzado a desmoronarse incluso más rápido de lo que temíamos. Gracias a las acciones duras de la UE, el apoyo al protocolo se ha derrumbado. El propio protocolo está socavando ahora el Acuerdo de Belfast [acuerdo de paz]. Las empresas, los partidos políticos, las instituciones y, de hecho, todos en Irlanda del Norte se enfrentan a inestabilidad y trastornos”, señala ahora Frost.

A fin de calmar las tensiones que se viven ahora en la provincia británica, Frost presentó el pasado mes de julio una serie de propuestas a Bruselas que pasan por eliminar la barrera de aduanas entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte, lo que daría acceso al Reino Unido al resto del mercado interior y dejaría en manos de la buena fe y de las inspecciones puntuales que productos no autorizados por la UE crucen la frontera invisible que divide la isla de Irlanda. Además, el negociador británico también quiere eliminar el papel del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en la aplicación del protocolo.

Foto: Un autobús arde en las protestas de Belfast, en Irlanda del Norte. (Reuters)

Bruselas debe responder al respecto en las próximas semanas, pero Londres es más que consciente de que Ursula von der Leyen, con el fuerte respaldo de los franceses, va a adoptar una línea dura. Por lo tanto, Downing Street no descarta activar para finales de mes el artículo 16, que permite que cualquiera de las partes adopte medidas unilaterales si considera que el protocolo está causando “graves dificultades económicas, sociales o ambientales que pueden persistir” y perturbar el comercio. Al no definirse estas 'graves dificultades', todo está abierto a interpretación. Y de ahí los problemas. De momento, nadie ha activado este freno de emergencia. La UE estuvo a punto de hacerlo cuando amenazó con controles sobre las exportaciones de vacunas. La medida apenas se valoró por unas horas. Pero fue un grave error de cálculo.

¿Se cancelaría entonces el protocolo? ¿Se rompería el Santo Grial? No exactamente. Pero se daría comienzo a otro largo proceso de negociaciones. Todo está detallado en el anexo 7 del protocolo, otra cláusula del tratado que pronto podría entrar en el maravilloso léxico de la telenovela del Brexit.

El verdadero caos que puede llegar

Lo sé. Están ustedes preparándose un té con Baileys (que es crema irlandesa) porque no dan crédito. Pero ese es el punto en el que nos encontramos. Dentro de muy poco podrían dar comienzo una serie de “consultas... con miras a encontrar una solución comúnmente aceptable”. Estas conversaciones se llevarían a cabo a través del comité conjunto, el grupo de supervisión política dirigido por el propio Frost y su homólogo comunitario, el vicepresidente de la Comisión Europea, Maroš Šefčovič.

Foto: Celebraciones unionistas en Belfast. (Reuters)

El Gobierno británico tendría que notificar con un mes de anticipación cualquier acción unilateral, como suspender los controles aduaneros. También se espera que participe en consultas periódicas con la UE cada tres meses, con el objetivo de volver a las reglas del protocolo. El artículo 16 está destinado tan solo a ser un tiempo de espera temporal, no una solución.

Si alguna de las partes no está de acuerdo con la acción de salvaguardia unilateral, puede tomar represalias con “medidas de reequilibrio proporcionales”. Por ejemplo, Bruselas podría imponer aranceles a las importaciones británicas en la UE o una suspensión parcial del acuerdo de libre comercio más amplia entre la UE y el Reino Unido. Sacar al Ejército esta semana para paliar el pánico ante la crisis de combustible podría ser lo de menos. El Reino Unido está dispuesto a volver a dejar al mundo atónito porque, según Frost, eso consigue que miremos a los británicos “como ejemplo a seguir”.

Irlanda del Norte Reino Unido Brexit Boris Johnson
El redactor recomienda