Sala 2 | El Antipapa: ¿qué está tramando Donald Trump?
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Sala 2 | El Antipapa: ¿qué está tramando Donald Trump?

Según la prensa estadounidense, Trump no es un expresidente, sino un Antipapa. Un pontífice destronado que, sin embargo, continúa vistiendo la casulla y la mitra

placeholder Foto: Donald Trump. (Reuters)
Donald Trump. (Reuters)

La desaparición de Donald Trump ha sido tan dramática como su ascensión. En lugar de quedarse reverberando en la opinión pública a través de Twitter o concediendo entrevistas, parece que Trump ha sido eliminado con un corte de bisturí, como un personaje de serie que ya no cupiese en el guion. Un villano, según el punto de vista de la Sala 1, que fuera despachado por el héroe Joe Biden en una larga lucha de dos meses y medio desde las elecciones del 3 de noviembre, asalto al Capitolio incluido.

Pero que no lo veamos no significa que no esté presente. El magnate, recluido en su mansión de Mar-a-Lago en Florida, parece haber recuperado la excelente popularidad, superior al 80%, de la que siempre ha disfrutado entre los votantes conservadores. De hecho, un 57% de los republicanos quiere que Trump vuelva a presentarse a la presidencia en 2024, un fenómeno del todo inédito. Cuando un presidente pierde las elecciones después de un solo mandato, su carrera política se muere de golpe. Los votantes entienden que ya tuvo su oportunidad, su momento, y que después de perder el poder no le queda otra que ser una amable figura decorativa. Un George H. W. Bush, un Gerald Ford, un Jimmy Carter.

Foto: El presidente Biden firma una orden ejecutiva. (Reuters)

Trump no, Trump sigue ahí. Vean, si no, la actitud de los congresistas republicanos. Hace casi un mes, cuando sus vidas fueron puestas en peligro por la turba a la que Trump había arengado dos horas antes, muchos de ellos se rasgaron las vestiduras y declararon que ya habían tenido suficiente. Hoy, los poquísimos que se han atrevido con su voto a expresar algún tipo de rechazo a las acciones del presidente (10 en la Cámara de Representantes y cinco en el Senado) están recibiendo todo tipo de presiones internas: la popularidad de la que disfrutaban en sus estados ha bajado y algunos están recibiendo amenazas de muerte. Contra ellos y contra sus familias.

El líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, ha pasado de culpar a Trump de los sucedido a ir a visitarlo personalmente a Florida. McCarthy acudió, según su comunicado, a coordinar con Trump la estrategia para las legislativas del año que viene. En otras palabras, los republicanos tienen dos opciones: la primera es el suicidio político. La segunda, seguir proclamando su trumpismo a los cuatro vientos para conservar la simpatía de los votantes.

El expresidente ha aprovechado estos días para flexionar algunos músculos. Según 'The New York Times', en cuanto se conoció que uno de los escaños senatoriales de Ohio quedaría libre, Trump recibió llamadas de cinco de los posibles candidatos a ocuparlo. El magnate ha dado la bendición a su exportavoz, Sarah Huckabee Sanders, que se presentará a las elecciones al Gobierno de Arkansas, y elucubraría pequeñas venganzas en Arizona y Georgia, dos estados tradicionalmente conservadores que Joe Biden se llevó el pasado noviembre. Los republicanos del Congreso que respaldaron el 'impeachment' estarían también en su lista negra.

placeholder Joe Biden, en la jura del cargo como 46 presidente de Estados Unidos. (Reuters)
Joe Biden, en la jura del cargo como 46 presidente de Estados Unidos. (Reuters)

Desde su mansión de Florida, el presidente monta poco a poco un nuevo equipo. Ya ha creado la llamada Oficina del Antiguo Presidente, que gestionará su agenda y compromisos, ha flirteado con la idea de fundar un nuevo partido conservador (lo cual se ha interpretado como un chantaje a los republicanos para que no apoyen el 'impeachment') y ha recibido a McCarthy y otros conservadores. Sean cuales sean sus planes, irán bien engrasados. En sus últimos dos meses, con la excusa de luchar contra el ficticio fraude electoral, amasó 76 millones de dólares que tiene a su disposición. Otro rumor es que montará su propio canal de televisión en 'streaming'.

La tarea más inmediata es buscar una nueva defensa para el juicio político en el Senado, segunda y última fase del 'impeachment', que comenzará la semana del 8 de febrero. Un juicio que tiene pocos visos de acabar en condena e inhabilitación, como esperaban los demócratas, dados los últimos gestos del Partido Republicano y su aparente voluntad de seguir cerrando filas. Otra fuente del 'Times' apunta que Trump, apartado en seco del poder ejecutivo y tuitero, estaría “aburridísimo”.

¿Qué es Donald Trump, entonces? Según Michael Kruse, de Politico, Donald Trump no es un expresidente, sino un Antipapa. Un pontífice destronado que, sin embargo, continúa vistiendo la casulla y la mitra. Una especie de Benedicto XIII, el Papa de Avignon que jamás concedió su derrota frente al pontífice de Roma. Un gobernante en el exilio, moviendo sus hilos para recuperar el puesto que consideraba suyo.

Foto: El presidente estadounidense, Joe Biden, durante un breve comunicado en la Casa Blanca este lunes. Opinión
Sala 2 | Joe Biden, la visión conservadora
Argemino Barro. Nueva York

Incluso si el líder no puede o no quiere repetir presidencia en 2024, su apellido tiene vida propia. Hay toda una remesa de Trumps que en los últimos cuatro años han estado en el epicentro de la política norteamericana y que en cualquier momento podrían recoger el testigo. Al menos una de ellos, Ivanka Trump.

Varios periodistas locales especulan con que Ivanka se presentará a un escaño del Senado por Florida en 2022. El rumor tiene distintos mimbres: ella y su marido, el exasesor del presidente, Jared Kushner, acaban de comprar propiedad en el estado, e Ivanka se ha encontrado últimamente con influyentes círculos conservadores. Los Trump son allí muy populares y se trata del estado clave por excelencia en las elecciones presidenciales.

De salir adelante, lo único que tendrían que hacer los Trump es sacrificar al actual poseedor del escaño, el republicano Marco Rubio. En su día una joven promesa del partido, su esperanza para ampliar las filas en la dirección de los latinos, con una reforma migratoria pragmática y una posición innegociable a favor de los valores democráticos, Rubio ha tenido que hacer las mismas contorsiones que los demás congresistas para adaptarse a la ola trumpista. Una ola que sigue alzada y que puede seguir escribiendo algunos renglones en los anales políticos de EEUU.

Ivanka Trump Joe Biden Partido Republicano