La guerra entre Disney y Paramount llega a Europa

 Mickey Mouse anda estos días bastante preocupado. Tiene razones para estarlo porque Indiana Jones se ha propuesto hacerle la competencia, y ya se sabe que a

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    Mickey Mouse anda estos días bastante preocupado. Tiene razones para estarlo porque Indiana Jones se ha propuesto hacerle la competencia, y ya se sabe que a los escolares de hoy en día les va más la acción que los castillos de príncipes y princesas. El arqueólogo más famoso de Hollywood podría ser una de las principales atracciones del parque temático que Paramount Pictures quiere abrir en Kent, Inglaterra. Los papeleos de planificación pueden durar 18 meses pero, si consiguen la aprobación, sus puertas podrían abrir en 2018.

    El proyecto no es ni mucho menos cosa de niños. El parque estaría a tan sólo 17 minutos en tren de Londres. O dicho de otra manera, a 17 minutos de Saint Pancras, la estación que da la bienvenida a los trenes que en tan sólo un par de horas cruzan el Canal de la Mancha. Es lógico, por lo tanto, que Eurodisney se haya puesto a temblar porque con 2.500 millones de euros y la promesa de crear 27.000 puestos de trabajo, el parque temático de Kent está decidido a convertirse en el mayor parque de atracciones de Europa.

    En la zona industrial que en su día acogió a las fábricas de cemento más importantes del Viejo Continente y muy cerca de donde se encontró el llamado  Hombre Swanscombe -restos humanos a los que se asignó una antigüedad de 250.000 años- se quiere construir el mayor parque acuático cubierto de Europa, teatros, salas de música para conciertos y hoteles, y un sin fin de atracciones propias entre las que podrían encontrarse réplicas de las películas más emblemáticas. Como ejemplo, una recreación de Titanic que, usando los efectos especiales, transmitirán a los visitantes la sensación de estar en el mítico buque, o un simulador de vuelo para experimentar lo que sintió Tom Cruise en Top Gun.

    Según la prensa británica, el centro de atracciones podría rivalizar también con el Parque Olímpico de Londres en cuestión de creación de empleo y dinamización de la zona. Detrás del proyecto está un consorcio de empresas que incluye a la cementera francesa Lafarge, la británica Development Securities y la canadiense Brookfield Multiple. El trío ha formado London Company Holdings Resort y ha firmado un contrato con la división de licencias de Paramount Pictures, el mayor estudio de Hollywood.

    Tony Sefton, director ejecutivo de la consultora de ocio Vision XS, concibió el plan hace unos tres años: "Todo surgió cuando me pregunté por qué el Reino Unido no tenía un complejo de clase mundial. Llevé a cabo una larga búsqueda para encontrar el sitio correcto y estaba a punto de tirar la toalla cuando alguien mencionó una posible ubicación en Kent”, explicó.

    El consorcio quiere beneficiarse de las lecciones positivas aprendidas durante los Juegos de 2012 y está reclutando a los altos ejecutivos que ayudaron a crear el Parque Olímpico y el modelo de voluntariado.

    Aunque el proyecto está en fase muy inicial, diversos inversores (que aún no han sido mencionados) se han gastado cinco millones de libras para llevar a cabo estudios de campo y de viabilidad.

    Nervios en París

    Es lógico que en París, donde está ubicado Eurodisney, la noticia haya creado cierto nerviosismo. Las pérdidas de la Casa de Mickey Mouse y su prole entre octubre y marzo alcanzaron los 100,8 millones de euros, un 21,5% más que en el primer semestre de su anterior ejercicio fiscal, cuando sus números rojos se situaron en 82,9 millones de euros.

    Disneyland París ya cerró el ejercicio anterior con un incremento de sus pérdidas de un 39% hasta 55,6 millones de euros, aunque facturó un 8,5% más en su primer trimestre. El consejero delegado del complejo, Philippe Gas, achacó estos resultados a las inversiones realizadas por la empresa en el último semestre de cara a las celebraciones del vigésimo aniversario del parque. Desde su apertura en 1992 han recibido más de 250 millones de visitantes consolidándose como el primer destino turístico europeo. Pero a partir de 2018, fecha en la que se quiere abrir el parque de Kent, las cosas podrían cambiar.

    En el éxito de uno y el fracaso de otro tendrán mucho que decir los turistas españoles. En 2011, cuando Disneyland Paris batió el récord de visitas, el 10%  de los 15,6 millones de personas  que atravesaron sus puertas eran españoles. Francia se situaba así como segundo mercado internacional tras el Reino Unido, que acapara el 13%. La pregunta es: si ya de por sí, somos más dados a visitar el Big Ben que la Torre Eiffel, ¿terminaremos por disfrutar más de Titanic que del pato Donald?

    Y París no es el único lugar donde la noticia ha caído como un jarro de agua fría. En 2010 se supo que Paramount planeaba crear un parque de atracciones de grandes proporciones en Murcia para rivalizar con Disneyland París. El complejo, que iba a costar 1.500 millones de dólares, contaría con treinta atracciones y abriría sus puertas en 2015. Sin embargo en 2012, fecha supuesta del inicio de su construcción, todavía no se ha puesto la primera piedra y muchos dudan siquiera que el proyecto vaya a ponerse en marcha

    La cuestión que realmente preocupa a otros inversores españoles es la siguiente: ¿Por qué nos vamos fuera a buscar lo que tenemos en casa? Según un informe de la consultora DBK, en España hay 129 parques de ocio: 71 zoológicos, acuarios o centros con animales; 48 parques acuáticos; 5 exclusivamente de atracciones mecánicas; y otros 5 considerados temáticos, es decir, que combinan atracciones con espectáculos. Desde 2008 no se ha abierto ningún espacio nuevo. Entre todos, movieron 585,5 millones de euros en 2010. Los parques temáticos se llevaron el 34% de la facturación.

    La realidad refleja que, 16 años después de que se inaugurara el primero de estos complejos, ni son un polo de atracción turística por sí solos ni son en su mayoría rentables. Y es que, ya los definió de aquel modo el portal económico Bloomberg: “son monumento typical spanish en el que las cajas de ahorro sirvieron para financiar las ambiciones de los políticos”. 

    Las manillas del Big -Ben